El As de Ziganda

El rendimiento de Iker Muniain fue la noticia más ilusionante del arranque liguero del Athletic. Parecía que éste sería su año de confirmación. Ziganda apostó por él como director de juego de la parcela ofensiva, un Muniain con más balón que nunca, prácticamente como interior. Sin embargo, la grave lesión de Iker repercute directamente en el planteamiento del nuevo entrenador.

Es difícil -o imposible- encontrar un sustituto natural a Muniain. Sí al de hace varias temporadas, pero no al actual. No obstante, Lezama sigue produciendo jóvenes talentos, algo vital a la par que básico para la estructura deportiva y social del Athletic Club. Íñigo Córdoba ha sido el último gran canterano en entrar en la dinámica del primer equipo. Es un extremo zurdo que juega en la banda izquierda, a pierna natural. Además, tiene el factor diferencial de ser explosivo y poseer un muy buen regate y conducción. Fue la noticia más destacada del partido en Mestalla y será el encargado de minimizar el impacto de la baja de Muniain.

El Athletic gana impacto por fuera, pero dinamismo y presencia por dentro

No son jugadores de un mismo perfil futbolístico. Íñigo no ha demostrado la capacidad de llevar a cabo el juego interior combinativo de Iker, pese a llevar poco tiempo en el primer equipo. No es un jugador de esas características. El Athletic pierde fluidez en el carril central, pero gana mucha presencia exterior. La primera pregunta sobre cuál será el futuro a corto plazo la debe responder Ziganda. Hasta el día de hoy, en líneas generales, han habido dos propuestas de juego. En primer lugar, el sistema que todos conocemos, con Aritz Aduriz como referencia y Raul García a sus espaldas. Un juego directo con una gran capacidad en el juego aéreo. Y, en segundo lugar, el Athletic del partido ante el Valencia, muy vertical y jugando al contraataque, con Iñaki Williams en punta.

Raul García y Aritz Aduriz seguirán en primera línea

Partiendo del 4-2-3-1 con Córdoba y Williams en banda y Raul García y Aduriz por el centro, coexisten ciertas dudas en cuanto al juego interior del equipo. El doble pivote de los leones no ha terminado de asentarse en este inicio de competición. San José, Beñat, Iturraspe y Vesga no han mostrado su mejor versión. Iker Muniain actuaba de intermediario entre la creación y la finalización. Con Iñaki e Íñigo, Ziganda consigue tener dos puntales en banda. Jugando a pierna natural, perfiles de tanto desequilibrio y velocidad, son los mejores socios potenciales del dúo formado por Aduriz y Raul García. Contrariamente, la influencia en el juego interior disminuye notablemente y se antoja -a priori- difícil que Raul sea capaz de desarrollar dicho papel.

Todo apunta a que seguirá siendo el Athletic comandado por Aritz y Raul. Por ende, Ziganda está prácticamente obligado a modificar su planificación y optar por un juego más directo, con Córdoba y Williams en bandas. La presencia de Iñaki está asegurada, pero existen dudas sobre si ya ha llegado la hora de Córdoba. Las sensaciones han sido muy buenas, no es el recambio de Muniain, pero sí su sustituto. Su descaro con el balón nos ha dejado claro que el joven talento puede estar preparado. Con las cartas sobre la mesa, Ziganda deberá encontrar la fórmula para minimizar la baja de Muniain. Y Córdoba puede ser el As.

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