Presión alta y solidez atrás. Las señas del Leganés.

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El Leganés de Asier Garitano comienza la temporada tal y como acabó la pasada. Con tintes de ser un equipo muy rodado y compacto, demasiado si tenemos en cuenta la altura del año en la que estamos, muestra de que las ideas del técnico vasco ya están muy arraigadas en su plantilla, jugando prácticamente de memoria. Esto fue un aspecto clave que marcó las diferencias sobre el césped de Butarque en la noche de ayer. Y es que precisamente se enfrentaban a un Alavés con muchos cambios y no solo en la plantilla, sino también en el banquillo, con un Zubeldía que además debutaba como técnico en una liga europea.

Un choque de momentos opuestos en cada uno de los proyectos.

Si bien es cierto que físicamente y en asimilación de conceptos el Leganés superó claramente al Alavés, no lo es menos decir que tácticamente el planteamiento de Garitano desbordó al conjunto vitoriano. La presión elevada, liderada por el siempre activo Guerrero, sorprendió a un Alavés que se vio desbordado en la primera mitad. Incapaz de sacar el balón jugado ni de trenzar combinaciones en mediocampo permitiendo superar líneas de presión, en buena parte gracias al gran trabajo de Eraso en el doble pivote junto a Rubén Pérez, permitiendo tanto sostener al equipo en campo contrario tanto para hacer efectiva la presión tras pérdida como para organizar el juego y mantener la pelota con unos cambios de juego realmente precisos, lo cierto es que la escuadra vasca solo pudo sacar algo productivo de jugadas aisladas como en la que Burgui consiguió un penalti que su capitán, Manu García, no fue capaz de aprovechar. Precisamente Burgui fue el que comandó, en algunas jugadas con cierta verticalidad, las ofensivas alavesas en la segunda mitad. Un segundo tiempo en el que las correcciones de Zubeldía y, sobre todo, sus cambios, dieron un aire fresco a un Alavés que fue creciendo con el paso de los minutos. Ahí fue cuando el Leganés comenzó a exhibir su poderío defensivo, otro de sus principales argumentos. Tanto en el juego aéreo a través de Mantovani como en el cuerpo a cuerpo con el recién llegado Ezequiel Muñoz.

Su presión, su doble pivote y su solidez atrás claves en el juego del Leganés.

Se sigue debatiendo sin embargo que el Lega necesita refuerzos sobre todo en zona ofensiva, ya que el poco gol de su delantero centro preocupa a muchos aficionados pepineros. Sin embargo, como ya destacó el propio Garitano; “Guerrero no es un hombre que te vaya a hacer muchos goles, pero gracias a su trabajo facilita que sean otros los que hagan el gol.” Razón no le falta, y es que con la disposición que vimos anoche, parece que tanto Szymanowski como Gabriel Pires serán, además de los más técnicos e imaginativos del conjunto madrileño, los que abanderaren la causa goleadora de su equipo.

Sin duda se puede decir que el contexto del partido era el ideal para el Leganés: debut en Butarque, frente a un equipo poco rodado aún asimilando ideas y un técnico con poca experiencia en nuestro fútbol con mucho todavía por trabajar. Con todos estos ingredientes, un equipo ya hecho como el de Garitano tuvo todo de cara para controlar el partido y mostrarse, un año más, como un equipo sólido y difícil de batir, sobre todo en su casa. Seguirá sufriendo para mantener la categoría, y eso lo saben en Butarque, pero estos primeros puntos que se suman en el mes de agosto se antojan fundamentales para el objetivo perseguido; la permanencia.

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