La Masía no se toca

La Masía no se toca (“La Masia no es toca” en catalán) fue el eslogan de un tifo que deslizó la afición del FC Barcelona el pasado 5 de abril de 2014 en un partido frente al Betis, días después de que saliera a la luz la importante e impactante sanción económica y futbolística que recibía el club. Ese rompedor mensaje fue una declaración de intenciones por parte de la entidad azulgrana, ya que siempre se predicó bajo la idea de formar un equipo exitoso con una base de jugadores de la casa y no se quería que organismos internacionales se entremetieran en dicho objetivo y frustraran la evolución de una de las mejores canteras del Mundo. A día de hoy, la Masía sigue sin tocarse, pero de una manera completamente opuesta, para desgracia del aficionado culé.

Por primera vez en más de 4.520 partidos, el Barcelona de Luis Enrique saltó al campo contra el Leganés con solamente un jugador español (Sergi Roberto) el pasado 19 de febrero en el Camp Nou. Y es que el modelo está cambiando. Con Tito Vilanova en el banquillo, el Barça llegó a disputar más de 30 minutos en el Ciutat de Valencia con un once en el césped plagado de jugadores de la cantera. Algo inédito en el fútbol actual del máximo nivel. Hace años llegaban al primer equipo jugadores de la “casa” con una alta frecuencia temporal, mientras que ahora cuesta mucho más ver cómo jugadores jóvenes van creciendo en las diferentes categorías del club hasta llegar a cumplir su sueño de llegar al primer equipo. Esta temporada solamente Aleñà ha logrado dicho objetivo, llegando a tener minutos en varios partidos ligueros. Se ha pasado de los Sergi Roberto, Marc Bartra, Gerard Deulofeu, Sergi Gómez, Marc Muniesa a jugadores como “Vitinho”, Marlon Santos, “Fali”, “Xemi” o el “Choco” Lozano.

El modelo y la planificación del filial es el ejemplo por excelencia de cómo están yendo las cosas en Can Barça. Ya no se busca lo que se pretendía históricamente; ayudar a los futbolistas de la cantera a llegar al primer equipo y al fútbol profesional. El paradigma del filial blaugrana ha cambiado en los últimos 2-3 años donde hemos podido ver que la gran idea de gestión del “B” es formar un equipo que pueda estar lo más arriba y cercano posible al primer equipo, basado en jugadores de un nivel medio y con experiencia complementados con jugadores que van subiendo de las categorías inferiores, y esto no debería de ser así. El filial está para nutrir a los jugadores que suben de las categorías inferiores de fútbol de experiencia, de jugar contra jugadores de 10-15 años más para que lleguen de la mejor manera y con una muy buena “planta” al futuro próximo. La idea debería de ser tener un plantel con 15 jugadores de la Masía y 4 ó 5 de fuera, con un perfil joven y que puedan ser útiles para poder llegar a Primera División y ayudar al desarrollo del equipo. Un conjunto filial necesita crecer, necesita nutrirse; no ganar y estar lo más cerca posible de la máxima categoría del fútbol nacional. Y así es como el Barcelona se ha cargado un modelo histórico que en los últimos años dio sus frutos y permitió al Barça atravesar la mejor época en cuanto a títulos de su historia, siendo además reconocido mundialmente por sus valores y su filosofía de cantera, con jugadores que llegaban constantemente al primer equipo y con unas ideas futbolísticas claras y admirables.

Cada vez sorprende menos al aficionado del fútbol ver cómo jugadores de la Masía cogen un billete de ida al extranjero sin fecha de retorno, para así poder prosperar en su carrera deportiva y tener la oportunidad de llegar al alto nivel del fútbol profesional. Este verano han sido noticia jugadores como Eric García, central del Cadete “A” del FC Barcelona que ha hecho las maletas en dirección a Manchester, soñando en jugar algún día a las órdenes de Pep Guardiola. Otra marcha ha sido la del juvenil Jordi Mboula, una de las perlas de la cantera azulgrana que más ha destacado en Youth Leage y que ha dejado Barcelona para llegar al Mónaco de Jardim. Ambos se unen a una ya larga lista de jugadores que abandonan la disciplina culé. Una decepción tras otra en Can Barça.

Y es que dichos problemas no van a ir a menos con el paso del tiempo si no se modifica el enfoque que se le está dando a la cantera en estos últimos años. ¿Por qué Fali y no Oriol Busquets? ¿Por qué Paulinho y no Samper? El Barcelona se está haciendo daño a sí mismo y los asombrosos proyectos deportivos de equipos con dinero y con protagonismo de la cantera -Manchester City, Borussia Dortmund, Bayern de Munich, Mónaco o Real Madrid- pueden pescar en Can Barça con mucha facilidad teniendo en cuenta la situación actual de la Cantera azulgrana. Deben cuidar la cantera y, para ello, hay que tocar la Masía.

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