Sir ‘Air’ Aduriz y el secreto de la vida eterna

Era jueves europeo en el nuevo San Mamés y el Östersunds sueco estaría a punto de ver otra aparición magestuosa de un futbolista que parece eterno. La ‘nueva Catedral’ y sus fieles feligreses pudieron apreciar de nuevo el sabor a peligro de los vuelos de uno de los nueves más definitorios del panorama futbolístico español. Y es que, como si se tratase del mismísimo Benjamin Button, Aritz Aduriz volvió a aparecer por la puerta grande de la que es su casa a sus ya 36 años.

Quizás no es su mejor momento personal como tampoco lo es el de su equipo. El Athletic Club de Bilbao no está pasando una buena racha y la importancia de la noche europea frente al conjunto sueco lo reflejaba. Con malos resultados y sobretodo inesperados, el conjunto vasco llegaba con la necesidad imperiosa de ganar. No podía hacer otra cosa y como dijo un día el ‘sabio de Hortaleza’, Luis Aragonés, solo se podía ganar, ganar y volver a ganar.

Un empate en casa del Östersunds (2-2) en Europa League y otro en Copa del Rey frente al Formentera (1-1), reflejaban con resultados el escaso juego del conjunto vasco en las últimas semanas. De ahí la importancia vitalicia del duelo de vuelta frente a los suecos. Los pupilos del ‘Cuco’ Ziganda fueron merecedores de la victoria por 1-0, pero sin embargo el juego ofrecido no fue algo de lo que se puedan sacar grandes conclusiones.

El técnico vasco apostaba por la velocidad por las bandas con dos jugadores claramente desequilibrantes. Williams e Íñigo Córdoba, una de las grandes apariciones esta temporada en los bilbaínos, aportan el desborde y la rapidez necesaria para buscar a dos de los rematadores de cabeza más peligrosos en el fútbol español. Aduriz y Raúl García, en ese continuo intercambio de posiciones tan habitual, buscaron rematar todos los balones que se les proporcionaban desde los costados.

El juego bonito ya se conseguiría otro día, o esa parecía ser la intención de Ziganda, lo importante era ganar y para ello se aprovecharía de un juego que se le da bien al Athletic; el juego directo. Así pues, la idea se basaba en mover rápido el esférico hacia las bandas y que a partir de ahí surgieran las ocasiones. El esquema se convertía así en un claro 4-2-3-1 en el que el punta, el jugador que debía ser determinante, no era otro que Aritz.

Con 4 goles cosechados en la competición liguera y 1 tanto en la presente edición de la Europa League, Aduriz no llegaba en su mejor momento de forma. Sin embargo, los datos a veces no cuentan para nada. El Guipuzcoano tiene la esencia del gol en su sangre. Sus ojos están preparados para observar cualquier tipo de oportunidad que se le pueda presentar y su olfato le permite situarse en el lugar adecuado. Por eso es un killer y por eso su veteranía es un grado.

Comenzaba a intentarlo en la primera parte al igual que sus compañeros, pero entre el acierto del guardameta visitante y el desacierto local hacían imposible irse al descanso con una mínima ventaja tranquilizadora. De hecho, corría el minuto 32 de partido y el vuelo de Aritz, con su posterior y clásico remate de cabeza, provocó la estirada y buena intervención de Aly Keita.

Era en la segunda parte cuando llegaba el momento clave del partido. Cerca del minuto 70, en una jugada que refleja el nerviosismo de los jugadores de Ziganda, tras un centro y un semi fallo de Williams, el balón caía en los pies de Raúl García que con la punta de la bota la estrellaba en el palo. El rechace se quedaba en el aire, sin dueño, esperando la aparición de algún vuelo inesperado que se hiciese con él.

Y bajo este contexto, la solución es sencilla: Aritz Aduriz. El delantero se alzó en vuelo superando con facilidad a la oposición que se le apareció por el camino para golpear fuerte y de cabeza el balón hacia las mallas.

Aduriz reúne las características de un nueve perfecto en el área. No es un jugador rápido en carrera pero sí con la mente. Se mueve y ejecuta a la perfección.

Una aparición casi divina ante la falta de acierto local volvía a convertir a Aritz en el salvador y con su gol, permitía soñar con la clasificación a los aficionados presentes en la nueva catedral y sobre todo, les permitió ver luces en un camino un tanto sombrío como está siendo el del inicio de temporada.

Pero el delantero vasco no es solo gol. También ofrece una salida segura por alto si el equipo desde la zaga necesita airear balones en largo, convirtiéndose en una alternativa al juego por raso. De ahí también sus llamadas a la selección española en la que Aduriz ofrece una gran alternativa. Quizás no encaje tanto en el estilo como otros (Morata, Aspas, etc), pero es sin duda una variante interesante para romper cualquier esquema táctico diseñado por los rivales.

Además, no se arruga a la hora de intentar robar el balón y aunque la rapidez no es su fuerte, sí lo es un habilidoso juego mental, fruto también de la madurez y de la experiencia, que le permite jugar rápido y fácil. Su posición es casi siempre acertada, muestra de que no todo es correr sino saber cómo hacerlo.

Pero es cierto también que, en ocasiones, su efectividad en el juego aéreo puede provocar un excesivo juego dependiente de sus características y esto puede ser un arma de doble filo para los leones: cuando Aduriz está bien es perfecto pero cuando no aparece se notan demasiado las carencias ofensivas.

Un respiro de aire fresco otorgado por un extraño caso. El de un jugador que siempre aparece en los momentos clave.  Un ‘9’ al que no le importa la edad y que está situado siempre en la posición correcta y en el lugar adecuado. Un saltador casi profesional que ejecuta con superioridad sus vuelos. Un delantero con presencia intimidante que asusta con saber simplemente que está ahí. Volvió a aparecer ‘Air’ Aritz Aduriz para levantar a los leones y esperemos que su racha, por el gusto de los amamos esto, se prolongue.

Ante cualquier desajuste táctico y ante cualquier fallo en las ideas de juego la solución mientras él se encuentre en forma es fácil aunque muy dependiente: llame a Aduriz.

 

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