El último plan del Real Madrid

La viva imagen de la temporada pasada volvió a recorrer el Santiago Bernabéu en septiembre, y es que en Liga, y sin jugadores clave, el Real Madrid sumó otro empate que, sin duda, supo a derrota. Y eso que Zidane intentó minimizar tanto el parón de selecciones como las ausencias, pero el planteamiento fue poco acertado, y las actuaciones para nada brillantes. El técnico francés situó sobre el terreno de juego un claro 4-4-2 con una tremenda peculiaridad: muchísima profundidad en los dos carriles laterales con Theo Hernández y Marcelo en el sector izquierdo, y Carvajal junto a Lucas Vázquez en el derecho. Esto, sumado a la ausencia de Luka Modric e Isco, y la pronta retirada de Karim por lesión, hizo que Toni Kroos se quedará muchísimo más solo que de costumbre en el plan inicial.

La importancia de los carriles laterales se vio influenciada por la falta de acierto.

El problema fue que ni Carvajal pasa por su mejor momento, ni Marcelo en posición adelantada genera tanto, ni Marco Asensio es un devorador de área. Juntando las tres, queda expuesto el por qué de la escasez de ideas del Real durante gran tramo del partido. A todo esto, el Levante de Muñiz tampoco ayudó a los blancos. Un bloque sólido a media altura en forma de 4-5-1 y con salidas de particulares a presión fue suficiente hasta el gol granota. La imagen de Lerma y su actuación en el Santiago Bernabéu no pasaron desapercibidas, primero en el plan táctico de su entrenador, y a partir del gol de su equipo en la forma de abarcar el carril central para obligar a usar los laterales que tan poco éxito estaban cosechando.

Gareth Bale pudo ser la clave, pero ni siquiera.

Solo Sergio Ramos y, en pocas ocasiones, Toni Kroos, fueron capaces de romper la monotonía en la que andaban sumergidos sus compañeros. Pero las diagonales en busca de Lucas o Carvajal tenían un pequeño gran problema, sin un hombre en el costado contrario que trazara la contraria en busca de Marcelo o Theo, se volvían previsibles y sencillas de interceptar o reducir. Todo hasta que la figura de Gareth Bale apareció en escena. Eso sí, solo por momentos y en destellos, tan breves, que de poco sirvieron ante la gran actuación de Raúl bajo palos. El bloque del Levante acabó bajando aún más sus líneas para aislar a la única amenaza real para sumar así, en el Santiago Bernabéu.

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