Saúl. Mariscal de campo

Saúl no se ha destapado como figura en este Europeo Sub-21 de Polonia, ya que todos conocíamos ya de lo que era capaz de hacer el futbolista ilicitano. Un centrocampista total que se muestra sólido en todas las facetas, pero siempre de manera trascendente para sus equipos. Se podría decir que el pequeño de los hermanos Ñíguez -todos ellos futbolistas- tiene un ‘don’ especial. Siempre que el partido parece atascado, o que simplemente el rival es de una enjundia superior en los minutos iniciales, él aparece, marcando diferencias, consiguiendo el gol que abre la lata, pero no solo un gol normal o importante, es que Saúl parece hecho solo para marcar auténticos golazos. Ya comenzó la Eurocopa con un buen gol -algo difuminado por el desvío del portero- de chilena frente a Macedonia. Pero no acabó ahí. Hasta esta semifinal del pasado martes jugó tres encuentros, en todos abrió el marcador y frente a la organizada defensa italiana consiguió firmar un hat-trick, con goles de bella factura aprovechando dos de sus mejores cualidades, la llegada desde atrás y el golpeo desde fuera del área.

Al margen del gran Europeo que está haciendo, con el más que probable premio al Balón de Oro del torneo, junto a la Bota de Oro, que también parece muy factible que acabe siendo suya con los cinco goles que acumula, Saúl ya ha firmado grandes noches europeas tanto en el Calderón como en diversos estadios del viejo continente. A sus escasos 22 años, todos guardamos en la retina actuaciones estelares del ilicitano; su fantástico gol, slalom incluido, al todopoderoso Bayern de Guardiola en el Calderón en semifinales de Champions League la temporada pasada y, para variar, abriendo el marcador en los minutos iniciales, suponiendo además el gol de la trascendental victoria. También esa chilena con la que batió a Casillas en el famoso 4-0 del Atlético frente a su eterno rival, el Real Madrid, en la Liga de hace dos ediciones. Pero todo esto no es pura casualidad. Saúl tiene esa capacidad mental para mantenerse firme en grandes citas, como se pudo ver en las semifinales del Europeo Sub-21. La experiencia que ha ido ganando en la máxima competición continental con el Atleti le ha permitido parecer un hombre rodeado de muchos niños de menor madurez. Con su edad ya disputó, como titular indiscutible, una final de Champions y también las semifinales de la última edición, además de debutar con la selección española a nivel absoluto, siendo muy polémica su no presencia en la convocatoria a la última Eurocopa de Francia dado el nivel que mostró la pasada campaña. Ese peso competitivo se nota en su juego y en su madurez, pero la calidad ya la atesora desde hace tiempo.

Siendo un interior exquisito, funcionando mejor con un mediocentro de contención por detrás que le permita liberarse y llegar con soltura a posiciones de ataque, también puede ocupar esa demarcación unos metros más retrasado gracias su buen físico y su magnífico posicionamiento, como ya demostró en su etapa como cedido en el Rayo Vallecano, jugando a la misma altura que Roberto Trashorras, e incluso disputando algún partido de central. Sin embargo estando más retrasado se perderían muchas de las cualidades más destacadas de Saúl, su pegada y su llegada. El partido frente a Italia fue un reflejo perfecto de esto, materializando esas acciones en gol. Un todocampista, ese estilo de ‘box to box’ tan ilustrado en Inglaterra, capaz de apoyar al mediocentro en una especie de doble pivote y con capacidad para llegar desde atrás hasta el área rival, con una definición brutal y un golpeo desde la frontal que hace temblar a cualquier portero. Técnicamente no es lo más brillante que se pueda ver, pero también engañan mucho sus formas. Su envergadura le hace parecer más torpe de lo que es, su conducción de balón parece intermitente, pero en realidad esa es su forma de jugar, al final así consigue desbordar con facilidad a numerosos rivales en cada internada, así como ganar ventajas en cada control para poder seguir elaborando la jugada. En el Atlético le ayuda mucho tener cerca a dos hombres como Gabi y Koke. Gabi le permite subir sin miedo alguno a dejar huecos en su espalda, algo trascendental para potenciar sus mejores cualidades, mientras Koke hace que el ilicitano no tenga que soportar tanto peso en la elaboración, ya que el madrileño es capaz de dirigir el juego mucho mejor, con más pausa y visión de juego.

Sin duda Saúl es un jugador de esplendoroso futuro, pero también con un gran presente. Con él en el campo, sus equipos ganan en pegada así como en control. Un hombre con mucho temple y la cabeza muy bien amueblada que le permite tomar en la mayoría de ocasiones la decisión acertada. Su gol le permite no ser un simple centrocampista más, pero también su colocación y desempeño hace que sea una herramienta útil en transición y apoyo defensivos. Sabe leer muy bien el juego y tiene un poderío aéreo que permite a sus equipos contar con ventajas tanto en defensa como en ataque. Pocas pegas se le pueden poner a este ‘8’ total. Mientras sus equipos sean capaces de rodearle adecuadamente y potenciar sus mejores características, como ya ocurre tanto en el Atlético de Madrid como en la selección Sub-21 o en la absoluta, tenemos a un mediocampista para destacar durante muchos años en el fútbol español.

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