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Bailar con Messi

Nunca ha habido gente que guste a todo el mundo, es algo prácticamente imposible. Y por decisión o porque no hay ninguna otra opción posible, en los bailes siempre hay una fea con la que nadie quiere bailar. Esa fea es Messi. Y sinó, pregúntenselo a Maffeo.

Son muchas las personas que opinan que no han visto con sus propios ojos a un mejor jugador. Lo que para algunos es una delicia, para otros es una pesadilla. Con el paso de los años, Messi ha ido modulando su forma de jugar, o bien, la zona de influencia en el juego. Tenerlo como extremo minimizaba su impacto en relación a lo que podía ser. Y eso pensó Guardiola una vez en el despacho que tenía en el sótano del Camp Nou, antes de un Clásico. La decisión fue ubicarle como ‘falso 9’, pese a tener en el equipo a Eto’o. El resultado de ese partido es recordado por todos los aficionados del Barcelona y fue el principio de la explosión del argentino.

Messi ha ido modulando su rol y ubicación a lo largo de las temporadas

Con el paso de los años, ocupó diferentes posiciones sobre el campo. Los entrenadores tienen no solo un trabajo complicado, también una gran responsabilidad para poder hacer brillar al gran Messi. Y se puede apreciar -actualmente- tanto en el esquema de Ernesto Valverde como en el de Jorge Sampaoli. Tratar que Messi reciba lo más arriba posible para poder ser determinante, ya sea en vistas a la finalización o a la continuación de la jugada. Si para sus entrenadores supone una tarea sumamente difícil, aún lo es más para los técnicos contrarios, que deben encontrar la fórmula de pararle. Las faltas sobre Messi son algo habitual; cortarle en los primeros metros cuando inicia la conducción, así como a la desesperada cuando no hay ayudas defensivas cercanas. Y siempre ha sido así, partidos como el del Trofeu Joan Gamper de 2005 ante la Juventus de Capello o ese partido de Champions League en Stamford Bridge de 2006 lo demuestran.

Mourinho comentó que pasaba muchas horas pensando en cómo podía parar a Messi. Llegó a colocar a Pepe como pivote contra el Barça de Guardiola. No siempre funcionó. Aunque pudiese minimizar la figura del ’10’, éste, si estaba inspirado, seguía siendo letal. Así como demostró en aquel gol en Champions en el Santiago Bernabéu con una inacabable conducción antes de batir a Iker Casillas. A lo largo de las últimas temporadas ha habido otras variantes a la hora de defender al argentino. La más común en el último periodo ha sido el marcaje individual. Tal y como hizo en su día Chico sobre Xavi, cuando el del Almería cubrió al excapitán del Barça de manera «obsesiva», según citó textualmente el mismo Xavi; Balenziaga, Kovacic o el mismo Maffeo también lo hicieron sobre Leo.

El marcaje individual propone dos partidos y conlleva valorar ambos contextos

El marcaje del defensa del Girona sobre Messi impactó. Y de ahí, la pregunta sobre cómo poder parar a Messi. Kovacic estuvo sobresaliente en la Supercopa de España, pero el contexto del partido en cuanto al juego del Barcelona no fue el indicado como para valorar el experimento de Zinedine Zidane. Marcar individualmente a Messi implica generar un nueve contra nueve restante. Dos partidos dentro de uno mismo. Si la defensa sobre Messi surte efecto, eliminas al hombre más peligroso -en todos los ámbitos y en el sentido más amplio de la palabra- y generas un partido a expensas de ello. Ante el Girona, Messi no hizo falta. Maffeo llegó a cubrirle incluso cuando Leo se situaba por decisión propia en fuera de juego, a la espalda de los centrales. El desgaste tanto físico como psicológico para llevar a cabo una defensa de este estilo es notable.

Un Barça sin Messi es un Barça desconocido. Un marcaje al hombre no resultará efectivo los noventa minutos del encuentro, pero puede que parte de ellos. Seguramente el tiempo que tarde el canterano en provocar una tarjeta amarilla sobre su marcador. El contexto ajeno a Messi influye en la decisión a tomar por parte del conjunto rival. ¿Es capaz el Barcelona de sorprender, crear, gestionar, finalizar y ganar partidos sin él? ¿Cuánto de fiable es la marca propuesta sobre el argentino? A cada pregunta planteada, surge una nueva. Messi, si está inspirado, es imparable. No importa qué tenga a su alrededor. No importará, tampoco, si la defensa ha sido al hombre, mixta o en zona. Pregúntenselo a Valverde y Balenziaga en vistas a la final de Copa del Rey del 2015.

No se puede omitir la opción de no bailar con Messi. Ante un Messi cada vez más creativo, las respuestas de antaño ya no son válidas. Resulta un quebradero de cabeza para todos los entrenadores. Puede que sigamos viendo marcajes individuales sobre el argentino, puede que con mayor asiduidad. Y es posible que el Barcelona no encuentre una vía de escape, pero si Messi está inspirado, no pierdan el tiempo.

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