Las secuelas de Paulinho

Tras la reconversión al lateral durante el último curso por parte de Luis Enrique, Sergi Roberto apuntaba a ser un centrocampista más en el nuevo Barcelona de Valverde. Para ello, llegó Nélson Semedo con la intención de cubrir el puesto en la banda, procedente del Benfica. A día de hoy, con la temporada en su ecuador, podemos dividir el Barça de este curso en dos etapas. La primera, influenciada por un 4-3-3 con Dembélé, la lesión de Luis Suárez y la coyuntura Busquets-Rakitic, donde el croata ejerció de interior-pivote y la segunda, donde llegó el 4-4-2 en forma de rombo, en el cual Paulinho tuvo y está teniendo una gran influencia. Ambos contextos han favorecido y condicionado a partes iguales los minutos en el lateral de Sergi Roberto y Nélson Semedo.

Semedo y Roberto son laterales muy distintos, pero totalmente válidos en el Barça de Valverde. Pueden aportar más o menos dependiendo del sistema en el que se encuentren y es por eso que el portugués tuvo mucho más peso en el primer tramo del curso, mientras que el canterano está siendo el indiscutible desde el cambio de formación. Dividiendo el juego en bloques, ambos repercuten de forma diferente en cada una de las fases de construcción. En la salida de balón desde atrás, el Barça apenas utiliza las bandas -a diferencia de la etapa de Luis Enrique- sino que se apoya principalmente en sus centrales. Es lógico teniendo en cuenta la posición plenamente centrada de Leo Messi, el objetivo base de cada uno de los ataques azulgrana: su recepción.

Desde el cambio al 4-4-2, Semedo y Paulinho apenas han coincidido

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En el ataque posicional, la presencia de Semedo es más congruente si partimos desde un extremo posicional, como Dembélé, Aleix Vidal o Gerard Deulofeu y su control del tempo para doblar por fuera. A diferencia del catalán, Semedo realiza movimientos totalmente verticales.

Por otro lado, el de Reus juega sin una referencia posicional por delante, pero no lo aprovecha para profundizar, sino que se junta por dentro. El Barça, de esta forma, gana mucha presencia interior y, por ende, la posesión de balón, pero pierde desequilibrio por fuera. La baja de Neymar ha sido muy sensible en este sentido, pese a que los resultados están siendo favorables, no hay ningún jugador que haya sido capaz de generar desde la banda, más allá de la repetida diagonal de Messi a Jordi Alba.

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Tal y como podemos ver en las imágenes superiores, Sergi Roberto tiende más al centro que a la banda. En la primera de ellas, en el partido ante el Deportivo donde Iniesta empezó como interior derecho y Rakitic como pivote, el catalán permutó la posición con el manchego. Es un mecanismo que vemos varias veces durante un mismo partido, aunque normalmente lo hace con el croata, el interior diestro titular.

Desde el cambio de formación, del 4-3-3 al 4-4-2 en rombo, Sergi Roberto y Paulinho han coincidido como titulares en la mayoría de encuentros. En cambio, la titularidad de Semedo junto al jugador de La Canarinha se ha visto solo en un par de ocasiones, ambas especiales. La primera, ante la Juventus en Turín, en un duelo donde Valverde dejó a Messi en el banco. Y la segunda, en Mestalla, con Sergi Roberto lesionado. El brasileño no tiene demasiada trascendencia directa en el juego, pero carga el área, hecho que le permite a Messi tener algunos metros un poco más libres -vital para un juego tan centralizado. Además, Roberto ha destacado por una conducción de balón muy poderosa, el ejemplo más claro es el Clásico de la temporada pasada en el Santiago Bernabéu, con su primorosa conducción en el último minuto de encuentro que conlleva al gol de la remontada.

Semedo se adapta mejor a las transiciones defensivas del Barcelona

Sin embargo, en cuanto al apartado defensivo, Semedo puede tener un rendimiento mayor por sus condiciones físicas. Sergi Roberto sufrió en acciones de uno contra uno durante la temporada anterior y, sobretodo en velocidad, fue superado. Además, Gerard Piqué no destaca por su velocidad -es el defensa más cercano a su posición- y es una banda por donde el equipo rival puede dañar al Barça si tiene jugadores hábiles y rápidos. Semedo tiene la capacidad de corregir y de llegar a la cobertura en las transiciones defensivas que puedan generar al equipo en cada partido. No hay que dejar de lado que es centrocampista y que, seguramente, veríamos su mejor versión como interior. Aunque sea un punto a favor el ser un organizador desde la banda, una especie de lateral invertido en ciertos momentos del partido.

El cambio de sistema del Txingurri ha marcado un antes y un después en el Barça. No solo por el rombo, sino porque la inclusión de Paulinho ha repercutido directamente en los minutos que ha disputado Semedo. Sin embargo, con el regreso de Dembélé a la vuelta de la esquina, las tornas podrían volver a cambiar y el Barça podría volver al 4-3-3, siendo el francés un foco de atención y siendo apoyado -si juega en la derecha- por los desdobles del ex del Benfica.

 

 

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