La vuelta del hijo pródigo

Gerard Deulofeu es de esos jugadores que da la sensación de ser eternos, sobre todo porque llevamos tantos años viéndolo por televisión y escuchando hablar sobre él que de forma habitual lo ubicamos como un chico mayor de lo que es. Deulofeu aún tiene 23 años, pero con la experiencia y madurez típica de jugadores más veteranos. Desde que debutase en la selección sub17, hace ya 8 años, acumula en las categorías inferiores del combinado nacional ni más ni menos que 85 partidos. Una cifra descomunal. A la que hay que sumar los tres encuentros que disputó con la absoluta de la mano de Vicente Del Bosque. En lo referente a clubes lo hemos visto destacar desde su etapa en el Barça ‘B’ en segunda división, pasando un par de temporadas cedido en Everton y Sevilla. Fue en el conjunto de Liverpool donde comenzó a desarrollar el potencial que se le atribuía, consiguiendo la titularidad en la banda derecha toffee y sumando minutos en la exigente Premier League. Sin embargo su mentalidad siempre le pesó en exceso en su juego. Está claro que en la etapa que más le afectó fue aquella en la que coincidió con Unai Emery en Nervión. Por contra, esta última temporada en Milán se ha sentido importante, con ciertos galones aun con los pocos meses que pasó en el conjunto de Milanello. Y ha sido este tramo final de temporada el que más determinante se ha mostrado en su carrera profesional tras dejar atrás el Barça ‘B’. En Milan se mostró cómodo en su posición habitual, escorado a la derecha, aunque también permutaba su posición en las bandas con el otro español que abandera el proyecto rossonero tras llegar también casualmente, desde Liverpool, Suso. En izquierda también mostró cierta soltura y capacidad para desbordar hacia dentro, cuando siempre fue un jugador con desborde hacia fuera buscando el centro más que la opción de disparo a pierna cambiada. Vamos, un extremo de banda natural, como cada vez se ven menos en el fútbol de hoy. En el primer club donde se sentía importante e incluso líder de la ofensiva de su equipo mostró su mejor cara, y eso no es casual.

La mentalidad juega un papel determinante en todos los futbolistas, pero algunos se muestran más frágiles que otros. Deulofeu ha crecido rodeado de la aurora que envuelve a los grandes jugadores. Destinado a ser importante en can Barça y un referente de futuro, desde bien pequeñito. Sin embargo para muchos se quedó estancado muy pronto, a medio camino por recorrer hasta la élite, pero es más una cuestión de confianza que de otra cosa. Gerard siempre ha tenido sus cualidades ahí, pero hasta este enero no ha creído que éstas fueran determinantes para el juego de su equipo, y con la moral por las nubes, ha sido capaz de ser un líder. Aún tiene que aprender a ser más jugador de conjunto y no tan individualista, y es que ese afán de creer que puede hacerlo él sólo a veces le puede, haciéndole tomar en numerosas ocasiones decisiones equivocadas. Y es que su papel y mejor cualidad no es nada sencilla. Si hay algo difícil en el fútbol, además de conseguir el gol, es desbordar en un uno contra uno al adversario. A Deulofeu se le da de maravilla, pero en muchas situaciones se precipita o no logra su objetivo, algo que hemos podido ver fielmente reflejado en su Europeo sub21, un torneo donde no fue tan decisivo como esperaba, llenándose de responsabilidad para ser el líder sin éxito, no como hicieran Saúl, Asensio o Ceballos. Pero esta característica hoy en día escasea en el banquillo azulgrana. Si bien el desborde de hombres como Neymar está sobradamente asumido, tampoco es un extremo jugando a pie natural, aunque sí ocupe su posición predilecta, por lo que se puede decir que el perfil de Deulofeu ahora mismo es única en la plantilla de Valverde.

A estas alturas, y como es lógico, aún hay muchas dudas sobre los planes del técnico vasco. Muchos apuestan que optará por su sistema favorito, el 4-2-3-1, arrastrando a Messi definitivamente hasta la media punta y abriendo un hueco en banda derecha que encaja perfectamente con Deulofeu. Sin embargo esto plantea el problema de quién acompaña a Busquets en el supuesto doble pivote, y más aún con la cantidad de interiores que hay en plantilla. Lo cierto es que si Valverde sigue este camino le estará abriendo una puerta a Gerard para ser importante durante la nueva campaña blaugrana, algo que le podría servir para ganarse definitivamente al público del Camp Nou… o todo lo contrario, pero la oportunidad la tendría. La alternativa reside en un rol de primer hombre de refresco, algo que por sus cualidades le puede venir bien, ya que con su verticalidad y uno para uno es capaz de revolucionar un partido en pocos minutos y de generar espacios cuando las defensas rivales están más cerradas. El problema de esto volverá a estar en su confianza. ¿Está Deulofeu preparado para volver a ser suplente? Muchas dudas. Ya ha probado la miel de ser importante y le ha sentado bien, pero viendo sus antecedentes como hombre de banquillo, hacen crecer los temores. El juego de posición del Barça le puede venir bien, ya creció con él, pero esto es relativo. En primera fase de construcción Deulofeu puede aportar. Su posición, siempre pegado a la línea de cal, favorece a ensanchar el campo y dar vías de actuación a sus compañeros interiores. Como máxima del juego de posición, tan implantado en el Barcelona, es el jugador de ataque el que espera a que el balón le llegue al pie, sin tener que ir a buscarlo en cada jugada. Si bien es cierto que el juego del Barça ha ido mutando poco a poco hacia el pragmatismo -y todo apunta que con Valverde esta tendencia será continuista- esto continúa siendo seña de identidad en el club culé y, en referencia a esto, Gerard puede asimilar esta idea, pero el problema vendrá después, una vez reciba. La libertad de los tres de arriba en Barcelona es casi total, pero cuando la jugada toma esos derroteros o bien cuando Messi toca el balón, se permiten llegar al área a través del desborde y no de la combinación. Aquí surge el gran problema del canterano en el estilo de juego del conjunto de la Ciudad Condal. Por la izquierda Jordi Alba suele ganar línea de fondo pero en diagonales hacia el área, mientras Neymar desborda hacia dentro y Sergi Roberto cuando se anima a subir lo hace como interior. Desde la época de Dani Alves el centro desde esa banda no es recurso habitual, y el brasileño lo hacía desde zonas de tres cuartos o más atrás. Con Deulofeu se abre una nueva alternativa, pero que no deja de ser eso, una alternativa, no un plan definitorio de la identidad blaugrana.

Gerard vuelve a Barcelona como un jugador mucho más completo, como él mismo apuntaba en una entrevista reciente en el diario Sport, participativo y más asentado mentalmente. Veremos cómo lo hace encajar Valverde en sus planes y cómo puede encajar Deulo el rol que pueda tener en este nuevo Barcelona. Muchos tienen fe en sus cualidades, pero al final tendrá que luchar por ganarse la confianza de todos. Y de uno mismo.

3 Comentarios Agrega el tuyo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *