El guerrero de Tucumán

Verano de 2014. Tras años convulsos desde su último ascenso, Vigo y el Celta sobrevivieron a épocas complicadas en el área deportiva. Un 3% de probabilidades de mantenerse en la primera división del fútbol español mantenía viva la esperanza del aficionado vigués y de los jugadores entrenados en ese momento por Abel Resino. Iago Aspas, Natxo Insa… y el resto es historia conocida para el aficionado vigués, superando las mínimas esperanzas de vida en la máxima categoría del deporte rey en España.

A continuación llegaba Luis Enrique para instaurar un buen fútbol de toque, continuista en lo que el Celta llevaba años apostando pero dándole algunas vueltas al sistema, enriqueciéndolo con la famosa filosofía de ‘Camp Barça’. Curiosamente con Unzué como segundo capitán de abordo de una nave que comenzaba a despegar.

Tras las buenas temporadas ofrecidas por el conjunto olívico al mando del entrenador asturiano, el Barça no tardó en echarle el anzuelo a uno de los suyos y este no dudó en acudir a la gran llamada.

Entonces volvemos al comienzo. Era verano del 2014 y en casa Celta se producían importantes novedades. Eduardo el ‘Toto’ Berizzo llegaba a Vigo con una carta de presentación algo dubitativa ya que, aunque salió campeón de la liga chilena con O’Higgins, el nivel competitivo no era el mismo. Y con el pupilo de Marcelo Bielsa llegó su gran apuesta y el protagonista de estas líneas, Pedro Pablo ‘Tucu’ Hernández.

Nacido en Argentina, en Tucumán para ser exactos, Pablo Hernández apostó por ser internacional con la selección chilena, esa que tantas alegrías le ha dado. Los últimos años de continuos éxitos de ‘La Roja’ han sido años de activa participación del tucumano, siendo partícipe importante en la Copa América conseguida en la temporada 2015/2016.

Llegó a Vigo como hombre de confianza de Eduardo Berizzo, su máximo valedor. Y si las mejores historias suelen empezar con mal pie, esta no sería una excepción. Un mediapunta espigado y con una clara falta de adaptación a la liga durante sus primeros meses en la ciudad gallega, no conseguía agradar con su juego a la parroquia viguesa y en la grada comenzaba a escucharse el run run ante su excesiva lentitud en el juego a la hora de pensar y ejecutar con el esférico.

El ‘Tucu’ era un mediapunta con buenos destellos de calidad, un gran pase en largo y una gran disposición táctica, con una gran labor en el trabajo colaborativo, un jugador que lo hacía todo fácil, de esos que enamoran a los técnicos. Por eso Berizzo sabía que su momento llegaría y vaya si lo hizo.

El internacional chileno se adaptó y de qué manera al fútbol español. Tras ese periodo lento de acomodo, el ‘Tucu’ se convirtió en un perfecto interior para el Celta. Con una llegada sorpresiva desde segunda línea, sus apariciones en ataque eran continuas, como bien nos recuerda su gol en el Vicente Calderón frente al Atlético de Madrid. Su juego servía para desatascar la falta de fluidez que los mediocentros celestes pudieran tener en ciertos y puntuales momentos del partido, claves para que la moneda girase favorable al cuadro olívico.

Además, su 1,85 m. unido a su poderío aéreo, le han ido convirtiendo en un baluarte ofensivo y defensivo de este Celta. Sus ayudas en las jugadas a balón parado son claves para entender cualquier buena estadística del cuadro celeste. Es el primero en defender y el primero en atacar, lo que ha ido reconvirtiendo su posición.

Al principio, el chileno compartía lugar en el once titular con Augusto Fernández, lo que junto a Radoja, hicieron que el chileno pudiera dedicarse más a atacar que a defender, lo que no dejaba ver tan claras y necesarias sus cualidades para los gallegos.

La llegada de Unzué lo ha convertido definitivamente en un todocampista, un todoterreno

Pero con la llegada de Unzué, el ‘Tucu’ Hernández ha conseguido afianzarse en una posición del campo que favorece sus propios intereses y a los de su equipo. En el 4-3-3 impuesto por el técnico navarro, él es el perfecto ‘todocampista’. Su posición con el pitido inicial es la de interior acompañando a Daniel Wass en posiciones más ofensivas y ayudando a Lobotka en su labor de pivote. Pero eso solo se mantiene con el silbato inicial.

