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La sombra de Dembélé

En Barcelona la gente sonreía cuando se ganó el triplete y la MSN reinaba en Europa. Pero los tiempos cambian y el tridente ya es historia. Con 222 millones de euros del traspaso del brasileño al PSG -más el presupuesto de fichajes del club- el Barça se ponía manos a la obra a buscar sustitutos. Sobre la mesa, dos opciones: dar continuidad a un 4-3-3 muy marcado con un extremo puro, o bien, apostar por un jugador de calidad, con capacidad de asociación. Y el camino elegido no ha sido ni hacia un lado ni hacia otro, la respuesta: Ousmane Dembélé.

El extremo francés es un jugador claramente de banda, pese a tener buena capacidad de asociación y leer bien los movimientos verticales del lateral. Más allá del precio, Dembélé es una apuesta de presente, pero también de futuro. El atacante tiene 20 años y un potencial enorme, con un margen de mejora muy amplio. Otro factor a tener en cuenta es el ser ambidiestro, que comentaremos más adelante.

Dembélé ha progresado a una velocidad de vértigo y su potencial aún alcanza cotas mayores.

Si comparamos con Neymar cualquier extremo de los disponibles en el mercado, difícilmente nadie responderá con un rendimiento similar. Si Dembélé es solamente el sustituto de Neymar, éste -a corto plazo- no conseguirá mejoras respecto al brasileño. El ex del Dortmund es una alternativa más. Su edad le hace precipitarse en algunas ocasiones, jugar demasiado acelerado. Sin embargo, como flamante fichaje del Barcelona y debido a las expectativas, puede que se muestre más ‘tímido’. El crecimiento del extremo francés ha sido exponencial. Francia-Alemania-España. Año a año, creciendo, buscando retos más difíciles, competiciones domésticas más exigentes.

Entre sus principales cualidades, ser ambidiestro, la aceleración en los primeros metros, la velocidad y el regate. En cuanto al regate, Dembélé puede ser el elemento diferencial como factor sorpresa dentro de un estilo de juego pausado como el del Barcelona. Es un jugador rompedor, su dribbling y velocidad le convierten en decisivo arrancando desde cualquiera de las dos bandas. Aunque juega abierto en el costado, no necesita estar en contacto permanente con el balón. Sin embargo, no ‘molestará’ en la zona de influencia central de Messi. El argentino juega cada vez más libre por la zona determinante del campo rival, pero el francés -arrancando desde la banda- no tendrá una correlación directa con los desplazamientos del ’10’. Tácticamente, sabe leer las subidas del lateral y gestiona correctamente los movimientos de sus compañeros. Su velocidad es uno de sus atributos principales, no solo sin balón, también con él, para atacar y para defender, con una conducción exquisita. Pese a jugar abierto, puede encarar y trazar una diagonal, así como buscar la línea de fondo. La edad es, sin duda, un factor determinante a la par que positivo. Tras unas pocas temporadas a primer nivel mundial, Dembélé ve en su horizonte más de diez años de rendimiento y crecimiento.

Las estadísticas no lo son todo, pero el francés deberá ser más productivo en acción directa con el gol.

El internacional con Francia tiene aún margen de mejora, sobretodo en lo que respecta a sus cifras. Pese a que a veces los números pueden devaluar algunos jugadores -muestran goles y asistencias, pero no la influencia en el juego o movimientos sin balón que producen espacios libres donde se generan goles, así como ‘pases para asistir’- Ousmane tiene que mejorar sus registros goleadores. Desde que debutó con el Rennes en Ligue 1 ha anotado seis goles con la pierna izquierda y once con la derecha. No es un jugador que domine su pierna mala, es un jugador que domina de la misma forma la diestra y la zurda, hecho que aumenta el peligro potencial sobre su defensor, pudiendo atacar por dentro y por fuera.

Además, el francés tiene la capacidad de tener un rol protagonista. Aunque resulta complicado imaginar un Dembélé determinante a corto plazo, podrá asumir mayores riesgos -así como el mencionado protagonismo- a medida que gane confianza, edad y peso dentro del equipo. Puede ser una vía de escape al desgaste físico de Messi con balón, a mayor capacidad de desequilibrio de otros jugadores, mejor para la dosificación de Leo. En relación al argentino, será el encargado de recibir sus diagonales -con el beneplácito de Alba- y la capacidad de definir con ambas piernas.

Dentro del mercado de fichajes -sin entrar a valorar el infladísimo precio de todos los jugadores- Dembélé es una de las opciones que mejor puede encajar en un sistema como el del Barcelona. Sin confluir en la zona de Messi, arrancando desde la banda, permitiendo al equipo tener un costado de puro desequilibrio. Aunque los registros del tridente atacante, con Dembélé, Suárez y Messi, probablemente consigan registros inferiores a la MSN, el equipo puede tener la capacidad de ganar peso en el centro del campo. Puede que no vaya a tener un gran protagonismo a corto plazo, pero a medio-largo plazo el Barça gana un jugador prometedor, de presente y de mucho futuro. Dembéle será el encargado de hacer su sombra más prolongada que la de un brasileño que ya es historia en Can Barça.

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