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La noche de Gonçalo Guedes

Una vez que ya se había enfrentado a dos de los tres «grandes» de La Liga, el Valencia de Marcelino se encontraba con otra gran prueba, la de enfrentarse a uno de los equipos de su mismo nivel, de aquellos que pelean por puestos de Europa League o por alcanzar la clasificación a Champions. Tocaba el turno de visitar Anoeta. Paradójicamente el Valencia nunca dejó que la Real Sociedad se sintiera como en casa, porque podían disfrutar de tener el balón como tanto les gusta pero era un simple espejismo, el dominio no era de ellos. Con Zurutuza siempre cercano a la base de la jugada y Xabi Prieto con Kondogbia encima, solo quedaban las bandas, y qué más que la de Odriozola que siempre hace la diferencia, pero hoy no era el día para que el joven lateral apareciera como solución.

Un choque de estilos contrapuestos cuyo resultado fue un gran partido.

El ataque txuriurdin quedaba nublado y el cuadro ché podía atacar en transición como tanto le gusta y conviene a su juego. Porque aquí es donde se notó el verdadero trabajo de Marcelino, creando el escenario ideal a cada jugador che en el mediocampo. Porque sabemos lo que es Kondogbia recuperando el balón -que tal vez fue el primer sello de identidad del entrenador español- la habilidad de Parejo para enlazar y lanzar, que Carlos Soler siempre va a tener una notable influencia en el juego cuando aparece en carriles interiores, pero sobre todo demostró de lo que es capaz Gonçalo Guedes cuando goza de espacios que poder explotar. Sus conducciones y desborde, así como su regate, hicieron que cada balón que pasara por sus pies terminara en una jugada de peligro.

Un Valencia cómodo en transiciones encontró en Guedes a su comandante ideal.

Era tal la facilidad para finalizar las contras comandadas por el portugués y la sociedad española del sector derecho (Soler-Vidal) -la cual generó el segundo gol che-, que incluso cuando comenzaban a mostrase menos sólidos en defensa y la Real Sociedad ganaba peso en ataque consiguieron colocarse por delante en el marcador. Demostraron que están hechos para ser un equipo dominante a base de transiciones, a la vez que tener la capacidad de brillar incluso en situaciones adversas.

Al final en un duelo entre rivales directos, pero con dos estilos de juego diferenciados, el Valencia se mostró más sólido y reforzado en su idea. En ocasiones consiguió que el partido fuera de ida y vuelta, contexto que les favorecía claramente, siendo capaz de dominar las fases del encuentro sobre su rival. Con dos de los equipos que mejor desarrollan su fútbol en nuestra Liga, la noche del domingo pudimos ver un espectáculo a la altura de dos aspirantes a competiciones europeas.

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