Maxi Gómez sin balón

Si bien no fue la gran actuación del fin de semana, el partido del Celta de Vigo de Juan Carlos Unzué y, en particular, la dupla formada por Iago Aspas y Maxi Gómez dejaron varios detalles que hicieron que mereciera la pena disfrutar de los 90 minutos. A pesar del corto y ajustado resultado, la superioridad del conjunto vigués se pudo apreciar desde bien temprano y durante todo el encuentro. Pero no solo eso, sino que Maxi, lejos del nivel asociativo que explica este Celta, dio un clinic de cómo jugar sin balón para su equipo.

Iago Aspas sigue siendo la generación del Celta de Vigo.

Pese a la transición de Eduardo Berizzo a Juan Carlos Unzué, el principal plan de ataque del Celta tiene nombre y apellidos: Iago Aspas. En el ya habitual 4-3-3, parte de inicio escorado a la derecha, pero acaba abarcando toda la zona de ataque. La jugada comienza, acaba o, en su defecto, pasa por los pies de Iago, y esto, en gran medida, se está viendo muy beneficiado por los movimientos de Maxi. En un juego tan asociativo como el que propone el Celta, es curioso cómo puede encajar tan bien un delantero del perfil de Maxi Gómez que, lejos de participar en los ataques, se dedica a moverse para ofrecer un último desmarque que desemboque con el balón cerca de la portería contraria. Evitando el juego entre líneas, el uruguayo es capaz de generar los espacios necesarios para que sea Iago quien, a partir de su característica diagonal, logre generar ventajas en ataque. Con Pione Sisto pegado a línea de cal en el otro sector, la zona de tres cuartos se convierte en un juguete para Iago que disfruta como nadie junto a Maxi, y así lo certifican los cuatro goles en tres encuentros del delantero charrúa.

El desmarque es su mayor arma, y Maxi tiene la lección bien aprendida.

Lo curioso de los movimientos de Maxi es que llegan todos en una misma dirección, da igual desde donde parta en un comienzo, que siempre termina en una zona muy concreta: el área rival. Es verdad que es capaz de aparecer por los costados, pero la cuota de peligro queda tan reducida que apenas es visible. Así se pudo comprobar en su último encuentro, donde incluso ejerció de apoyo en la salida en largo los últimos minutos. Sirve como recurso, pero no es una opción. Él sabe bien cuáles son sus movimientos, cuándo debe hacerlos y qué sentido deben de tomar. Si encima es acompañado por un jugador del talento y precisión de Aspas, el guión está servido en bandeja.

Y no necesitó más frente al Alavés. La primera vez, se escuchó un murmullo en Balaídos; la segunda, la grada pudo celebrar su gol.

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