El cerrojo de Yaoundé

Hay sombras que son muy alargadas. Figuras muy difíciles de reemplazar por no decir imposibles. Carles Puyol dejó un vacío existencial en la zaga blaugrana cuando en 2014 decidió poner punto y final a una etapa plagada de éxitos tanto en el conjunto culé como en la selección española.

Ligas, Champions, Copas del Rey, Eurocopas, Mundial… la intachable carrera deportiva del bueno de Carles se vio aún más favorecida por su excelente carácter competitivo, un afán ganador visto en pocos jugadores y siempre unido a una actitud deportivamente ejemplar. Puyol, jugador caracterizado por su agresividad bien entendida y por su pundonor, siempre ha transmitido los valores del respeto y la lucha para llegar a donde lo hizo.

Quizá su calidad técnica no lo hizo indispensable pero su valentía lo convirtió en una figura eterna del barcelonismo. Y cuando un jugador así se retira del verde, se va de la cancha para no volver… ¿Qué ocurre? Pues lo que sucedió en el F.C Barcelona.

Puyol y Piqué eran la pareja perfecta. Carles representaba la velocidad, la perseverancia en el robo hasta llevarse el balón consigo, el buen corte por arriba y por abajo y la intimidación. La salida de balón no era su fuerte, más bien una debilidad. Pero ahí aparecía Gerard Piqué. Su compenetración era envidiable. La elegancia de Gerard completaba la energía de Carles. Podemos decir que Piqué se hizo mejor al lado de Puyol.

La sombra de Carles Puyol es muy alargada y nadie pudo sustituirla

Pero como decíamos, pasó lo que tenía que pasar. Una sombra tan alargada como la del “5” culé no podría reemplazarse tan fácilmente. Bartra, Vermaelen, Mathieu, Mascherano… fueron muchos los jugadores que optaron a ocupar un hueco destacado y que durante tiempo no encontró a su ‘Rey Arturo’ particular.

Fue entonces cuando surgió la figura de Samuel Yves Umtiti (54 partidos oficiales con el conjunto barcelonés). Nacido en Yaoundé (Camerún) pero nacionalizado francés, este joven perteneciente a la cantera del Olympique de Lyon tuvo un ascenso imparable. Desde que en 2011 realizara su primer stage de pretemporada a las órdenes de Claude Puel, Samuel Umtiti se ha ido forjando a través de sus imponentes capacidades físicas.

Llegaba entonces el verano de 2016 y el Barça había encontrado a la pieza que encajaba todo un perfecto entramado defensivo. El perfecto sustituto de Carles había llegado a las instalaciones del Camp Nou para no soltar el flanco izquierdo de la zaga central del conjunto culé.

Y es que Samuel se ha convertido en esa pareja que Piqué tanto necesitaba. El internacional francés, clave en las eliminatorias de la pasada Eurocopa en Francia en la que su selección fue finalista, se caracteriza por su agresividad en el corte del balón, por su inteligencia táctica en el posicionamiento y por su buen trato del esférico.

Pese a no ser un central de gran estatura (1,82 m.), su gran salto y su intimidación le hacen infranqueable en las incorporaciones al ataque y en el juego por alto a la hora de ganar la posesión en la parcela defensiva. Su juego, contundente, agresivo y eficaz le hacen convertirse en un defensa primordial para Valverde.

Velocidad, anticipación, potencia, energía, salida de balón… hacen de Samuel el defensa perfecto para el Barça

Jugar en el F.C Barcelona no es fácil. El conjunto culé es un equipo con una defensa muy adelantada en la presión al rival lo que hace necesario tener una gran concentración defensiva y una mejor colocación. Los laterales del Barça son muy ofensivos lo que provoca que los centrales tengan que salir muchas veces al corte del rival hasta posiciones cercanas a la banda y esto el francés lo borda.

Además jugar para el Barcelona implica tener una gran visión de juego, una mejor salida de balón y un gran riesgo y valentía saliendo con el esférico. Quizás uno de sus puntos débiles sea muchas veces el exceso de riesgo que corre por jugar siempre con buen criterio el balón, pero es algo exigido por el estilo, por eso encaja tan bien.

Es bueno en el pase pero mejor en la arrancada. Su potencia lo convierte en imparable cuando un rival intenta sacarle la pelota y lo mismo ocurre cuando es él quien tiene que robarla. Sus continuos robos por anticipación son de manual y un efecto claro de sus constantes titularidades.

Muchas veces el juego blaugrana provoca que gran parte del equipo se encuentre partido. La gran velocidad y libertad de los de arriba hace que no defiendan al cien por cien en todas las jugadas y menos en las transiciones ofensivas al contragolpe de los rivales. De ahí que el juego de Umtiti sea clave. Su concentración y rigor táctico unidos al gran desarrollo de su capacidad física y su rápido robo de balón, permite a los azulgrana ser un equipo vertical. En la descolocación rival, el central francés roba y sale con el balón ofreciéndoselo a alguno de los jugadores más cercanos o con arriesgados pases a la espalda de los defensas rivales -promedia unos 82 pases por partido-.

Estas asistencias no son solo horizontales con su pareja en el eje de la zaga sino que se tratan de pases que rompen lineas, bien para posicionar en ventaja a Busquets o bien atrayendo rivales y realizando desplazamientos más largos que otorguen beneficio a los atacantes. En este aspecto, Luis Suárez por sus características corriendo y aguantando el balón, es un claro ejemplo de esa ventaja.

Además, su aptitud como defensa zurdo lo convierte en una variable muy importante. Su posición idónea es la de central pero sus características no le niegan una posible adaptación al lateral. Rápido, potente y con buen manejo de balón, Samuel Umtiti se ha convertido en pieza clave en la defensa de Valverde, así como también lo fue desde su llegada con Luis Enrique.

Pasaron muchos jugadores en su posición pero ninguno ofreció tantas garantías como lo hizo y lo hace este central nacido en Camerún. Y partidos como el del pasado sábado frente al Atlético de Madrid en el Wanda Metropolitano lo confirman. Fue una pieza clave en los primeros minutos junto a Ter Stegen a la hora de detener las constantes rojiblancas. Un muro infranqueable. Una barrera en la zaga culé.

Piqué y Umtiti ofrecen cosas diferentes. Gerard nos deja una salida de balón impecable y la elegancia por bandera. Sus movimientos nunca se verán forzados y de cada corte hará una canción melódica y delicada. En cambio, Samuel nos deja garra, rapidez y energía. Su estilo es más de rock que de baladas. Pero juntos hacen la pareja perfecta.

Parece que, si las lesiones le respetan y si el deseo del jugador es quedarse durante una larga estancia en el equipo de Valverde, Samuel Umtiti abanderará la defensa culé de la mano de Gerard Piqué por muchos años. Como ya lo hiciera el eterno ‘5’, Umtiti ha llegado para quedarse y nadie podrá poner en duda que se deja el alma y el corazón en cada corte y en cada balón robado.

La sombra de Puyol será eterna por todo lo que fue, es y será, pero encuentra en el bueno de Sam un sustituto de garantías. El cerrojo de Yaoundé quiere tapar de una vez el hueco dejado por aquel al que algunos, con buen criterio, llamaron ‘Tiburón’.

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