La estética hecha fútbol

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Los Magos de Oriente traen a Sevilla uno de los mejores regalos para todo aficionado hispalense al deporte rey. Este sábado, con la llegada de los Reyes, se podrá vivir en el Estadio Sánchez Pizjuán el primer derbi sevillano de la temporada. Será, sin duda, un partido intenso entre Sevilla y Betis, dos clubes que no pasan por sus mejores momentos. Uno, a pesar de ser el quinto clasificado en Liga, se quedó sin su entrenador, Eduardo Berizzo, hace unos pocos días, habiendo recogido el testigo el italiano Vincenzo Montella, dispuesto a mejorar la identidad de juego del conjunto blanquirrojo. El conjunto de la Palmera, por su lado, se encuentra, desde hace varias semanas, en una crisis de juego que ha logrado reducir gracias a dos buenas actuaciones ante el Atlético de Madrid y el Málaga. Sin embargo, es mucho lo que aún le queda a Quique Setién por moldear en su equipo, para lograr así el máximo rendimiento que con su filosofía y su plantilla quiere ofrecer a la parroquia verdiblanca.

Hace ya siete meses que Setién fuera anunciado por el club como nuevo entrenador bético con la única intención de dotar al equipo de un estilo concreto de fútbol por el que ser reconocido abiertamente, algo de lo que, durante los últimos años, había carecido por completo. Por tanto, y con la llegada de Serra Ferrer a la dirección deportiva, el Betis pretendía reforzar la idea de implantar un sistema de juego basado en la posesión del balón, gracias a jugadores con gran calidad, a través de una estructura sólida y organizada en defensa que permitiera a los once jugadores dispuestos en el terreno de juego moverse con fluidez por el césped para encontrar espacios. En eso se basa, principalmente, el modelo de juego que lleva Setién entrenando con su equipo desde mayo de 2017, y que, a pesar de ir en la 14ª plaza de la clasificación y de haber sido eliminado de la Copa del Rey por el Cádiz tras una pésima actuación, la parroquia verdiblanca, que no ceja de exigir y criticar los errores de su equipo gane o pierda, es conocedora del cambio que se nota en cada partido, con una idea clara y que solo es necesaria pulir.

Poco a poco Setién va interiorizando en sus jugadores su modelo de juego.

Aquel que hoy ve un partido del Real Betis puede descubrir los aspectos clave del estilo que defiende el equipo verdiblanco. Una parte fundamental y que se hace evidente semana tras semana es la adhesión del portero a la línea defensiva a la hora de crear una jugada. Setién es partidario de sacar jugados todos los balones desde lo más atrás posible. Esto provoca que el portero, en este caso Antonio Adán, deba ser paciente cuando posee el esférico y tenga que, además, tener una gran visión de la posición de sus compañeros, además de una sensible sangre fría que le permita esperar al momento exacto para soltar la posesión. Es decir, que se encarga de retrasar el momento del pase, evitando lo máximo posible las presiones rivales, para que sus compañeros se abran y puedan ocupar espacios disponibles para superar las líneas de presión del otro equipo. Con ello, los centrales o laterales tienen bastante superado a la hora de recibir, lo que les permite avanzar ciertos metros con libertad, siendo conscientes de que han dejado atrás a algunos jugadores que ya no pueden presionarles de frente. Esto les permite, de nuevo, ralentizar el momento del pase, algo que consiguen con la combinación sucedánea entre ellos mismos, con pases seguros en horizontal, gracias, también, a la ayuda de un ancla en el centro del campo. Javi García ejerce ahí una función fundamental, incrustando su posición, con suma frecuencia, entre los centrales, permitiendo que los otros dos mediocentros dispongan de un espacio notoriamente mayor en esa parcela del verde. Eso mismo facilita a los laterales la subida por sus respectivos carriles, muy del gusto de Setién. Y es que, con los dos extremos que utiliza el cántabro en su equipo y los laterales, pueden lograrse muchas ocasiones desde las bandas, ya sea con centros que remate el delantero que busca su hueco entre los centrales rivales, dentro del área; o con internadas para dar pases hacia atrás, a la llegada de un mediocentro o, incluso, atreviéndose con el disparo. Sin embargo, el potencial ofensivo del Betis radica en los centros, algo que se ha diluido en las últimas semanas con la lesión de Sanabria.

El centro de Barragán buscando la cabeza del paraguayo se había convertido en un habitual en el Villamarín.

Es importantísima también para el Betis la presencia de Cristian Tello, quien puede ralentizar o acelerar la jugada a su gusto cuando posee el balón en sus pies, permitiendo encontrar espacios a los mediocentros en la frontal del área para disparar a puerta en seco o para filtrar un pase entre líneas que pueda cazar el delantero.

Por tanto, el Sevilla podrá pasarlo muy mal a la hora de defender al Betis, ya que, con los laterales del equipo —Escudero y Mercado, además de Corchia y Carole— no se asegura en ningún partido la solidez defensiva que otros años se vislumbraba. Es necesario saber, además, que los centros pueden pasar factura al Sevilla, debido al flojo nivel de Kjaer, que tendrá que lidiar con un siempre combativo Sergio León, que estará dispuesto a dañar como sea al central con rápidos y potentes movimientos.

Sin embargo, el Betis también puede pasarlo mal en defensa, debido a los dubitativos encuentros que ha realizado en diversas situaciones. A pesar de todo, estos fallos han solido ser solventados cuando Feddal ha estado disponible, que cambia radicalmente las actuaciones de su compañero, Aïssa Mandi. Sin duda, será un encuentro disputado que se saldará con la victoria del más digno.

 

Artículo escrito por Alberto Pintado (@AlbertoPintado_ en Twitter)

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