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Paulinho, el centrocampista diferente

Entender lo que es Paulinho para el Barcelona, significa entender qué es lo que ha hecho Ernesto Valverde para que la entidad catalana sea lo que él quiere. Si hay algo que define la estadía del entrenador catalán en el club es su constante búsqueda para que Lionel Messi se encargue de finalizar antes que crear juego. El primer intento radicó en un 4-3-3 con el argentino de falso 9, y el más reciente consistió en prescindir de un atacante para añadir un centrocampista más al dibujo y formar un 4-4-2 en rombo con Messi haciendo dupla con Luis Suárez.

Con ese cambio el Txingurri ganó muchas cosas, y una de ellas es que puede contar con la llegada desde segunda línea de Paulinho al mismo tiempo que el gran impacto positivo que le dan a las posesiones de balón un Ivan Rakitic que siempre orienta la jugada al lugar correcto apenas tenga contacto con la pelota y un Andrés Iniesta que gana altura en el campo, juega y hace jugar. De esa forma se hacen menos notorias las deficiencias del jugador brasileño cuando tiene contacto con el balón, pero permanece en el once titular para aparecer haciendo lo que este Barcelona necesita: alguien que marque goles.

El brasileño ya ha anotado 6 goles en los 15 partidos de Liga que ha disputado. En 7  de ellos entrando desde el banquillo.

Si bien es cierto que ese cambio de esquema le trajo múltiples ventajas a Valverde, también tiene consigo aspectos negativos y el principal radica en que muchas veces el gol está a la espera de lo que haga Lionel Messi. Con Luis Suárez encargado del último pase y la asociación antes que en la finalización, cayendo a banda y jugando de espaldas antes que dentro del área con la vista puesta en portería rival, el Barcelona necesita de un jugador más que tenga presencia en los registros goleadores. Esa figura la encontró Ernesto Valverde en el cuarto centrocampista. En una liga acostumbrada a que los jugadores del mediocampo produzcan goles y son muy pocos los casos en los que los convierten, Paulinho llegó a demostrar lo poderoso que es el famoso «llegar antes que estar».

El cuadro culé está siendo espectador de ese impacto del brasileño que ya le ha solucionado partidos con su llegada, y Paulinho está gozando de una relación con el gol que nunca antes había vivido. En apenas 750 minutos que ha jugado en liga ha marcado 6 goles, un gol menos de los 7 que marcó en todo el 2016 con el Guangzhou Evergrande en los 2661 minutos que disputó y la misma cantidad que marcó en la 2013/2014 con el Tottenham en 2381 minutos jugados. Si sigue por este camino de eficacia podría alcanzar sus mejores números; los de 2012 en aquel Corinthians campeón de la Copa Libertadores, donde anotó 10 goles entre liga y competición continental en 3298 minutos. Sin duda, y más ante la especulación en torno a su figura este verano, Paulinho se ha convertido en una pieza más importante en este Barça de lo que muchos cabrían a pensar.

 

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