Cada vez más solo

El Barça de Guardiola llegó a la cima del mundo del fútbol. De hecho, lo dominó durante varios años. Consiguió recuperar la esencia en el juego que ya practicó Cruyff con el ‘Dream Team’. Para ello, Pep tuvo que apostar. No solo por jugadores de Tercera División -como Pedro o Busquets- u optando por el descarte de algunas de las estrellas del club… Pero la modificación más pequeña, resultó acabar siendo la más circunstancial. Messi heredó el ’10’ de Ronaldinho. Y jugó como tal.

A partir de allí, el objetivo de Guardiola fue contactar con Messi, y que éste hiciera magia. No lo tenía muy complicado: Xavi, Iniesta y Busquets en el centro del campo, un extremo abierto como Pedro, Henry, la movilidad de Eto’o, su sociedad con Alves… Y fue precisamente en el histórico 2-6 del Bernabéu donde Messi comenzó un nuevo legado. A pesar de su actuación, el ‘nuevo 10’ jugó como ‘falso 9’, una posición que le convertiría en el mejor jugador del mundo. Como dicen algunos, el resto es historia.

Messi siempre ha sido diferencial, pero necesita tener hombres adecuados a su alrededor.

Sin embargo, los años pasan y los mejores socios del argentino van desapareciendo. A día de hoy, a Messi se le conceden todos sus deseos. El aumento de la ficha y el hecho de pagarla supone para el club tanto dinero como si de un traspaso se tratase. Pero es una obligación. El Barça parece depender de Messi. Una vez más. El dominio del astro argentino en el mundo del fútbol podría haber sido aún mayor si se le hubiera dotado de las herramientas necesarias el tiempo necesario. Y no hace falta mirar al pasado, sino hacia el futuro. El Barcelona se encuentra en un proyecto sin rumbo fijo, a la deriva, ante un Real Madrid coloso, dominante. Cada vez es más evidente la mala planificación del club, fichando a remolque parches y jugadores de segunda fila; confiando en que un mago que está envejeciendo siga solucionando los problemas estructurales de la entidad catalana cada tres días.

Las actuaciones de la directiva no ayudan a disipar ningún tipo de dudas sobre la plantilla.

Con noticias falsas -vía directiva- de que Messi ha firmado su contrato. Hace unos días en rueda de prensa un periodista preguntó a Jordi Mestre si el argentino renovaría al 200%. Y la realidad es que puede ser un problema. Por segunda vez, tras la afirmación sobre Messi y Neymar durante la primera etapa en Can Barça, el tiempo le ha vuelto a dar la razón a Cruyff: “Si nunca supieron por qué se ganaba, cómo quieren que ahora sepan por qué se pierde”.

El paso de las temporadas es directamente proporcional al rol y el puesto que ocupa Messi sobre el campo. Cada vez más libre, pero también más atrasado. Es difícil conseguir éxitos si los fichajes no son de acuerdo a las ideas del entrenador. Porque, aunque se puede mantener un mismo estilo de juego a pesar de la formación, es complicado hacerlo si faltan piezas del puzzle. El Barça no volverá a jugar como lo hizo el entrenador holandés o el actual técnico del Manchester City. Pero el fútbol consiste en no anclarse al pasado y buscar nuevas alternativas.

Messi ha evolucionado en su juego, no así el Barça. Anclado en su modelo sin conseguir reunir las piezas necesarias para hacerlo efectivo.

A unos pocos días de finalizar el mercado de traspasos aún no tenemos una idea clara de cómo será la plantilla. Se ha incorporado Semedo, pero parece que el lateral del que Luis Enrique desconfiaba se ha hecho con la titularidad. O no, al final terminó siendo el comodín de Sergi Roberto el que actuó en banda en la vuelta de la Supercopa. Paulinho puede ser un jugador distinto de los que hay en la plantilla, pero genera dudas sobre el rumbo que está tomando el club. Tras ser superados en encuentros donde el rival tenía más músculo, el Barça busca ‘contrarrestar’ precisamente con la misma arma, más músculo, en lugar de apostar por jugar a lo que saben, fútbol combinativo. Valverde tratará de compactar un equipo en busca de la figura de Messi. Aunque cada vez más ahogado en el centro del campo y sin jugadores exteriores que sean capaces de desequilibrar en tres cuartos de campo -más allá de Deulofeu y/o Dembélé-. El problema es estructural: Si Messi baja a recibir al lado de Busquets, arriba no hay peligro; pero si se queda arriba, difícilmente le llegan balones en condiciones.

El Barça ha evolucionado -o involucionado- pero lo que está claro es que necesitará volver a auparse a Leo. Mientras que Valverde trata de buscarle variantes al juego, el Mundial 2018 se puede ver en el horizonte. Los jugadores menos habituales querrán oportunidades para demostrar que son capaces de jugar con su selección y los titulares rebajar los minutos para llegar lo más frescos posibles. Aun fichando a Dembélé, el mayor problema del Barça es conseguir que Messi renueve. Hay, en Europa, equipos con proyectos más apetecibles que el de Barcelona. Que no se canse Messi.

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