Nuevos versos se avecinan en Ipurua

Decía Pablo Neruda, poeta chileno y premio Nobel de Literatura en 1971, que “hay un cierto placer en la locura, que solo el loco conoce”. Una frase cierta pues en la locura entendida como expresión artística y no malévola, se esconde un matiz de creatividad plena que pocos individuos pueden experimentar y expresar al resto de la sociedad.

De ahí que los artistas muestren ese tipo de locura que tanto nos puede llegar a encantar en cuadros, canciones, bailes o en unas líneas escritas donde se representen pensamientos, situaciones o momentos.

Al igual que Neruda, Chile vio nacer a uno de los jugadores de mayor creatividad que pasó por la Liga Santander y que actualmente vaga viajando por diferentes equipos sin encontrar su sitio, colmo este de muchos poetas. Y es que Fabián Ariel Orellana Valenzuela (1986) es un jugador de un carácter particular, al que le está costando encontrar su sitio y cuando lo logró, diferentes circunstancias hicieron que se le escapara de sus propias manos.

El poeta, apodo con el que se conoce al atacante internacional con Chile en 40 ocasiones, inició su carrera profesional en el Audax Italiano de Chile para después pasar por las filas del Udinese (este sí que es italiano) aunque su llegada a Italia solo fue un puente para acabar cedido en las filas del Xerez. A continuación su paso por el Granada C.F. propiciaría su fichaje por el Real Club Celta de Vigo, equipo en el que por fin encontró su sitio.

Su especial química con Vigo y con el Celta le hicieron disfrutar de sus mejores años de fútbol.

Orellana disfrutó en Vigo de sus mejores años de fútbol. Un jugador con técnica, aunque no excesiva, que cuenta con una mente prodigiosa para crear situaciones de juego y verlas con anticipación al resto de futbolistas, y esta característica es su arma potenciadora de fútbol. Junto a los Krohn Dehli, Nolito o Aspas, Fabián se rodeó de jugadores de exquisita técnica que veían en el extremo una asociación perfecta para el último pase, con movimientos diferenciadores siempre entre la mediapunta, la banda y la posición de segundo delantero.

Y es ahí donde más cómodo se encontró. Aunque sus comienzos señalaban a un buen extremo, su falta de velocidad en la carrera le obliga a adentrarse en posiciones más interiores que sirvan de apoyo al delantero y a los mediocentros, pues su último pase y su lectura del juego es propia de un genio.

Pero los genios sufren de momentos de incomprensión y una trifulca con su entrenador hasta entonces, Eduardo Berizzo, provocaron su salida del club en el que había encontrado su sitio y en el que su rendimiento alcanzó sus mejores cifras y el máximo respeto y cariño de la afición viguesa. Por eso cuando se le declaró transferible, muchos se echaron las manos a la cabeza.

Su gran inteligencia en el juego se ve enfrentada a su carácter. No es físicamente rápido ni fuerte, pero su gran imaginación le permite rendir al máximo como un gran mediapunta.

Su siguiente paso fue aterrizar en la capital del Turia, Valencia. Con el conjunto che participó en 16 encuentros de la Liga Santander tras llegar en el mercado de invierno de 2017. Voro contó en un principio con el chileno al que hizo debutar frente al Eibar en Mestalla, qué cosas. Y su aportación más destacada fue en el partido que el Valencia venció en casa al Real Madrid, anotando un gol.

Pero llegó el verano de 2017 y Orellana dejó de contar para el Valencia. Llegaba Marcelino y su posición fue clara desde el principio: Orellana no cuenta. El chileno no se adaptaba al estilo de García Toral, un juego demasiado físico e incómodo para Fabián, más acostumbrado a correr poco y a manejar mucho el esférico. Las continuas rápidas transiciones ofensivas no se adaptaban a la manera de entender el fútbol del chileno, quien entendía la pausa como el mejor arma para crear. Además  necesita ser el protagonista del juego, estar en un continuo contacto con el balón y ser él quien decida cuándo, cómo y dónde dar el pase.

Y entonces surge una nueva y curiosa oportunidad para el chileno. Hace escasos días se oficializaba su cesión al Eibar, un conjunto con un estilo de juego muy particular y concreto. El conjunto armero no se caracteriza por un trato lento y parsimonioso del balón, lleno de paciencia y creatividad, características propias del poeta chileno. El Eibar dirigido por Mendilibar es un conjunto con una identidad propia muy marcada.

Empiezan por ser un bloque compacto y conjunto defensivamente hablando, en el que hasta los delanteros hacen esfuerzos, siendo los primeros defensores en la línea más adelantada, con intensidad pero sin muchos riesgos en adelantar su presión puesto que provocan una gran reducción en los espacios que pueda tener el equipo rival en posiciones cercanas al medio del campo.

