Fútbol en estado puro

En la última jornada se enfrentaron los que por resultados y juego, son los dos mejores equipos de La Liga: el Barcelona de Ernesto Valverde y el Valencia de Marcelino. Los primeros 45 minutos fueron seguramente los mejores desde que el Txingurri llegó al banquillo blaugrana. Tenían el control total del partido hasta el punto de tener al Valencia muy cerca de su portería, defendiendo siempre cerca de su área, y con las apariciones entre líneas de Messi e Iniesta mas la llegada de Paulinho, combinaban y disparaban fácilmente desde los carriles interiores; cuando esa vía se vio obstaculizada, se basculaba y se activaba a Jordi Alba en el uno contra uno en banda. Fuera como fuera, pero se llegaba a portería rival sin mayor dificultad.

Esas posesiones largas se complementaban con una gran presión tras pérdida que desactivó cualquier opción del conjunto ché por salir al contraataque. Con balón y sin él, se había detenido al equipo que mejor uso hace de las transiciones ofensivas en La Liga Santander. No se le permitió atacar, ni tampoco defender.

El descanso supuso un cambio radical a lo visto en la primera parte del conjunto valencianista.

El panorama era totalmente de color azulgrana, pero el descanso apareció como punto de inflexión. 15 minutos que le dieron respiro a los de Marcelino y al propio técnico y que cambiaron totalmente al dominador y el devenir del partido. Comenzaron a presionar arriba, lejos de su portería. Con las líneas más adelantadas dificultaron la salida de balón culé y consiguieron recuperaciones importantes en campo rival; ya tenían muchos metros ganados. La mayor presencia en la otra mitad de la cancha les permitió mostrarse más fluidos con balón y cómodos con su juego y sus transciones; así es como cambiaron los protagonistas del partido de Messi, Iniesta y Umtiti se pasó a Gayá, Guedes y Rodrigo.

Dominio compartido del juego y distintos protagonistas en momentos muy diferenciados de los noventa minutos de partido que dejaron como resultado un empate seguramente justo ante la igualdad del combate. Mestalla fue el lugar de un encuentro para recordar, donde el buen trato de balón siempre estuvo presente.

 

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