El León de Setién

El Betis apenas tardó unas horas desde la apertura del mercado estival para abonar la cláusula del que pretende ser el hombre gol de su equipo para la próxima temporada. Lo cierto es que con los nombres de Rubén Castro y de Tony Sanabria sobre la mesa, todo parecía prever que el último año sería mucho más productivo en faceta goleadora. Y es que con los registros anotadores que seguía manteniendo a sus 35 años el delantero canario, sumados a un joven Sanabria que venía de firmar una consistente temporada en Gijón, no parecía que la puntería fuese a ser un problema en el Villamarín. Sin embargo Castro, aun alcanzando las dos cifras en sus registros, ha cuajado posiblemente la temporada menos exitosa desde que llegó a Sevilla. La edad no pasa en balde y el juego del canario lo nota. Ya no es ese delantero tan móvil que caía a banda con suma facilidad y que aportaba mucho más a su equipo que mero remate. Ahora se ajusta más a ese nueve de área que busca el gol de la forma más efectiva con los menos toques posibles. Es por ello que el fichaje del paraguayo parecía complementar a la perfección esas carencias que empezaba a mostrar el bueno de Rubén en su juego, pero la asociación no terminó de cuajar. Tony acabó borrándose poco a poco del once, y es que su rendimiento no era para menos.

Con este panorama llegaba Quique Setién a orillas del Guadalquivir. Con un equipo con muchas cosas por mejorar aunque con muchos nombres propios sobre los que construir su nuevo proyecto, aunque también con algunas cosas claras en su cabeza. Una de ellas, el delantero que hacía falta; y ese no es otro que Sergio León. El canterano bético vuelve a la que fue su casa en juventud para tratar de ser un digno sucesor del histórico Rubén Castro. Y aptitudes no le faltan. Sin demasiada experiencia en la élite de Primera División, pero demostrando que la segunda categoría del fútbol español seguramente se le quedaba pequeña, pasó con éxito el siempre exigente debut entre los más grandes –si obviamos los catorce minutos que disputó con el Elche hace unas cuantas temporadas-. Teniendo un perfil parecido al eterno ’24’; delantero móvil, con capacidad para jugar de espaldas a la portería y asociarse en uno-dos toques con sus compañeros de tres cuartos, también tiene ese olfato goleador innato, capaz de definir con ambas piernas con suma precisión y potencia y de guerrear con los centrales rivales, lo cierto es que su carta de presentación parece inmejorable. Ya en Osasuna dio muestras de todo esto esta temporada, aunque ciertamente limitado por el poco juego asociativo del equipo navarro. En muchos encuentros lo pudimos ver como un islote en la zona de ataque en una escuadra que jugaba excesivamente directo, pero aún así fue capaz de sacar provecho de muchas jugadas por sí mismo. Este problema no lo tendrá en el Betis, con hombres capaces de llevar fácilmente el balón arriba, siendo Dani Ceballos su timonel, pero con el añadido de que estará a las órdenes de Quique Setién, un hombre comprometido con el buen trato al balón.

Posiblemente las dudas respecto a la figura de Sergio León surjan a raíz del esquema que el técnico santanderino decida emplear en esta nueva etapa. No son pocos los que creen que añadiendo a Sanabria a la ecuación, la movilidad de ambos puntas sumado al poderío aéreo y al gen asociativo del paraguayo, sería una clave de éxito asegurado. Sin embargo el rendimiento del sudamericano deja muchas incógnitas en el aire, pero el sistema del entrenador tampoco ayuda a esclarecer nada. Setién es un firme defensor del 4-2-3-1. Un único punta. Un punta de las características que pueden poseer tanto Tony como Sergio. Pero solo uno. Ya desde su etapa en Lugo -donde comenzó a destacar por su trabajo en los banquillos- apostaba siempre por esta disposición. Y el ejemplo claro lo tenemos en su paso por Gran Canaria; pasando por un Livaja que comenzó como goleador pero que poco a poco fue perdiendo peso, también por problemas disciplinarios al final de la campaña, o un Sergio Araujo con el que tuvo percances en el vestuario por sus asuntos extradeportivos, lo cierto es que el único delantero centro al que le sacó un rendimiento excepcional fue Willian José, un punta con ciertas diferencias con Sergio León pero también con varias similitudes. Ambos perfiles de delantero con mucho remate y gran definición, pero diferentes a la hora de enlazar con sus compañeros en situaciones de ataque. Si bien es cierto que el andaluz maneja mejor esta circunstancia que el punta brasileño por su mayor agilidad y versatilidad, mientras que el de Porto Calvo se muestre más fiable mejor fijando los centrales y actuando como referencia, son dos delanteros que se encuentran muy cómodos siendo el único punta en ataque. Este precedente hace pensar que Setién pueda llegar a apostar únicamente por Sergio o Sanabria según las características de la defensa rival, o simplemente de su rendimiento a lo largo de la temporada, aunque nos podemos aventurar apostando porque ambos puntas podrían llegar a conjugar muy bien. Veremos el plan que tiene reservado el técnico santanderino para devolver la ilusión en el Villamarín. Pero una cosa está clara, y es que Setién ya ha encontrado en León el nueve que buscaba.

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