Correa: un diamante por pulir

Joaquín Correa es un prodigio de la técnica con sus apenas 23 años. El italo-argentino pasó por varias fases en su encuentro ante el Istanbul Basaksehir, pero sin duda fue uno de los grandes atractivos de la noche europea en Sevilla. Sin destacar estadísticamente en el aspecto asociativo, en el apartado de asistencias o apareciendo en la lista de goleadores, sí que fue uno de los nombres propios del partido y que más interacción generó entre los espectadores.

Sus recursos se ven limitados si se le cierra el paso hacia el carril central.

Correa dejó muestras de su gran calidad, sobre todo en la segunda parte, cuando se dio cuenta de que Junior Caiçara, su marcador en banda, le cerraba siempre la zona interior para impedir que el argentino hiciese su jugada muy favorita, una muy similar a la del que fue su relevo esta noche, Nolito, desborando hacia el interior del área definiendo con su pierna hábil hacia el palo largo. Tras varios intentos en los primeros 45 minutos, Joaquín pudo ver que no era posible realizar esa acción pero que sin embargo tenía a su total disposición el carril izquierdo para ganar la línea de fondo. Fue a partir de este momento en el que explotó todas sus cualidades en el desborde, maravillando a una estimulada grada del Pizjuán y a todo aquel que disfrutaba al otro lado del televisor sentado en su sofá.

Joaquín Correa dio un recital de regates, técnica y desborde a un Caiçara que no lo olvidará fácilmente esta noche. Pero que no aparezca destacado en el apartado de estadísticas no es casual. Le faltó decisión, firmeza y finalización. Fue una exhibición pero a medias. Y es que si hubiera concretado la cantidad de jugadas que él mismo generó, este texto tendría otra entonación y el resultado del Sevilla habría dejado a un lado todo el trabajo que su equipo técnico aún tiene por hacer.

Sus llegadas a la línea de fondo fueron brillantes.

Correa empezó a ganar línea de fondo con asiduidad. Comenzó a regatear defensores rivales como si fuera fácil, pero sin embargo, cada vez que tenía que usar su pierna zurda bien para dejar un pase atrás o bien para colgar un centro al área, su efectividad se convertía en nula. Generaba todo el peligro sevillista pero él mismo se encargaba de finalizarlo de manera infructuosa. Solo estando más lejos de la jugada fue capaz de moverse hacia dentro en multitud de movimientos que, en uno de ellos, fue fruto del origen del importantísimo gol de Escudero. Partiendo desde la banda, pero muy lejos del área, su incursión hacia el interior y la posterior apertura de juego hacia un Jesús Navas que hizo un esplendoroso centro a la cabeza del lateral vallisoletano, valió mucho más que todas aquellas llegadas hasta la última línea de cal.

No está claro si la solución con Correa pasa por revisar su rol y su posición dentro del campo. Posiblemente haga más daño partiendo desde el lateral que no recibiendo ya por dentro, pero lo cierto es que si sigue jugando de extremo y le siguen cerrando la opción de disparo con pierna derecha, no le queda otra cosa que ganar seguridad con una pierna zurda que le puede dar muchas alegrías tanto a él como a su equipo. Debe convertir toda su calidad en efectividad.

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