El verso libre

Enunciado o conjunto de palabras que forma una unidad en un poema no sujeto a unos determinados ritmos y medidas. Así se define el verso libre cuando lo buscamos en Google. Son numerosos los ámbitos de la vida en los que se han prodigado estas metáforas. Desde Einstein hasta mi vecino. Pero no venimos a hablar ni de pensadores ni de pensados, sino de un futbolista atípico: Éver Banega.

No os mentiré, la llegada de Vincenzo Montella no me entusiasmaba tanto a priori como sí que lo hace ahora. Lo cierto es que lo primero que se pasó por mi cabeza en el momento en el que se anunció su fichaje fue la transformación que provocó en un gran talento como Borja Valero durante su periplo en aquella bella Fiorentina. Aun siendo el español de algo más de recorrido que el propio argentino, son prácticamente dos calcos característicos.

La capacidad creativa de Borja Valero y Éver Banega les hace ser siempre la pieza sobre la que gira todo el equipo

Pueden ocupar la zona que quieran y lo harán bien, hasta tal punto que sus equipos exigirían al menos dos figuras como las suyas; una para sacar la pelota y otra para dar el pase finalizador. Pero solo hay uno. La vida son elecciones: ¿Banega de cara al fútbol o Banega de espaldas a él? El exentrenador del Milan intentará que no haya elección o, mejor dicho, que la elección sea multirespuesta.

En el proyecto más estimulante que ha tenido, Montella así lo hizo con Valero. Lo convirtió en mediocentro de salida, traslación y último pase. Tres en uno. Por él pasaba todo. La prensa escribía en letras destacadas que su ‘Firenze’ jugaba con un “estilo muy español”. Entre otras cosas, algo tendría que ver que el metrónomo del juego fuese un madrileño.

Si mi memoria no falla, el centro del campo del equipo italiano era David Pizarro, Borja Valero y Matías Fernández. Si contextualizamos esto y lo trasladamos al apartado hispalense, quedaría un mediocentro en el que N’Zonzi haría de cierre (con más calidad técnica que el chileno, quizás menos posicional), Mudo Vázquez como futbolista más adelantado de los tres, y a caballo entre estos dos últimos un Banega de ida y vuelta que ayudaría en salida y último pase, siempre siendo el hilo conductor de las transiciones.

Tras la salida de Berizzo, N’Zonzi puede volver a tener cabida en el once

Sin la regularidad que le caracterizó a su paso por la tierra del Guadalquivir cuando el director de la filarmónica sevillista era Unai Emery, el exvalencianista ha llegado a dar muestras de su desmesurada calidad esta campaña. Primero en la mediapunta como vimos contra el Basaksehir turco y, posteriormente y más prolongado en el tiempo, al lado de un pivote posicional como salida casi obligatoria que buscaba eximir la horizontalidad que, tristemente, ha marcado el paso de Berizzo por el coliseo sevillista.

Con un estilo romántico digno del amateurismo argentino que tan poco hay y tanta falta hace en el fútbol actual, solo queda que, como aficionados al fútbol, nos encomendemos a L’Aeroplanino para que pueda sacar el máximo jugo posible de un Banega que debe exigir ser el verso libre de este Sevilla cuya hoja está en blanco aún.

Artículo de Manuel López (@loperez10 en Twitter)

 

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