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Anoeta necesita aceleración

La Real Sociedad viene destacando ya desde la temporada pasada por ser uno de los conjuntos de la Liga Española que mejor ejecuta el juego de posición de la mano de su director, Eusebio Sacristán. Supo convencer al grupo de que, a tenor de sus características, era el plan más indicado y reconfiguró a los capacitados Zurutuza, Illarramendi y Xabi Prieto para que fueran los principales encargados de llevarlo a cabo. Entre los tres aseguraban -y pueden asegurar- la posesión de balón y una adecuada gestión de la misma para defender y atacar. Además Prieto tenía otra función importante: colocar la pelota cerca del área rival, aguantar la posesión en esa zona y permitir que el resto del equipo se ubicara alrededor para que ésta pudiera ser más dañina por el hecho de encontrarse más cerca del portero rival. Para ello se ayudaba del ariete Willian José, un bastión a la hora de cuerpear tanto para aguantar el balón como para, de espaldas a portería, habilitar a sus compañeros que llegan de segunda línea para que sean ellos los que amenacen con el disparo.

Sin embargo, lo que realmente hacía competitiva a la Real era que su plan le permitía intimidar al adversario, algo que ahora le cuesta un mundo. A través del pase y la posesión daban opciones para que sus piezas más incisivas tuvieran la oportunidad para cambiar el ritmo y aportar la determinación necesaria. Esas piezas eran tan importantes para Eusebio como Illarramendi o Zurutuza, y estaban personalizadas en Carlos Vela y Mikel Oyarzabal.

La fluidez en tres cuartos en el juego de posesión de la Real era lo que le hacía tan peligroso con las llegadas de Oyarzabal y Vela.

El mexicano ha sido en los últimos años la amenaza más constante del conjunto txuri-urdin. Normalmente acostado en banda derecha, tenía un amplio ángulo de visión y acción para transitar hacia dentro y hacia el área apoyándose en la gestión de balón de su centro del campo o directamente en el faro que es Willian José dentro del área. Así, la Real encontraba ese contrapunto que le daba sentido a todo su plan y que traducía su dominio en victorias. Su sustituto, Adnan Januzaj, se queda corto como para ofrecer esa determinación del mexicano, siendo otro punto de pausa y pase -muy creativo, eso sí- sobre el que asentar la posesión en campo contrario más que un verdadero acelerador.

Los focos miran entonces, claro, al canterano. Mikel Oyarzabal era el segundo botón de verticalidad a activar cuando jugaba con Vela, y ahora debe dar un paso más, ser más protagonista. Ese jugador al que los compañeros vean como el registro diferente al que acudir cuando la posesión sea estéril y se requiera de un punto de determinación y velocidad para reactivar la jugada. Eusebio debe decidir cómo le ayuda, y primero debe decidir la posición desde la que puede obtener más ventajas. En banda izquierda probablemente tenga más dificultad para encarar el área con su zurda, forzándole a que sus movimientos sean más exteriores que interiores. Aunque, a decir verdad, la Real Sociedad ha visto en el pasado cómo un zurdo era capaz de golear y determinar desde la banda izquierda, tanto con Mikel como antes con Griezmann. Sin embargo, puede que en derecha Oyarzabal pueda encontrar mayor facilidad para llegar al arco y mayor espacio para ello gracias a los movimientos compensatorios que la única bala sin respuesta rival que tiene ahora mismo Anoeta, Álvaro Odriozola, pueda realizar abriendo el campo por ahí para formar una banda profunda y decisiva que remonte el proyecto de Eusebio en San Sebastián.

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