Un monstruo viene para quedarse

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El TAS suspendió al Atlético de Madrid con la imposibilidad de fichar durante un periodo de traspasos. Vitolo y Diego Costa han debutado y redebutado respectivamente este mes de enero, tras seis meses prácticamente en blanco. Con ellos, el Cholo aumenta cualitativamente el nivel de la plantilla y la convierte en una de las más poderosas de Europa. Eliminados de Champions League de forma estrepitosa, el Atlético tendrá el objetivo de luchar por las primeras posiciones de Liga y ganar la Copa del Rey.

Diego Costa es un contexto por si mismo dentro de un contexto general

Pese a que los del Cholo Simeone fueron campeones de Liga y subcampeones de la Copa de Europa sin el de Lagarto sobre el terreno de juego -una lesión lastró su último tramo de temporada- Diego Costa fue la lanza de ataque durante ese espléndido año. Un despertar tardío, ni más ni menos que en el Rayo Vallecano, le permitió tener una oportunidad en el Atleti. Diego Costa es un microcosmos dentro del universo, es un contexto por sí mismo en un contexto general, el equipo. Por eso mismo, no tardó en adaptarse a la Premier League, porque ninguna competición aparta a un jugador como él: agresivo, potente y físico, un completo luchador. Tras ser campeón de liga en suelo británico, unos problemas personales con Antonio Conte le condicionaron para que quisiera regresar a Madrid. Las pérdidas de Costa y de Filipe Luis, que no triunfó en Londres, fueron irreparables para el Atlético. Así como Arda Turan, que emprendió un viaje hacia el ostracismo en el FC Barcelona.

El equipo ha conseguido aguantar hasta el mes de enero correctamente -dejando a un lado la Champions- y el premio han sido las incorporaciones de Diego Costa y Vitolo. Antoine Griezmann ha estado demasiado solo durante estos meses, ninguno de sus acompañantes ha permitido al francés mostrar su mejor versión. Pero la conexión con Costa puede ser determinante para que se produzca un cambio. El ex del Chelsea desarrolla un desgaste físico y psicológico sobre sus defensores, además de empujarlos hacia atrás. Y esa será la zona de repercusión de Griezmann, prácticamente como un segundo punta. Al francés le ha costado vivir sin ese nueve, el que le permite crearse unos pocos metros de libertad para que tenga uno o dos segundos para pensar y ejecutar. Los laterales, en construcción del juego, se abren a la banda mientras que Gabi y Koke se sitúan entre éstos y los centrales, dejando el centro deshabitado. La indiscutible calidad de los mediocentros puede permitir a Griezmann recibir el balón mediante un pase entre líneas, en situaciones muy concretas.

El Cholo gana múltiples opciones ofensivas

El Cholo tiene un bonito reto ante él: consumar el mejor rendimiento ofensivo, manteniendo la agresividad y tensión defensiva. Se despliegan múltiples opciones en ataque para el entrenador argentino. Ángel Correa, desde la derecha, podría permutar con Griezmann para que el francés recibiera desde un perfil más orientado a esa banda, con un campo de visión mayor. Ésta sería una situación de momentos concretos, no habitual, ya que Correa rinde mejor con espacios por delante y sufre en zonas de movilidad reducida. Vitolo también puede ser otra de las mimbres para la mejora del equipo en ataque. A diferencia de los otros jugadores de banda, el exsevillista puede aportar más desde el estático, ante equipos replegados en bloque bajo, sumándole desequilibrio.

Los números goleadores de Griezmann han disminuido considerablemente durante la presente temporada. Sin embargo, con Costa por delante y el francés más alejado de la portería contraria, será precisamente la mejor medida para acercarlo de cara al gol y generar más ocasiones de peligro desde el ataque posicional, donde el equipo más ha sufrido. Diego Costa aporta mucho más que variantes tácticas a su alrededor, contribuye a la recuperación de la identidad del equipo, es un espejo del Cholo sobre el campo. Todo apunta a la recuperación del mejor Griezmann cerca del hispanobrasileño, siendo el de Lagarto uno de los motivos para que el francés siga -y vuelva a brillar- durante las próximas temporadas en el Wanda Metropolitano. El monstruo ha vuelto, esta vez para quedarse.

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