Defender a Messi en el Bernabéu

A nivel de resultados y títulos, el estatus de Real Madrid y FC Barcelona se ha ido igualando a lo largo de las más recientes temporadas. De esta forma, se hace difícil apostar por uno de los dos para ganar la Liga o la Champions. Tanto en España como en Europa ambos han demostrado, con altibajos, capacidad para dominar y ganar a cualquiera. Sin embargo, en los Clásicos, sigue habiendo un factor que tiende a decantar las opciones de victoria para el lado blaugrana con cierta continuidad e incluso, también con una pizca de crueldad. Ya no es que el Madrid no entienda a Messi. Es que no se reconoce cuando enfrente está Leo.

El problema del Madrid con Messi va más allá del genial nivel del argentino. Leo condiciona las emociones de los blancos.

El Real Madrid se desnaturaliza. Todo el control táctico y emocional que construye semana a semana y con el que supera a rivales como Bayern, Atlético o Juventus, se desmorona cuando se enfrentan al astro argentino, sobre todo en el feudo blanco, llevándolos a precipitarse, alterar el plan, para terminar por caer derrotados irremediablemente, una vez más. Lo primero que tendrá que hacer Zidane para defender al Barcelona el sábado es olvidar el pasado y reducirlo todo a los más puros conceptos futbolísticos.

Obviamente, si el Madrid no piensa en Messi, va a perder, como lo haría cualquier equipo del mundo. Sin embargo, si piensa desde su propia autoestima en cómo pararlo, va a tener mucho ganado. Para empezar, debe intentar que el argentino juegue lo más lejos posible de Keylor Navas, para reducir su impacto directo en el marcador. El FC Barcelona, además, lo viene necesitando en estas labores de creación. Sin embargo, Leo está siendo capaz de generar juego en el medio y a la vez, goles en el área. Contra el Madrid, por supuesto, esto será más difícil. Sobre todo, si Zidane decide subir sus líneas para que el balón se encuentre siempre cerca de sus majesetuosos centrocampistas y a la vez lejos del área propia. Así, Leo tendrá que acudir al rescate, alejándose del área y a la vez desactivándose al encontrarse rodeado por los Kroos, Modric o Isco. Además, al elevar la línea defensiva el Madrid prácticamente no incrementa el riesgo de sufrir a la espalda, pues no hay atacante blaugrana ahora mismo que destaque rompiendo al espacio.

Aun así, sabemos que Messi se escapará varias veces de esta encrucijada, ya que podrá contar con un Iniesta que será muy importante para incrementar el protagonisto culé en el Bernabeu. Cuando lo haga, claro, Leo buscará a su mejor socio: Jordi Alba. El pase combado hacia la entrada del lateral español en velocidad muchas veces es imposible de defender al realizarse con timing y precisión de cirujano, pero Zidane debe planear cómo reducir la tasa de éxito de este envío al máximo posible. Carvajal es un seguro en el lado derecho, pero necesitará ayuda. Si Zinedine opta por el rombo, Dani no tendrá por delante un volante con el que contar, por lo que tendrá que ser Luka Modric el eche un ojo al lateral. Otro centrocampista, el brasileño Casemiro, sería el encargado de dificultar a Messi el gesto para que el envío sea lo más sucio posible.

Si hablamos de defender, claro, el Madrid tendrá que sellar el área. Suárez viene ganando confianza y sensaciones y, con Messi probablemente en tareas de creación, necesitará de un compañero que cargue el área con él. Si Valverde opta por cuatro centrocampistas para igualar el rombo blanco, Paulinho contará con muchas opciones de entrar en el once con una clara labor asignada de cubrir el área rival junto al uruguayo. El 2vs2 de los culés contra Varane y Ramos puede ser un choque de trenes del cual dependerá el trabajo y la tranquilidad de Keylor durante los 90 minutos.

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