El interior derecho del Barcelona

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Una vez, Cruyff dijo que correr no era tan necesario. Dando a entender que es mejor saber ubicarte de forma correcta que abarcar mucha distancia sin sentido alguno. Con esta simple idea, el holandés cimentó las bases del juego del Barcelona, llevadas a lo más alto por su amigo Pep Guardiola, años después. Se popularizó el juego de posición, el querer tener el balón, que se extrapoló también a la selección española y se convirtió en un estilo de juego que hizo ganar un Mundial y por partida doble la Eurocopa.

Con el paso de las temporadas, sobretodo las últimas, el interior derecho del Barça se ha convertido en un pilar en la sombra. Tras la marcha de Xavi, Rakitic asumió un papel que, a priori, parece más sencillo de lo que realmente es. Principalmente ha estado condicionado por dos factores. El primero es el cambio de lateral, de Dani Alves a Sergi Roberto. El segundo, la evolución de Messi en cuanto a su libertad de movimientos por toda la parcela ofensiva del campo rival.

Durante la última etapa de Alves en Can Barça, el interior derecho, más veces el croata que Xavi, actuaba de termómetro en las subidas del brasileño. No obstante, el lateral no tenía dificultades a la hora de bajar. Contrariamente, pese a que Sergi Roberto se ha establecido como lateral diestro a lo largo de toda la temporada, el planteamiento de Luis Enrique ha sido diferente que cuando estaba el nuevo jugador del Paris Saint-Germain. El canterano es muy vertical -debido a su pasado, y seguramente futuro, como centrocampista- y a veces le cuesta volver, a diferencia de Jordi Alba. Este hecho provoca que las basculaciones que tiene que hacer el interior derecho están directamente condicionadas al trabajo del lateral. Respetando las distancias, Semedo se ajustaría a un perfil más parecido al del brasileño que al del catalán.

Por otro lado, el otro factor que influye es Leo Messi. El argentino dejó de estar pegado a la banda y empezó a repercutir más en el juego interior, bajando incluso al centro del campo, a la altura de Busquets, a recibir el balón. Cuando el argentino baja hasta la medular, el interior derecho tiene que, automáticamente, desplazarse a una zona más avanzada, sin tapar la subida del lateral. El jugador que ocupa esta demarcación debe ser el regulador de los movimientos del ’10’, ya sea cuando éste baja al centro o abandona totalmente el extremo derecho para convertirse en un mediapunta.

Así pues, el interior derecho tiene que saber moverse por el campo sin interrumpir las subidas del lateral y, a la vez, cubrir los espacios que Messi deja libres -y saber interpretarlos-. Más allá de lo puramente táctico, el centrocampista debe tener mucha calidad técnica, teniendo que jugar lo más rápido posible para no ralentizar el juego. Además, hay que tener en cuenta la importancia de las llegadas desde segunda línea. Rakitic ha destacado por su buen golpeo exterior, como el último gol que anotó, en el Bernabéu. Consecuentemente, el gran sacrificio físico a causa de las basculaciones hace del interior derecho un jugador con una resistencia considerable, siendo Rakitic uno de los que más kilómetros lleve a sus espaldas.

Denis Suárez, André Gomes y Rafinha son otros de los jugadores que Luis Enrique también adaptó a la zona del interior derecho. Los dos canteranos tienen más necesidad de entrar en contacto con el balón y permiten al astro argentino mantenerse más alejado del centro. Sin embargo, la capacidad física de ambos y su tendencia a subir dejan a Busquets muy expuesto si al otro costado está Andrés Iniesta. El portugués ha tenido una primera temporada difícil, sin embargo, sus características físicas hacen del mismo un jugador capaz de desarrollar el papel del interior derecho si se adapta plenamente al estilo y consigue jugar con mayor velocidad.

Verratti y Paulinho son dos de los nombres que han sonado como futuribles del club. El todavía centrocampista del PSG sería uno de los jugadores más idóneos para el sistema siempre que consiga adaptarse al estilo de juego del club. Con Paulinho existe desconfianza por el hecho de su estancia en China y su flojo paso por el Tottenham. Es un jugador con un gran físico, aunque le podría pasar factura la gran exigencia táctica del Barcelona.

Ernesto Valverde inicia un proyecto nuevo en el Barça. Con más probabilidades de asumir el clásico 4-3-3 que ‘su’ 4-2-3-1. Habrá que ver, sobretodo, el papel que tiene Messi sobre el campo. Si sigue siendo un jugador con libertad para bajar hasta la zona de medios -claro está que no le privará de ello- o bien se transforma en el Messi de Sampaoli. El técnico de la selección albiceleste lo ha mantenido en una posición más cercana al área, para tener menos desgaste físico a la hora de subir el balón. Teniendo en cuenta el paso de los años -factor que también influye o influirá en Messi- el interior derecho deberá de entender todo movimiento que se desarrolle por su zona. Si bien juega Semedo o lo hace Sergi Roberto, o si Leo se reajusta a una posición de mediapunta, cae a banda o viaja hasta el centro del campo.

Una posición especial en Can Barça, que no todos los jugadores pueden llegar a asumir, pero con una importancia que hace marcar la diferencia desde la sombra. Una incógnita que Valverde tendrá que resolver.

 

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