Hugo y Jonny, las alas de Unzué

El Celta comienza a volar y lo hace con importantes cambios tácticos que buscan sorprender a sus rivales, generando en ellos confusión a la hora de defender sus ataques. Estas variaciones realizadas por Juan Carlos Unzué permiten a los vigueses recuperar la chispa sorpresiva que mostraron durante la temporada pasada, en donde la intensidad se hacía clave para el buen juego.

Los cambios siempre son necesarios y no siempre se puede apostar por utilizar y alargar un esquema que poco ofrece. El 4-3-3 por el que el técnico navarro optaba a principio de temporada era una muestra de su apuesta por una continuidad en la buena dinámica mostrada por el conjunto olívico las últimas temporadas, pues era la apuesta táctica habitual de Eduardo Berizzo.

Con Aspas, Pione Sisto y Guidetti liderando el ataque celeste, el año pasado trajo consigo una gloria histórica que pudo ser una auténtica campanada. Solamente Old Trafford ciudad fue capaz de echar el freno a un equipo volcado.

En ese esquema y debido a la manera de jugar, más intensa y vertical, con menos toque y elaboración que la actual, el equipo sufría en las transiciones ofensivas rivales. Las líneas se partían con mucha facilidad provocando continuos correcalles, lo que obligaba a los defensas celestes a cerrar filas y no incorporarse en demasiadas ocasiones al ataque. Esto se producía en gran parte por la colocación de Aspas en el extremo y de Pione Sisto. Ambos jugadores, por sus características, no siempre ofrecen las ayudas necesarias en defensa.

Pero pese a las modificaciones, hay cosas que no cambian. Los laterales siguen siendo los mismos, fijos en el once celeste desde hace años. Decir Hugo Mallo y Jonny en casa Celta es hablar de cantera y de una apuesta representativa por la buena salud de la formación de la base viguesa.

Jonny es el ejemplo de garra e intensidad durante los 90 minutos de partido, un jugador incansable.

Jonny, lateral diestro reconvertido exitosamente a lateral izquierdo, es un defensor aguerrido y constante, uno de esos jugadores de los que podría afirmarse tener 3 pulmones. Su mayor y mejor característica es la fuerza que imprime en cada entrada, en cada arrancada y en cada balón disputado. Un lateral incómodo que sin embargo sufre fallos de concentración importantes. Ahí reside su mayor punto débil, las desconexiones durante los partidos que provocan fallos en la marca de importantes consecuencias.

Precisamente, al ser diestro y jugar a pierna cambiada su juego ofensivo se ve demasiado limitado. Sus llegadas a línea de fondo no encuentran los centros al área que puedan ofrecerle ocasiones al uruguayo Maxi pero sí que asegura muy bien las posesiones con Sisto, siempre apoyándose en él.

Una de las novedades que se pueden observar esta temporada es la correción en esa debilidad. Parece que el lateral, internacional con España en categorías inferiores, tiene mucha más confianza para llevar el balón pegado a los pies y sus carreras con el esférico buscan siempre las diagonales hacia el interior, ofreciéndole a Pione Sisto un mayor espacio en la banda.

Al otro costado, desde Marín, tenemos al lateral derecho titular y capitán de la nave pintada de color azul celeste. Hugo Mallo representa no solo el sentimiento más celtista sino la ambición de la superación. Las graves lesiones sufridas en su rodilla izquierda hace no mucho tiempo, allá por 2013, no fueron en ningún momento impedimento para mostrar su mejor nivel y recuperarse física y mentalmente.

Hugo Mallo es la perfecta colocación y el rigor defensivo. Un defensor de 26 años que aparenta la mayor de las veteranías.

Un lateral más ofensivo que Jonny, encuentra en la calma de sus acciones y en la buena colocación defensiva su mejor virtud, convirtiéndolo en un defensor difícil de superar. Como ejemplo, fueron claves los constantes marcajes a Neymar durante las temporadas que el brasileño estuvo en Can Barça.

Sus mejores capacidades ofensivas se observan en los desplazamientos en largo, en los pases cortos que aseguran siempre una opción de posesión y en sus subidas por el carril derecho para realizar peligrosos centros al área.

Como comentábamos al principio, Unzué ha realizado cambios con respecto al comienzo de la temporada que le han permitido al Celta disfrutar de un juego más aireado y con muchos mayores espacios en campo rival. Se ha pasado de un 4-3-3 a un 4-4-2 en el que Iago Aspas y el uruguayo Maxi Gómez comparten posición en el frente del ataque vigués.

Esta circunstancia hace que Daniel Wass se sitúe en una posición más próxima a la banda derecha, atrayendo rivales al centro y favoreciendo las internadas de Hugo Mallo por su carril, consiguiendo una gran libertad a la hora de colocar sutiles centros al área rival. Además de ofrecer un apoyo al lateral derecho en la parcela ofensiva.

Hugo Mallo en ataque se caracteriza por la búsqueda de espacios y las llegadas a línea de fondo.

Por la otra banda ocurre lo contrario, una situación totalmente opuesta pero muy complementaria. Si en una de las bandas es Mallo el encargado de poner los centros, en el costado izquierdo es el internacional danés Pione Sisto el protagonista de las llegadas a la línea de cal. Sus constantes ‘gambeteos’ vienen precedidos siempre por un movimiento de arrastre de Jonny, en busca de que Pione se quede solo en el uno contra uno, en lo que es especialista.

El lateral izquierdo, más defensivo que ofensivo, se está destapando por su buen trato de balón y por sus subidas hacia posiciones interiores, como pudimos observar en el partido frente al Leganés. El gallego provocó el penalti que dio la victoria a los vigueses, con una internada llena de potencia y ambición y que solo la defensa madrileña pudo parar mediante el derribo. Radica aquí uno de los importantes cambios en la transición ofensiva, las carreras de Jonny con balón hacia adelante y no siempre buscando balones de seguridad hacia los centrales.

Además, los dos laterales son claves para explicar las situaciones defensivas exitosas de este Celta. La intensidad que aportan es clave a la hora de entender que el conjunto vigués sea el equipo con mayor porcentaje de entradas ganadas con un 73%. Jonny es el jugador que lidera las estadísticas con un total de 35 pases interceptados, lo que nos habla de la buena campaña que está ofreciendo el lateral, por los 26 balones interceptados por Hugo Mallo.

Un cambio de esquema y un cambio en las situaciones que genera más confianza en algunos de sus jugadores, ha permitido al Celta encontrar el buen camino de cara a ir sumando puntos regularmente. Y una de esas modificaciones ha sido precisamente aumentar la presencia de los laterales en el campo.

Hugo y Jonny le ofrecen así unas alas a Unzué en su concepto del fútbol control, que si siguen con esta buena dinámica, le permitirán volar a posiciones más altas en la clasificación de la Liga Santander y afianzar un proyecto para el que se necesita tiempo y asentamiento.

 

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