El Sevilla sin Steven N’Zonzi

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Los últimos días han sido muy movidos en torno a la figura de Steven N’Zonzi. El pivote francés ha hecho saber su descontento en el club, algo que se ha traducido en la desconfianza de la dirección deportiva sevillista. Mentalmente fuera del bloque, el internacional galo ha visto relegado su papel en el once de Berizzo. Y la situación no tiene tintes de resolverse al menos a corto plazo. Ante esta tesitura, el peso de Guido Pizarro es fundamental en el sentido de dar equilibrio a una plantilla que más allá de francés y argentino -que en muchos casos formaban un doble pivote- carece de este perfil de futbolista, ahora será el ex de Tigres el encargado único de dar consistencia a una línea defensiva que está siendo un auténtico quebradero de cabeza en Nervión.

La estrategia que probó Eduardo Berizzo en la histórica remontada del Sevilla frente al Liverpool de Klopp, ante la ausencia de N’Zonzi -jugador al que sustituyó al descanso-, fue retrasar unos metros a un Éver Banega más focalizado en la tarea de ser el origen de toda jugada, la base de su fútbol. La técnica del argentino con el balón en los pies, la capacidad de ese primer desborde, su control de balón y conducción le da un abanico de opciones en salida al Sevilla ante rivales con elevada presión. Sumado todo ello a su visión de juego, Banega se postula como un jugador que cumple con muchas de las premisas de un buen pivote organizador, pero físicamente encuentra su languidez, el mismo motivo por el que siempre estuvo asociado a puestos más adelantados. Eso y perder otra de sus grandes cualidades al retrasarlo; el último pase. Sin esa conexión directa con el ataque se antoja primordial tener un jugador que se aproxime a la capacidad del argentino para esta tarea, y el Sevilla tiene al hombre indicado.

La principal alternativa de Berizzo ha pasado por situar a Banega cerca de Pizarro en el origen de la jugada.

Muchos han sido los intentos de Berizzo para encontrar el equilibrio en sus esquemas. Un centro del campo que le permita mover el balón con fluidez, con capacidad para mantener la posesión en determinados momentos de los partidos, pero con facilidad para encontrar a los hombres entre líneas más próximos al área rival sin quedar desguarnecidos atrás. Un doble pivote con N’Zonzi y Pizarro fue la alternativa más recurrente, con Banega o el Mudo Vázquez por delante. Alternando esto con la ausencia de uno de sus pivotes y los dos mediapuntas argentinos compartiendo cancha. Sin embargo, las contadas apariciones de Paulo Henrique Ganso siempre han dejado un gran sabor de boca, aunque en muchas ocasiones fuera en partidos con rotaciones o entrando como revulsivo en un encuentro atascado. La última de sus actuaciones destacadas se dio en la noche del miércoles, en uno de esos choques que cumplen la segunda premisa, frente a un Maribor ordenado y que basó todo su partido en un repliegue constante y de todo el equipo en bloque. La aparición del brasileño no fue suficiente para obtener la victoria, pero más allá del gol, su actuación acercó al conjunto hispalense a ser lo que Berizzo quiere que sea.

Con Ganso sobre el terreno de juego el Sevilla aún no conoce la derrota. Suma prácticamente tantos goles como asistencias y dota al conjunto hispalense de una calidad diferencial en la zona de mediapuntas única en el Sánchez Pizjuán. Si bien es cierto que aún falta por verlo en un partido de gran magnitud, no lo es menos que cada vez que el brasileño se enfunda la elástica sevillista su capacidad para producir en fase ofensiva queda patente. Su velocidad en las piernas poco tiene que ver con la de su cabeza. Su claridad para ver el juego y la toma de decisiones, por no hablar de su exquisita técnica, le permiten ser un jugador importante a la hora de dar ese último o penúltimo pase. Un generador de peligro nato para un Sevilla que, con Banega cubriendo más metros de campo, necesita de ese tipo de hombre para dar la circulación de balón de la que antes se ocupaba el argentino. Aunque en partidos como el de anoche, con un rival tan replegado, seguramente Banega pueda ocupar posiciones algo más adelantadas, a pesar de que ayer no fuese así. Ganso salió para jugar media hora y desatascar un entramado defensivo de lo más correoso. Y funcionó.

7 victorias y 2 empates en las apariciones de Ganso en las que suma 4 goles y 3 asistencias.

A pesar de sus números no lo tendrá fácil para convencer a Berizzo de merecerse un puesto en el once titular. Franco Vázquez y Krohn-Dehli serán competencia directa del brasileño, ambos jugadores con muy buen pie y que ocupan la misma posición sobre el césped, pero con perfiles que presentan varias disimilitudes. Ahora que el Sevilla tendrá que encarar la segunda mitad del año con la aspiración de no perder el ritmo en Liga, además de continuar la aventura en Copa y afrontar las siempre difíciles eliminatorias de Champions, seguro que oportunidades al bueno de Ganso no le van a faltar, otra cosa será convencer al exigente público del Pizjuán. Hay vida más allá de N’Zonzi en Sevilla.

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