El Racing, Guardiola y Busquets

Los niños sueñan en llegar a ser como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo. Son carismáticos, marcan muchos goles, tienen Balones de Oro, ocupan portadas… Nada más allá de lo material, de lo simple a primera vista. Estamos ante dos de los mejores jugadores de la historia del fútbol, se llevan todos los elogios. Sin embargo, algo querrá decir que dos de los entrenadores más importantes de la reciente historia del fútbol español coincidan en alabar la figura de otro jugador, distinto en todos los aspectos. “Si yo fuera jugador, me gustaría parecerme a él”, comentó Vicente Del Bosque, el seleccionador con el que España ganó su primer y único Mundial en 2010. “Ojalá pudiera reencarnarme en él”, dijo Pep Guardiola en 2015. Ambos técnicos haciendo referencia a Sergio Busquets.

Como todos aquellos hijos cuyos padres han sido alguien en el mundo del fútbol, Busquets también estaba destinado, por lo menos, a probar suerte en este mundo. Busquets padre, Carles, había sido portero del FC Barcelona. Sergio entró a formar parte de ‘La Masia’ y fue Frank Rijkaard, años después, quien le hizo entrenarse con el primer equipo y, más tarde, debutar con el mismo en una final de Copa Catalunya, en la que los azulgranas derrotaron al RCD Espanyol.

De Tercera División a ganarlo absolutamente todo

El primer gran logro en la carrera futbolística de Busquets llegó en la temporada 2007/08. El filial del Barcelona militaba en Tercera División, equipo en el que Pep Guardiola era el entrenador. Se juntaron en esa plantilla jugadores como Thiago Alcántara, Jonathan Dos Santos, Iago Falque, Pedro o el mismo Busquets. Tras el ascenso a Segunda División B, la junta de Joan Laporta apostó por el entrenador catalán para dirigir el primer equipo. Conocedor de las categorías inferiores, apostó principalmente en su primer año por Sergio y Pedro, a quienes les recordaba constantemente que una temporada antes estaban jugando en la cuarta división del fútbol español. El debut oficial de Busquets llegó en la segunda jornada de Liga, tras la derrota en Los Pajaritos, por 1-0. El de Badia del Vallès debutó ante el Racing de Santander, pero el equipo solo sacó un empate. En el tercer partido y con la necesidad de ganar, en el Molinón, Guardiola volvió a apostar por Sergio como titular. El Barça ganó cómodamente por 1-6. Siguió el vínculo Guardiola-Busquets, el mismo que les hizo ser campeones de Tercera División.

Sergio Busquets encontró en Xavi y Andrés Iniesta unos compañeros en los que asociarse y crecer. Pronto se estableció como una base fundamental del juego posicional del Barça. Se anclaba entre centrales para crear superioridad en la salida de balón, dar verticalidad a los laterales y dejar amplitud a los interiores. Sergio nunca ha tenido recambio en el Barça. Mascherano, fichado como mediocentro del Liverpool -para acabar siendo reconvertido a central-, no ha estado a la altura. No porque no haya jugado bien, sino porque es prácticamente imposible ofrecer el rendimiento de ‘Busi’. Aunque a primera vista no es un jugador ni poderoso físicamente, ni que tenga un gran recorrido, ni tampoco un buen disparo, minimiza todos sus puntos débiles fortaleciendo los fuertes. Técnicamente es de los mejores jugadores que hay. No regatea ni se va por velocidad, pero sí es capaz de despojarse del rival en apenas un metro cuadrado. Gestos técnicos que repite partido tras partido, muestra de una gran confianza, siendo muchas veces el último hombre, pero con la sangre fría y el convencimiento de saber lo que hace, por qué lo hace y lo que generará con ese movimiento, convirtiendo lo extraordinario en cotidiano y sencillo.

Busquets es tan básico en el esquema del Barcelona como lo es Messi

Juega con el cuerpo, pisa el balón, nunca lo enseña. No destaca por sus asistencias, pero realiza la mayoría de los intangibles plenamente necesarios para el equipo. No solo con balón, también sin él. En defensa, es capaz de sostener toda una estructura, su físico le permite robar muchos balones y aguantar bien los uno contra uno. Lee, interpreta y ejecuta. No recula tras pérdida de balón, sube la línea para robar lo más próximo posible de la portería rival y así seguir atacando. Busquets es tan básico en el esquema del Barcelona como lo es Messi. Como el argentino, puede dejar hombres atrás sin moverse, con una finta de cuerpo o girando sobre su eje. En cuanto al primer toque de balón, es el mejor jugador del mundo. Interpreta tan bien el juego, que sabe lo que hará antes de que el balón llegue a sus pies, pero pierde a medida que va sumando toques sobre el esférico sin deshacerse de él.

Sergio Busquets es el elemento básico del ‘ADN Barça’, un espectador de lujo de todo lo que acontece delante de él, porque su trabajo termina cuando conecta con la parcela ofensiva del equipo, cuando encuentra a Messi. Sergio no marca muchos goles, pero cuando lo hace son pases -literalmente hablando- a la red. Es un jugador del que algunos solo entenderán su importancia cuando deje de estar. Y no le restemos importancia, heredó el ‘5’ de Carles Puyol. Con perspectiva, será difícil encontrar en el futuro -y en el pasado- un jugador que iguale la envergadura en el juego de Busquets, conjugando sus detalles técnicos a la vez que su sencillez a la hora de practicarlos.

 

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