La luz al final del túnel

Desde la llegada de Chen como presidente del Espanyol, una de las voluntades principales del proyecto ha sido el gol. En mayor o en menor medida, al conjunto perico siempre ha carecido de tener más de un referente goleador. El verano pasado Leo Baptistao, Piatti y Álvaro Vázquez se unieron a Gerard Moreno y Caicedo para sumar producción ofensiva con el objetivo de alcanzar Europa, pero el equipo se volvió a quedar con la miel en los labios. Este año, la vuelta de Sergio García, el hijo pródigo del Espanyol, ha propiciado un nuevo contexto.

En el área atacante, los blanquiazules empezaron el curso de forma distinta respecto como acabó el pasado. El 4-4-2 se transformó en un 4-2-3-1 que le permitía al Espanyol liberar más a su delantero referencia y dar fluidez al tránsito del esférico en zona de tres cuartos. La fórmula funcionó, con un Jurado omnipresente, pero la sensación era que no se estaban explotando al máximo las condiciones de Gerard Moreno. Se le veía solo, menos intervencionista y sin acabar de conectar con sus compañeros. Por otro lado, hasta ese momento, las participaciones de Sergio García habían sido escasas en minutos y, cuando actuaba, era en banda, donde el barcelonés no conseguía tener el máximo impacto.

La coexistencia de Sergio y Gerard no se determinó en un momento preciso sino con el paso de los minutos que ambos disputan juntos en el terreno de juego. Es ahí cuando Quique decide volver a la doble punta, pero con matices.

Quique volvió a apostar por la doble punta y ante la baja de Leo Baptistao, Sergio García tiene la oportunidad de mostrar su buena capacidad de asociación con Gerard Moreno.

Sergio García ya no es el jugador que fue antaño pero Gerard Moreno tampoco lo es. La creatividad del primero no ha pasado desapercibido por la agilidad del segundo y ahora mismo son los dos elementos más complementarios del conjunto de Cornellá-El Prat. Se enlazan bien en la punta de ataque y esa compatibilidad les permite intercambiar sus funciones sin dificultad. Otro de sus puntos fuertes se da en las transiciones ofensivas, una de las virtudes más llamativas del Espanyol, donde ambos se complementan a la perfección en el apoyo para dar continuidad al contraataque.

En este nuevo escenario, Gerard Moreno se siente como pez en el agua: está igual de cerca de la portería pero goza de más libertad en tres cuartos de campo. En cierta manera, el caso periquito comparte similitudes con la pareja de atacantes del Valencia. Rodrigo Moreno se asemejaría a Gerard, puesto que sus funciones y su área de impacto son sinónimas y Zaza a Sergio, en el aspecto de fijar y devenir la principal referencia ofensiva del equipo.

“No debemos depender únicamente de los goles de Gerard” Son las recientes declaraciones de Quique Sánchez Flores.

En un tiempo que el Espanyol vuelve a echar en falta el gol, con apenas diez goles a favor en lo que va de Liga, solo por delante en este registro del Alavés y el Leganés -dato que se refleja sobre todo en un Pablo Piatti que a estas alturas de temporada el año pasado sumaba 5 goles y 7 asistencias por 1 gol y 2 asistencias en la actual-, la pareja Moreno-García parece establecer una esperanza prometedora para el futuro goleador más próximo del conjunto perico.

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