Cuando eres viejoven

Los leones rugen sin titubeos, sin miedo a lo que pueda pasar. Cuando un león emite un sonido sabes que no juega a estar de broma. Las amenazas no entran dentro de su planning diario porque los hechos son sus objetivos. Agresivos, difícilmente domables y con ansia por ser el mejor, el león mira y el tiempo se para. Consigue lo que quiere y lo hace a base de fuerza, rapidez y anticipación. Antes de que pase algo él ya lo imaginó. Por algo es el rey.

No estaríamos mintiendo si afirmamos que no es la mejor temporada del Athletic Club de Bilbao en cuanto a juego y resultados se refiere. Pese a su clasificación como primeros de grupo en la Europa League a los dieciseisavos de final, fueron eliminados en Copa del Rey a las primeras de cambio y ocupan actualmente la decimocuarta posición en la Liga Santander, por lo que parece que, de momento, una de las grandes esperanzas sea la presente edición de la Europa League. Pero quizás no sea la única. Con todo ello, los pupilos del ‘Kuko’ Ziganda no encuentran un patrón de juego claro con el paso de las jornadas.

El juego directo es el canal más identificativo del Athletic desde hace tiempo y pese a que una vez un ‘loco’ lo intentó, la esencia del toque nunca fue verdaderamente característica en Bilbao. Balones directos al delantero en busca de segundas jugadas, basculaciones rápidas hacia la banda en busca de posiciones favorecedoras a los puntas en el área o recuperaciones rápidas e intensas llenas de numerosos duelos aéreos, siempre han sido señas identificativas de los bilbaínos. Pero esta temporada no acaban de encontrar su sitio, quizá por la mucha dependencia que puede producir este tipo de juego, por conceptos o por mala suerte. Pero de lo que sí pueden estar orgullosos en el ahora Nuevo San Mamés es de cantera. Las limitaciones conocidas de los leones en los mercados hacen que la apuesta por la base sea total y que su manera de potenciarla se convierta en algo especial. Y es que… ¿Cuántos equipos de la liga se mantendrían tantos años con unas limitaciones similares?

Con número de filial a la espalda (todavía usa el dorsal 30) y con la serenidad de un veterano futbolista asentado en la categoría, Unai Núñez y sus 21 años se han instalado en la primera división del fútbol español. Nacido en Portugalete, este central de portentoso físico (1,86 m.) hace de cada partido que pasa un clínic de lo que es un jefe de la zaga. Su posición se encuentra en el perfil derecho del centro de la defensa, con su compañero Laporte ocupando el sector zurdo, formando una de las parejas más prometedoras y contundentes de la Liga Santander, aunque el francés haya arrancado a menor nivel que en temporadas anteriores. Fuerte al choque y rápido en la anticipación, su poderío físico unido a su saber estar en la zaga y su inteligencia táctica, lo que le ha permitido vérselas de tú a tú con los Benzema, Cristiano, Messi o Suárez de turno. Un examen acelerado para una edad tan temprana que está pasando con notable alto.

Ha pasado con nota todos aquellos enfrentamientos directos frente a los mejores jugadores de la Liga Santander.

Con una buena punta de velocidad, su intensidad e inteligencia le permiten ser uno de los mejores jugadores en cuanto a balones interceptados en la competición liguera con un total de 36 esféricos interceptados. Además, cuenta con un gran poderío en los balones aéreos, ganando un total de 39 duelos, lo que en defensa lo convierte en indispensable y en ataque lo transforma en una gran arma a balón parado. (Datos vía diario As).

Sus salidas al corte cuando el rival logra romper líneas en el medio del campo son esenciales para que su equipo encuentre la correcta basculación en tareas defensivas y para que las superioridades rivales se vean interceptadas. Aporta seriedad y confianza a todos sus compañeros.

Su escasez de puntos débiles lo convierten en un gran central. Rápido al corte, potente, con gran contundencia en los balones aéreos y con una sobresaliente anticipación

Algo muy destacable es su limpieza en el juego. Pese a ser un defensor aguerrido no son muchas las faltas que comete ni las tarjetas que le muestran, lo que indica su nobleza en el juego y su inteligencia, colocación y saber estar, convirtiéndose en un fijo de Ziganda y aportándole al Athletic serenidad y contundencia desde posiciones defensivas.

El juego con los pies tampoco se le hace extraño al bueno de Unai. Pese a que este año en el Athletic no abunda la apuesta por un juego de toque ni de salir con el balón controlado desde posiciones más atrasadas, el central internacional sub 21 con España no se encuentra incómodo con la pelota pegada a los pies y aunque no se prodiga en aguantar con el esférico mucho tiempo, no se le hace para nada incómodo salir y llevar la iniciativa desde atrás para ofrecer un pase a los centrocampistas, rompiendo una posible primera línea de presión del equipo contrario. Pocos jugadores han mostrado tanto en tan poco tiempo, lo que le ha llevado a convertirse en una pieza clave disputando todos los minutos ligueros hasta ahora.

Además de su fuerza y poderío, también es destacable su entereza y saber estar. El miedo parece no existir para este joven central vasco y su gran anticipación se ve potenciada por su rápida vuelta a su posición después de dejarla. Porque el buen defensa no es solo aquel que se queda fijo en su posición, es el que sabe cuándo debe abandonarla y recuperarla. Y todo esto reside en su inteligencia y lectura táctica. De ahí que se una al club de los jugadores “viejóvenes”, aquellos que pese a no llegar a los 30 años parecen acumular cientos de batallas en sus piernas: Kepa, Varane, Hugo Mallo, Umtiti, Carvajal…

Su temple es digno de admiración. Un defensa de 20 años con la mentalidad de veterano

Y es que asombra su temple y su seriedad, su valentía y su coraje. Viéndolo jugar nadie se imaginaría que tan solo cuente con 20 años de edad y con apenas un año de experiencia en el máximo nivel del fútbol español.

Un presente, pero sobre todo futuro líder en defensa, acompañado por otros grandes aspirantes al mismo título, como son Laporte (más asentado de cara a esa corona) y Yeray Álvarez, que volverá en nada a demostrar su valía no dejando nunca que su enfermedad pueda con él, que para eso es un león y de los de verdad.

Presente y futuro del equipo bilbaíno y de la selección española se agrupan en la figura de Unai Núñez, un futbolista asentado en su primera y corta etapa en la primera división pero que seguro que hará de su estadía mucho más larga. Sus condiciones así lo aseguran y si no se desvía en el difícil camino del fútbol verá como pronto su dorsal varía.

Su entereza, saber estar, garra, potencia y rapidez auguran un central de garantías, un futuro líder de la zaga que más pronto que tarde convertirá su leve rugido de cachorro en un fuerte rugido de león, opositando a ser rey de la siempre rocosa defensa vasca.

 

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