Un Leganés con las ideas muy claras

El Leganés de Asier Garitano salió derrotado por 0-3 en la visita del Barcelona a Butarque. Sin embargo el técnico guipuzcoano supo leer muy bien el partido y las intenciones del sistema de Valverde. El Txingurri repitió fórmula y volvió a apostar por una doble punta en la que Paco Alcácer duplicaba esfuerzos en ataque y defensa para poder dar la libertad necesaria por el carril central a su principal estrella, Leo Messi.

El Leganés repitió la fórmula del Girona con un marcaje individual, esta vez, sobre Andrés Iniesta

Desde el primer momento se pudo ver cómo los pupilos de Garitano poblaban la zona central con una intención clara: cortocircuitar la fluidez del juego culé para impedir que la pelota llegara con facilidad a posiciones de ataque. Si Messi no recibía con frecuencia ni tampoco lo hacía de cara, buena parte del trabajo ya estaba hecho. Para ello el técnico vasco optó por una alternativa que ya sufrió el Barça esta misma temporada en Montilivi, pero esta vez el escarmentado con el marcaje individual fue Andrés Iniesta. El manchego estuvo constantemente vigilado por un hombre que por posición y características no está muy habituado a estos lares; Nabil El Zhar. El jugador francés internacional por Marruecos realizó una tarea diferente a la habitual pero la hizo con cierto éxito, consiguió impedir la continua participación de Iniesta en generación de juego y provocó que Messi se alejase más del área para ejercer de organizador, algo de lo que no se estaba encargando con tanta asiduidad esta temporada.

Si bien en defensa la idea estaba bastante clara y pasaba principalmente por su medio del campo, además de confiar en su habitual solidez en la línea defensiva, en ataque los hombres de Garitano también tenían las premisas bien aprendidas. Ante las constantes subidas de Semedo y Jordi Alba, el Leganés debía aprovechar la altura de las líneas culés y el espacio que se generaba en los carriles exteriores. Para ello fue clave un Nordim Amrabat que atacó muy bien los espacios aprovechando su punta de velocidad diferencial a los centrales blaugranas. Sobre todo buscó a un Gerard Piqué al que sobrepasó tanto en carrera como en la lucha cuerpo a cuerpo. El neerlandés fue la principal arma ofensiva del conjunto pepinero, aunque no dispuso de ocasiones importantes de cara a portería, y es que ante la vertiginosa verticalidad del conjunto madrileño en transición ofensiva, apenas podían llegar apoyos que acompañasen al punta internacional por Marruecos. Asier Garitano supo ver esto y para la segunda mitad dio entrada a un segundo punta: Claudio Beauvue. El francés se colocó en una posición más centrada que Amrabat y permitió al marroquí tener un apoyo en ataque y a su vez dejándole atacar los espacios que quedaban libres en las bandas. Además con sus incisivas incursiones a la espalda de la defensa, siguió metiendo en problemas a Piqué y Umtiti, que sufrieron más de lo habitual rectificando sus posiciones con asiduidad.

Genial planteamiento de Garitano que no pudo con la efectividad del Barça de Valverde

El plan del Leganés era claro y conciso. Además se puede decir que era efectivo, pues el Barcelona se mostró muy incómodo durante todo el partido, sin embargo, aunque el marcador no refleje exactamente esto, sí es una evidencia de que el Barça sabe ganar sufriendo. Mucho se habla sobre la brillantez del juego culé, y es verdad que comparado a la época reciente -y más gloriosa en su historia- del conjunto blaugrana no es el fútbol más vistoso que sus aficionados hayan disfrutado, pero los resultados son totalmente intachables. El acierto de Messi y de un excelso Ter Stegen acompañan a un equipo que cumple con lo que se le pide a fin de cuentas: ganar. Con la efectividad de un grande como es, obtuvo tres puntos importantes de Butarque que en ningún momento fueron fáciles.

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