La revolución de Asensio

El partido de ayer en el Santiago Bernabéu ha dejado sensaciones dispares para ambos equipos. Los de Marcelino salen vivos de Chamartín sabiendo que ha nacido un equipo competitivo, encarnado por Kondogbia en el centro del campo, y que partidos como los de ayer, con tantas fases y momentos, son los que ponen a prueba a los conjuntos que se empiezan a forjar. Pero ayer asistimos a algo más grande, pero puede que predecible. La irrupcuón volcánica de Marco Asensio en forma de líder.

Marco Asensio representa esa hornada de jugadores que lo hacen todo, y todo lo hacen bien.

Sería un error decir que ayer fue la irrupción de Asensio en cuanto a jugador. Desde su primer partido oficial en la Supercopa de Europa, con golazo incluido, ya vaticinó lo que este chico podría llegar a ser. Su última temporada estuvo falta de continuidad debido a las rotaciones de Zidane y a un modelo basado en lo colectivo. Vimos a un Marco Asensio que aparecía cuando nadie lo esperaba. En momentos reservados para los Cristiano, Benzema, Bale o incluso James. Pero cuando todos, a excepción del portugués, fallaban, allí emergía Marco Asensio.

Ayer era un partido ya de por sí atípico en cuanto la alineación. Sin Ramos, Varane, Vallejo y Cristiano, Casemiro se encontró desubicado, haciendo lo propio con Kroos e Isco, que terminó sustituido. El Real Madrid no encontraba la fluidez necesaria que lo hace intratable, ni el ritmo para conseguirlo. Además, tras pérdida, sufrían con una defensa muy tierna. Con Benzema fallándolo todo era un día para que nadie marcase. Pero Marco Asensio asumió algo que está predestinado para jugadores que no tienen 21 años. Algo más grande. El Bernabéu olía a revolución.

Con solo tocar el balón se siente algo diferente en la grada. Eso que solo consiguen los grandes futbolistas.

Arrancó, teóricamente, desde el costado izquierdo pero asumió un papel de jugador omnipresente. Con una madurez desorbitada para su edad asume en cada jugada la decisión idónea. Con o sin balón sabe cómo hacer daño, cómo ser lo más útil posible para su equipo. Y es que el disparo del joven talento es espectacular, pero que no tape todo lo que hace. Porque Asensio es mucho más. Su fútbol trasciende los goles. Y eso, con 21 años es algo que hace que el jugador adquiera esa aura de elegido que muy pocos han logrado. El mallorquín domina tantos registros que puede ser diferencial en muchas partes del rectángulo de juego. Desde el costado, ya que aúne fuerza, potencia y velocidad, hasta la mediapunta, donde su disparo es una amenaza constante, y su capacidad para el último pase es notoria. Pero Asensio ansía la pelota, y esto le hace recorrer grandes distancias en busca de ella, bajando a zonas de creación para asociarse y desequilibrar. Resulta fascinante la capacidad de Marco de moverse y acertar prácticamente siempre.

Aún es temprano para atisbar qué camino va a tomar la carrera de este jugador. Llegó sin lo mediático de otros jóvenes talentos, por un precio irrisorio y sin el cartel para ser alguien importante tan pronto en todo un Real Madrid. Su irrupcuón no vino empujada por la prensa, ni por la mediatización de cada una de sus jugadas. Fue algo natural. El talento se impuso y ha acabado derribando cualquier escéptico. Incluso ha menguado a Gareth Bale. El galés, que sí tuvo ese impacto en su llegada, ha terminado reducido a un papel insustancial, plano en un Real Madrid que pide dinamismo. Y ahí el mallorquín es el máximo exponente de ese nuevo equipo que corre, se para y te mata. Marco Asensio ha traspasado barreras que nadie creía posibles. Asensio es revolución.

 

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