Dani Ceballos y el espejo de Isco

Dani Ceballos llegó este verano al Santiago Bernabéu en medio de una vorágine de optimismo tras la consecución de un doblete y dos Copas de Europa consecutivas, volcados en un torrente de alabanzas por el gran juego desplegado por el equipo a partir de un centro del campo muy versátil y absolutamente dominante. El Madrid decidió subir la apuesta y buscó a uno de los centrocampistas jóvenes con más proyección de Europa. Ceballos había realizado una segunda mitad de temporada con el Betis primorosa, llegando a ser líder del equipo mostrando madurez y puntualidad en los días más señalados en el calendario, además de protagonizar un Europeo sub21 de gran nivel, compartiendo cartel con el propio Marco Asensio, siendo el sevillano nombrado mejor jugador del campeonato en el que España finalizó como subcampeón.

Ceballos está disponiendo de menos minutos de los esperados.

Sus primeros meses en Chamartín no están siendo quizá lo esperado por el jugador. Probablemente por el irregular rendimiento del equipo, Dani no está teniendo las oportunidades que el año pasado sí disfrutó la segunda línea merengue, conformada por Marco Asensio, Isco Alarcón o Lucas Vázquez. Sin embargo, debido a su personalidad, no deja de enseñarnos cada minuto que está sobre el césped todo su repertorio técnico y el tipo de jugador que es actualmente. Sin ir más lejos, en el último enfrentamiento europeo del Real Madrid frente al Borussia Dortmund pudo disfrutar de media hora de juego. Media hora en la que se mostró muy participativo. Consiguió completar 49 de los 50 pases que intentó (un 98% de acierto), cifra nada desdeñable para el tiempo que sumó sobre el césped, y recuperó nada menos que 9 balones. Una faceta que no es habitual en un jugador de sus características pero que deja a las claras la ambición y el desempeño del andaluz por ganarse la oportunidad de jugar con más asiduidad.

Y nos puede recordar, sin dificultad, a Isco Alarcón. Desde que Ceballos sale al campo, no deja de ofrecerse para recibir el balón, y a partir de él crecer en la jugada mediante la conducción y el regate o la asociación con sus compañeros. Recorre el campo de izquierda a derecha, de atrás hacia delante. Presenta un radio de acción muy amplio para participar e influir por todo el escenario y con todos sus compañeros, con la idea de no dejar de enlazar el juego para darle continuidad y altura.

No terminamos de ver un rol claro de Dani en el Real Madrid 2017-2018.

Esta simetría con su compatriota malagueño puede tener dos lecturas. La primera, buena para el Real. Con él, se hace con un jugador que pueda sustituir las funciones de Isco cuando no esté, algo que en este momento sería crítico para Zidane. La segunda, para el propio jugador ex del Betis, más comprometida o debatible. Isco es ya una figura mundial y un auténtico referente para su equipo y afición, por lo que, para comenzar a constar desde ya en el Madrid, quizá Dani debería encontrar un rol más compatible y, sobre todo, complementario, con el malagueño, orientando sus virtudes y acercando sus pensamientos a una gestión del juego más posicional, más cerca de la base de jugada. Quizá, ser el Modric que necesitará Isco cuando el croata termine bajando el nivel.

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