Stuani presenta al Girona

En Girona el verano se estaba haciendo muy largo en vísperas del debut histórico en la máxima categoría del fútbol español. La plantilla se ha ido completando paulatinamente y Machín ha conseguido mezclar en el equipo a jóvenes talentosos con jugadores experimentados. Además, Quique Cárcel -director deportivo- blindó el bloque del Girona, sus pilares, quedando definida una plantilla ambiciosa en su primer año en Primera División.

Su defensa se mostró muy sólida y también efectiva en salida de balón por el exterior.

El debut en La Liga ha sido prácticamente perfecto. El rival, el Atlético de Madrid, se postulaba como el claro favorito a llevarse los tres puntos. Sin embargo, hay algo que ha tenido mucho más peso que el favoritismo madrileño. El Girona superó en todos los aspectos a los de Simeone en la primera parte, los arrollaron. Machín ha dado continuidad a la defensa formada por tres centrales con dos carrileros muy verticales. La jerarquía de Bernardo en la zaga, con Alcalá y Muniesa como escuderos, resultó clave en defensa. La línea de centrocampistas -junto a los carrileros- pegada a los centrales dificulta la llegada con peligro del equipo rival. Además fue palpable lo difícil que será batir a este equipo a partir de centros laterales o a través del balón parado por el poderoso juego aéreo de sus centrales. La salida del balón se ha producido principalmente por banda, donde el Girona disponía de constantes superioridades numéricas respecto al Atlético. Los carrileros suman enormemente en ataque, Maffeo y Aday consiguen aumentar la altura y recibir entre la zona de medios y la defensa rival. Los interiores son un punto de apoyo en la basculación de banda a banda y es en el costado donde el Girona genera más peligro.

Stuani fue el alma del Girona.

Pero más allá de la ‘victoria’ táctica de Machín sobre el Cholo en la primera mitad, la garra, lucha e ímpetu del Girona ha sido inverosímil. Siendo ambiciosos, teniendo la posesión de balón, replegando y creando peligro. Stuani remató dos balones con la cabeza en apenas cinco minutos que pusieron a los locales con dos goles de ventaja. Y pudieron haber llegado más. Stuani ha sido el reflejo de la lucha y sacrificio de los catalanes. Pese a que el uruguayo no es un delantero que destaque en nada, siempre ha sido resolutivo. Fue el detonante de la mala gestión del Atlético en su área. El incansable Portu, su acompañante, añade explosividad, cambio de ritmo y velocidad al ataque.

La expulsión de Griezmann ponía aún más de cara el partido para los debutantes. Sin embargo, con el paso de los minutos de la segunda parte, el Atlético fue recuperándose, reconociéndose a sí mismo. Con un hombre menos y la necesidad de marcar un gol para meterse en la lucha por el partido, la entrada de Correa revolucionó el ataque colchonero. Un diagonal sin balón de Vietto creó el espacio necesario para que Correa pudiese acortar distancias. Finalmente Giménez ponía las tablas a balón parado, tras una mala salida de Iraizoz.

Aunque el resultado podría haber sido mucho mejor, el Girona ha dejado muy buenas sensaciones. Ha sido capaz de superar a todo un Atlético de Madrid durante gran parte del partido, mostrar su ambición, determinación e ideología de juego. Ha salido -obviando los últimos quince minutos- el partido soñado. Todos los balones que en pretemporada no entraban, hoy acariciaron la red de Oblak. Stuani ha sido el encargado de presentar al Girona en La Liga. Un Girona que está dispuesto a soñar dentro de una realidad como es la Primera División.

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