Portu y Pons como estandartes

El Girona inhabilitó al Madrid en el día de San Narciso, patrón de la ciudad, el día más especial. Sin consistencia ni capacidad de reacción, los madrileños se ahogaron en el planteamiento minucioso de Pablo Machín. En la mejor actuación coral de los gerundenses en su periplo en la élite, tan importante fue el aspecto táctico como su espléndida ejecución. Mientras Pere Pons desactivaba el medio campo blanco, Portu revolucionaba el ataque albirrojo con su incombustibilidad y omnipresencia.

ADVERTENCIAS IGNORADAS

El Girona le dio un baño de humildad a un conjunto que está lejos de su mejor estado de forma. Zidane volvió a recurrir al 4-3-1-2 con Isco en la mediapunta y Benzema secundando a Cristiano, pero el problema lo tuvo en las primeras líneas. Los gerundenses acosaron a su rival en la salida del balón y le costó más de lo habitual asumir pases verticales. La metodizada disposición local, capitaneada por Pere Pons en la medular, obligaba a Isco retrasar su posición para ganar recursos en la asociación, lenta e inestable. Aunque no estuvo fino en la toma de decisiones, el Girona no se escondió con el balón gracias a un Portu multiplicado y un Stuani que supo interpretar muy bien su tarea entre centrales.

De hecho, el mediocampista gerundense también fue el principal responsable de hacer estériles las transiciones ofensivas del Madrid gracias a su posicionamiento preciso. Solo en la jugada del gol visitante, Pons no puede retener el genial pase de Ramos a Benzema entre el doble pivote local, aprovechando la única leve contra vertical que pudieron realizar tras una jugada de ataque albirrojo. El día que el juego interior blanco hacia aguas, el exterior tampoco supuso una alternativa sólida: la excelente actuación de Maffeo en defensa dejó obsoleto a Marcelo.

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DAVID VENCE A GOLIAT

La principal incerteza en la salida de vestuarios fue descubrir si el Girona mantendría el rendimiento loable de la primera parte. Asimismo, lo que permanecerá en la duda será saber cuál hubiese sido la reacción gerundense si no hubiese estado efectivo. Los dos goles, casi consecutivos, dejaron muy tocado al Real Madrid mientras éste veía como su rival se llenaba de moral. Los locales siguieron con su actuación magnífica en todos los aspectos, subrayando la creciente relevancia de Granell, y consiguieron igualar los dos palos de la primera parte en goles. La desesperación se interpuso en el guión del Madrid y Zidane avanzó su irregular juego exterior: Asensio y Lucas Vázquez entraron por Marcelo y Achraf.

Potenciado por las bandas, el Madrid traspasó todo su juego a los costados pero el Girona, que ya había respondido con la entrada de un centrocampista más defensivo como Timor, se hizo fuerte en su área. Liderado por un Bernardo imperial, los gerundenses trazaron un muro inexpugnable para un conjunto madrileño cada vez más desinflado e incapaz de proponer nada. Finalmente, el Girona sacaría un resultado histórico a raíz de su hambre competitiva y su dominio táctico delante un Madrid emocional sin un plan de reacción y un banquillo reivindicativo.

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