Aquí surge la primera contradicción a su fichaje por el conjunto vasco. Orellana no es un jugador excesivamente trabajador en facetas defensivas ni entregado en recorrer muchos metros hacia atrás. Entre otras cosas porque va en contra de su fútbol. Su físico no es portentoso para permitirle hacer continuas carreras hacia atrás y hacia adelante, lo que es un inconveniente para jugar a las órdenes de Mendilibar. Y si lo hace, lo más seguro es que su fútbol y su mente se vean ahogados en cuanto llegue a tareas ofensivas, no pudiendo aportar la suficiente frescura de cara al último pase. Su ayuda es en la presión en campo rival, donde su intensidad le permite intentar ahogar al rival y robar el balón para, con más espacio, disponer de mayores huecos donde poner en ventaja su gran visión, algo que sí encaja a la perfección con la filosofía del conjunto armero.

Por otro lado también resulta curiosa su incorporación en aspectos ofensivos. Fabián se siente cómodo con el balón raso, controlando el juego en posiciones cercanas al área para, a través de lo que algunos llaman magia y otros creatividad, ofrecer posiciones favorecedoras a sus compañeros. Pero el juego del Eibar no se basa en la paciencia ni en la calma de las posesiones. El conjunto eibarrés es más reconocido por su juego directo, en las rápidas basculaciones desde el medio del campo hacia los extremos bien abiertos en banda, para que estos doten de jugosos centros a los delanteros armeros, expertos en la lucha y la brega. Y si esta opción no fuese oportuna, los centrales o el portero no tienen ningún inconveniente en jugar en largo hacia los hombres más adelantados para ofrecer así posibilidades a través de segundas jugadas. Y Orellana y su 1,70 m. de estatura se alejan mucho de encontrarse cómodo en un juego así.

Con el clásico 1-4-4-2 con el que Mendilibar dispone a los suyos en el verde, la posición más cómoda para el internacional con Chile aparecería jugando como segundo delantero cercano a la mediapunta, aprovechando cualquier segunda jugada generada por Sergi Enrich o el delantero que parta como compañero suyo en la punta del ataque. La velocidad necesaria para ser extremo en el Eibar unida a la gran irrupción de Iván Alejo en banda derecha, hacen muy complicada su aparición en posiciones cercanas al sector diestro.

Otra de sus características es en buen golpeo de balón a la hora de colocar buenos centros desde posiciones exteriores para los delanteros. Sin embargo, el disparo fuerte no es una de sus especialidades, él prefiere la colocación ante la potencia.

Una variante notable para Mendilibar. Pese a sus carencias defensivas, ofensivamente aporta fluidez, combinación y creatividad en el último pase

Otro enfoque es ver su cesión como una importante alternativa a los momentos en que no funcione el juego directo o en situaciones en las que el toque se adapte mejor al daño que se le puede hacer al rival. Ahí, con el balón controlado y con él como protagonista apareciendo entre líneas sí que es un jugador determinante, diferencial. Si Orellana se acomoda y aprende a buscar sus ventajas dentro del ‘estilo Eibar’ entonces podremos hablar de un fichaje notorio. Sin embargo, si Fabián intenta cambiar el tipo de juego de los armeros, esta será una cesión equívoca para ambos.

Si consigue jugar rápido con el balón, sin excesivas conducciones y en no más de 3 toques, provocará grandes ventajas a sus compañeros. En caso contrario, si se decide por alargar su trato con la pelota perderá sus opciones puesto que no cuenta con la potencia ni la rapidez física suficiente.

El factor psicológico será también determinante. Mendilibar se caracteriza por ser un entrenador de gran carácter, algo que imprime en todos sus equipos. Y si hay algo seguro es que no dudaría un segundo en tener que sentar a un futbolista si no observa en él las ganas de jugar al fútbol. Y Orellana encuentra las ganas de jugar solamente cuando él quiere, cuando se le ilumina la luz, cuando se acerca a la máxima inspiración. De ahí que su carácter controvertido le haya jugado malas pasadas.

En todo caso, es el propio poeta chileno el encargado de hacer de su estancia en Eibar un éxito o un fracaso. Su trabajo y su esfuerzo marcarán su camino en Ipurua, siendo una cesión ‘curiosa’ por los diferentes estilos de cada uno de los protagonistas, pero está claro que si ambos trabajan de la mano, el triunfo estará asegurado.

Un artista incomprendido en muchos momentos, que ha dejado escapar oportunidades por diversos motivos pero que una vez más vuelve a tener en la palma de su mano salir victorioso. El poeta querrá escribir sus mejores versos con su fina y elegante pluma, teniendo un papel destacado en su nuevo proyecto: enamorar a Ipurua con su fútbol y su magia.

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