Un capítulo para Coutinho

La vida es un periodo de tiempo que solemos dividir en diferentes etapas. Hay que reconocer el fin de cada una de ellas y aceptarlo. Y por ende, cerrar un libro y abrir uno nuevo. O bien, cambiar de capítulo. Ernesto Valverde llegó a un FC Barcelona mermado, con el eterno rival -el Real Madrid- yendo a más y con el duro golpe de la marcha de Neymar al PSG. Con el equipo a medio hacer, el Txingurri se adaptó a las características de la plantilla y las explotó, rozando la perfección en cuanto a resultados se refiere. La salida de Neymar suponía el fin de un capítulo, -más concretamente- el fin de la MSN. Ousmane Dembélé sería la base a partir del cual escribir uno nuevo, pero la lesión le frenó. El Barcelona empieza a escribir su futuro de la mano de Philippe Coutinho.

 

Coutinho es un jugador diferente y diferencial

Partiendo de que la baja de Neymar es irreparable, Coutinho puede minimizar su pérdida y potenciar otros aspectos. Valverde, sin un jugador que haya rendido bien en el desequilibrio de primera línea, ha trabajado al margen de la figura que el Barça recupera con el regreso de Dembélé y el fichaje de Coutinho. El ex del Liverpool es un jugador diferente y diferencial, que encaja en el sistema del Barça, pero que encajaría bien en cualquier equipo. El 4-4-2 en rombo, con la figura de Paulinho muy presente, ha permitido mantener al Barça imbatido. No obstante, el juego del equipo se ha ido alejando de los inicios y los ideales que lo llevó a lo más alto, el juego de posición. Las características de Paulinho dificultan al Barcelona el desarrollo de este estilo de juego, más con su rol actual. Pero Coutinho puede adaptarse, ya sea desde el interior o el extremo izquierdo, las posiciones donde rinde mejor, a pesar de que con la canarinha juega como extremo derecho, sin ser la figura del creador de juego en el que el Barça ha insistido últimamente, con el truncado fichaje de Jean Michael Seri o Marco Verratti.

Desde la llegada de Jürgen Klopp a Anfield, hace dos temporadas, Coutinho ha crecido futbolísticamente de forma notable. Es uno de los jugadores mejores dotados técnicamente del mundo, tiene un cambio de ritmo difícil de parar, una conducción en velocidad capaz de romper líneas y la capacidad de dar el último pase o finalizar. El brasileño destaca por un poderosísimo golpeo desde la distancia, siendo el jugador de la Premier League que más goles ha convertido más allá de la frontal. Pese a partir desde el extremo en el Liverpool, Cou tendía a bajar a recibir incluso hasta la altura de Jordan Henderson, el mediocentro, para empezar a la construcción del ataque posicional. Tras el fichaje de Mohamed Salah y el cambio de costado de Sadio Mané, Klopp retrasó a Coutinho hasta el interior, cuando estos tres jugaban junto a Roberto Firmino. Pese al desequilibrio de la línea de ataque red, la base de la jugada partía -la mayoría de veces- desde los pies de Philippe. Salvando las distancias, Coutinho tenía un rol similar al de Leo Messi en Can Barça. Más allá del ataque posicional, el brasileño es un gran lector del juego -pese a su juventud- y ha sido una de las mimbres que ha convertido al Liverpool en uno de los conjuntos más peligrosos en transiciones. Es suficientemente maduro como para interpretar el tempo de los encuentros, si hay que pausar o acelerar el ritmo del mismo, habiéndolo corroborado en una de las ligas -y uno de los estilos de juego- más anárquicos en cuanto a elaboración. Aun teniendo que mejorar ligeramente la pausa, el estilo de juego y los perfiles del centro del campo azulgrana serán propicios para ello.

