Mandó la pantera en un duelo especial

El 10 de septiembre de 2017 quedará siempre para la historia del Girona. Tercer partido en Primera y primer desplazamiento para los gerundenses. Y qué desplazamiento. San Mamés se vistió de gala para recibir a un hambriento Girona que volvió a demostrar que no se esconde ante los grandes de nuestro fútbol. Fue un día especial también para Gorka Iraizoz, que volvía a casa, volvía para jugar contra el equipo con el que ha llegado a tres finales de Copa y una de Europa League.

Aunque había muchas expectativas puestas en conocer el primer once de Ziganda previo a Europa League y con Aritz Aduriz entre algodones, no hubo novedades en cuanto a las situaciones iniciales. Los de Ziganda salieron al campo con el más que consolidado 4-2-3-1 que tanto ha funcionado en el equipo vasco. Salió de inicio Lekue, que demostró ser un lateral totalmente apto para el Athletic Club, siendo largo cuando debía tras las constantes internadas de Iñaki Williams para ocupar de mejor manera los espacios del campo rival. Atrás también destacó el joven Núñez, una de las perlas de la cantera de Lezama que volvió a dar la talla como viene dándola las últimas semanas. Sólido atrás, bien por arriba, hábil con el balón y rápido a los espacios, se compenetró de manera excepcional con Laporte dejando por tercer partido consecutivo la portería de Herrerín/Kepa a cero. En el 4-2-3-1 volvió a brillar Iker Muniaín, que pese a arrancar desde el costado izquierdo, tiene total libertad de movimiento con constantes internadas hacia el centro, donde se asocia con mucha facilidad y calidad con Beñat y Raúl García, dejando la banda derecha para la “pantera” Williams. Iñaki volvió a estar sublime, desbordando cuando se le exigía y combinando cuando le era posible. Volvió a asistir, y ya van 3 asistencias consecutivas de Iñaki Williams en los goles del Athletic Club dejando al equipo con 7 puntos de los 9 disputados hasta ahora. Este perfil de jugador le viene de maravilla a Ziganda, que ha vuelto a demostrar que pretende ser protagonista del juego a través del juego directo y la circulación rápida del balón, como se pudo ver en el segundo gol en el que solamente hicieron falta cuatro toques de balón empezando desde Herrerín para que Aduriz anotara el gol de la tranquilidad. Kuko le ha dado una vuelta al fútbol de Valverde y parece que esta forma de jugar sigue siendo válida y efectiva.

Ziganda quiere exprimir al máximo la potencia de sus extremos. Recoger la mejor versión de Muniain y Williams.

El Girona fue de más a menos. Por tercera vez consecutiva Pablo Machín repitió once jugando con un 3-4-2-1 convertido en 4-4-2 en defensa en el que Aday ocupaba la posición de lateral izquierdo cubriendo las internadas de Lekue y Portu adelantaba su posición para colocarse en línea de 2 con Stuani en presión. Los primeros 15-20 minutos del Girona fueron extremadamente buenos. El equipo presionaba muy alto e incomodó al conjunto local, presionando hombre a hombre a los 2 centrales y marcando de muy cerca a San José que se colocaba entre centrales para dar continuidad a la salida limpia de balón. Las consignas tácticas de Machín fueron claras, el Girona debía tener posesiones largas y cambiar la orientación del juego para facilitar la circulación rápida de balón. Y así fue. El Athletic estuvo irreconocible hasta que Bernardo perdió la marca de Muniain en un centro lateral del mejor jugador del partido, Iñaki Williams. A partir de entonces, el equipo catalán perdió la identidad y sufrió con y sin balón hasta llegar al descanso, donde pese al segundo gol de los leones, el conjunto gerundense mejoró sustancialmente. Entraron Douglas Luiz, Kayode y Mojica, cambiando el sistema a un 4-4-2 fijo con Mojica jugando de carrilero para aprovechar los espacios que dejaba Lekue a la espalda. La velocidad del colombiano y el cambio de sistema fueron claves para que el Girona se acercase otra vez a la portería defendida en este caso por Iago Herrerín, pero no fue suficiente. Los de Machín no encontraron el gol y se fueron de San Mamés con las manos vacías, pero dejando una buena imagen sobre el campo.

El debut del Girona como visitante quedará eclipsado a nivel futbolístico por el partido de Iñaki Williams. El primer desplazamiento en Primera de los gerundenses ha sido San Mamés, y seguro que si mantienen este nivel de juego mostrado hasta ahora, no será la última vez que tanto aficionados como jugadores del Girona pisen el césped y las gradas de la Catedral del Fútbol Español.

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