Con el transcurso del partido el ‘Tucu’ es el encargado de hacerse con el ritmo y con las claves del partido. Es el perfecto guerrero para llevar a su equipo hacia la victoria y no es algo dicho en vano. Ayuda a Lobotka en las labores creativas cuando los rivales presionan al joven mediocentro, con los mínimos toques de balón pero con una inteligencia sobresaliente en sus movimientos. Una delicia táctica, siempre bien colocado y al servicio de sus compañeros.

Además, sirve para que Daniel Wass pueda liberarse mucho más como un jugador ofensivo, tanto por el centro como por las bandas, como pudimos ver en el último partido frente al Athletic de Bilbao en Balaídos. Esto se demuestra en la estadística ofrecida por los compañeros @FutbolAvanzado, en la que podemos observar cómo el danés es el jugador con más asistencias y penúltimos pases ofrecidos, con un total de 9, seguido de cerca por Pione Sisto, lo que nos muestra mejor lo que ofrece el ‘Tucu’.

Hace mejores a sus compañeros y lo consigue con un trabajo sucio e invisible para muchos, pero en eso reside su gran labor y tan necesaria para cualquier equipo. Por eso es tan complicado situarlo en una posición fija, porque tanto ayuda a los laterales a cubrir al extremo contrario, como es el primer hombre activo en la presión ante una posesión del rival.

Precisamente, esta última característica es imprescindible para entender que el Celta es el tercer equipo del campeonato liguero que más fallos provoca en los pases del rival en campo contrario, con un 68,8% de acierto en pases hacia campo contrario permitido a rivales (@FutbolAvanzado).

Y es que su gran despliegue físico, además del táctico, le permite estar en diferentes posiciones del campo y presionar a su rival durante gran parte del encuentro. Es el jugador perfecto para cubrir cualquier hueco surgido en fallos defensivos, llegando en ocasiones a situarse como central ante cualquier fallo defensivo.

Potencia las cualidades de sus compañeros de manera asombrosa. El ejemplo claro está en Stanislav Lobotka. El internacional por Eslovaquia no cuenta con el poderío aéreo como una de sus características principales, de ahí que Pablo sea el jugador que defiende los saques de puerta del rival, imponiéndose en la mayor parte de enfrentamientos.

Se encuentra muy cómodo en la brega, en la pelea, sabiendo sacar partido de su cuerpo

La pelea en el centro del campo es una de sus cualidades principales, notándose de manera destacada sus ausencias en el verde. Sabe cuando hacer una falta y provoca un gran número de infracciones por su gran conocimiento para saber colocar bien el cuerpo. Es por tanto, el tercer jugador del Celta que más faltas ha recibido en esta Liga Santander con un total de 25, siendo el primer centrocampista más castigado por los rivales.

Y por si fuera poco, su aportación goleadora nunca deja indiferente. Hasta el momento lleva 2 goles en la Liga Santander pero no sería de extrañar que aumentará en gran medida debido a la gran demostración táctica expresada por los jugadores de Unzué a balón parado.

Además muestra dos vertientes claves para el buen entendimiento del juego. Por un lado muestra el temple característico de los jugadores experimentados, ralentizando el ritmo del partido con el toque hacia los centrales con resultados favorables. Pero también es el elemento perfecto para romper líneas en el medio del campo ya que su facilidad para el juego fácil al primer o al segundo toque hacen de él un jugador polivalente y esencial.

Un guerrero que no encuentra un sitio fijo en el campo porque sus mejores virtudes surgen con su libertad, tanto ofensiva como defensivamente. Un jugador que hace mejores a sus compañeros y que, una vez adaptado, ha sabido demostrar su gran talento para entender y ejecutar su fútbol, eso que es tan difícil para otros, el ‘Tucu’, Pedro Pablo Hernández lo hace bien.

Su juego fácil, su coraje y su entrega consiguen atraer por fin la admiración del aficionado vigués y aunque no todos los tiempos fueron fáciles, la vida ahora con el ‘Tucu’ sí que lo es. El guerrero de Tucumán promete seguir ofreciendo su lucha y en Balaídos se espera que sea durante mucho más tiempo.

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