Donde más peligro puede generar es cerca del área

Es muy difícil establecer un comparación, pero Coutinho está a medio camino de Neymar y Andrés Iniesta. En el Barça, puede ayudar en la generación de los primeros escalones del juego, pero donde más puede generar es cerca del área. Junto a Dembélé, Coutinho será el jugador más desequilibrante de la plantilla. Todo apunta a que Valverde modulará la formación a un 4-3-3, en el que Coutinho podría desempeñar su juego en dos posiciones distintas -a su mejor nivel- con hasta dos roles diferentes. Acercándole a la base de la jugada, permitiría al técnico azulgrana mantener a Messi más cerca del área rival, algo que Jorge Sampaoli está intentando, con resultados contradictorios. Sin embargo, la edad, lo visto hasta ahora y su necesidad, nos mostrará la versión del argentino más cerca del centro del campo que de la línea de ataque. Iniesta y Coutinho no son incompatibles, pese a la insistencia del brasileño de ubicarse más cerrado o conducir hasta el interior. Neymar partió desde este rol, pero en su última temporada ya le vimos como un atacante total -cuando Messi no estuvo y tal y como se desenvuelve con la selección brasileña- y es por este motivo que vimos pocas veces al Ney en plenitud junto al ’10’ del Barça. Con Coutinho, a priori, no sucederá lo mismo. Manteniéndolo en el extremo, una posición centrada pero ligeramente caído a la izquierda puede favorecer su conexión con Messi y, a la vez, el arrastre al lateral contrario para las subidas de Jordi Alba.

Consideraríamos un Barça ultraofensivo si se juntasen Iniesta, Messi, Coutinho, Luis Suárez y Dembélé, pero con Rakitic y Busquets más atrasados, el equipo podría volver a defenderse con el balón. Al fin y al cabo, el sistema no deja de ser un dibujo inicial, pero se va modulando a medida que pasan los minutos y depende -en parte- del planteamiento defensivo del equipo contrario. Sin embargo, a día de hoy y sin conocer definitivamente los papeles que desempeñarán el extremo francés y el atacante brasileño, aventurarse en situaciones hipotéticas es viajar a la deriva. En cuanto al 4-4-2 en defensa, juntar a Coutinho e Iniesta supondría ubicar al manchego en el eje y, de esta forma, más protegido, con la velocidad y la aceleración del brasileño para tapar la banda izquierda. Sin embargo, el ex de Anfield quedaba más liberado en defensa con Klopp, algo que no será lo mismo -a corto plazo- con el Barça. A pesar de esto, puede ayudar y con resultados a la presión, ya que está habituado al gengenpressing, la presión tras pérdida mediante a la reducción de espacios, que el entrenador germano ha desarrollado e insistido tanto en el Liverpool como en el Borussia Dortmund.

Está en uno de los mejores momentos de forma de su carrera

Coutinho, tras el irregular inicio de temporada, atraviesa uno de los mejores momentos de forma de su carrera. Ya no es el jugador de detalles de calidad, de chispazos, se ha convertido en una constante, la constante que le ha catapultado en uno de los mejores jugadores del mundo. Cuanto más contacto con el balón, más opciones de generar peligro, aunque al lado de Messi, podríamos ver una versión light hasta su plena adaptación al equipo. A sus 25 años, Coutinho parece no haber alcanzado aún su máximo potencial. Este hecho puede ser clave. Puede devenir importante en la reconversión pausada de Messi al mediocentro -o allí donde él quiera jugar- y, lo más importante, ser la piedra angular que encabece la futura etapa ‘Post-Messi’, junto a otro líder en potencia, Dembélé. Además, el Barça ‘arropa’ al argentino con jugadores de calidad, mejora la plantilla y prepara al equipo de la mejor forma posible para competir por todas las competiciones. Con la columna vertebral -Gerard Piqué, Sergio Busquets, Iniesta, Messi y Suárez- superando los treinta años, la continuada renovación generacional es necesaria. Y con Coutinho, los catalanes ganan en todo. Aunque el ‘adiós’ de Messi es un capítulo del fútbol mundial que nadie quiere ver cerrado, el Barcelona lo tiene en mente y sabe que ni incluso el argentino es para siempre. En clave de futuro, Philippe Coutinho acompañará el cierre de dicho capítulo. Y será el encargado de escribir el próximo.

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