Los pilares de Quique Setién

Apostar por un entrenador como Quique Setién requiere que tanto la afición como el propio club tengan paciencia y ofrezcan un cierto margen de tiempo para que el equipo sea capaz de interiorizar un nuevo estilo de juego. Al entrenador del Real Betis le gusta «tener el balón, conservarlo y moverlo hasta encontrar espacios», según explicó él mismo. En este sentido, la pretemporada es primordial para establecer una base y los primeros automatismos, ya que a lo largo de la temporada, durante las semanas de entrenamientos, se tiende más a trabajar respecto al rival contra el que se juega que potenciando la propia táctica. A mediados de temporada, el exentrenador de la Unión Deportiva Las Palmas ha transmitido su ideología futbolística a sus jugadores, y ya se han visto reflejado en algunos partidos. «Si Setién cambiase el estilo de juego nos decepcionaría», afirmó Dani Giménez.

«Si Setién cambiase el estilo de juego nos decepcionaría»

Hay dos jugadores que reflejan la figura del técnico sobre el terreno de juego. Más allá de Joaquín, que está viviendo una segunda -o tercera, o cuarta- juventud, Fabián Ruiz y Andrés Guardado están siendo los nombres propios del Betis. La irrupción del canterano en el primer equipo ha sido imperiosa. Por otro lado, Guardado no es el lateral que pasó por La Liga hace unas temporadas, en Holanda se transformó y a día de hoy es una figura imprescindible para el equipo desde el mediocentro. Ambos son clave en la salida de balón, donde desarrollan un papel distinto respecto a cuando el flujo de la posesión se desenvuelve en el centro del campo. Se buscan y se entienden, cuanto más alejados están, más próxima es una combinación entre ellos. Miden a la perfección el tempo de los encuentros para indagar el bloque defensivo rival.

Ante equipos con una presión alta, el Betis desarrolla dos tipos de salida de presión. Antes de establecer una posesión pausada, Fabián se sitúa como tercer central, en el flanco derecho. El hecho de ser zurdo y tener una gran capacidad de asociación, no es una mera casualidad para que Setién le haya otorgado dicho rol. A pierna cambiada, tiende a un pase interior a causa de su posición corporal, donde entre líneas se sitúa Guardado, el objetivo de cada salida de balón del Betis. Así pues, el canterano se une a Aïssa Mandi y Zouhair Feddal, dos centrales valientes, sin miedo a sacar el balón jugado y a romper la primera línea de presión mediante conducciones. Al colocarse en un costado, Fabián permite a Francis, el joven extremo reconvertido a lateral, ganar metros por la banda y estar en una zona donde se siente más cómodo. A su vez, Joaquín automáticamente se ubica por el carril central.

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Salida de 3

El Betis es el tercer equipo que más posesión tiene en la franja media del campo. Cuando encuentra a Guardado y éste cuenta con suficiente espacio, el mexicano calma el juego y dota a Fabián del tiempo necesario para posicionarse como falso interior derecho. Por delante, Ryad Boudebouz en un inicio se posiciona en línea ofensiva para poder intervenir y bajar a recibir el balón por sorpresa, condicionando y poniendo a prueba la coyuntura entre defensas y centrocampistas rivales. Sin Fabián como falso central, Mandi y Feddal prueban con pases entre líneas con el recurso del tercer hombre, donde Joaquín suele aparecer para dejar de cara el balón a -quién sino- Guardado. El Betis ocupa bien los carriles en transiciones y ataques rápidos.

Cristian Tello es el antagonista, pero encaja en el puzzle de Setién

El jugador antagónico del equipo por estilo es Cristian Tello. No obstante, tras su paso por Italia, el que en su día fue extremo en el Barcelona ha evolucionado hacia un jugador mucho más completo. Ha ganado en cuanto a asociación por dentro con sus compañeros sin perder ni velocidad ni desborde y además está destacando en el apartado goleador. Interpreta las necesidades del equipo, juntándose para permitir las subidas de Riza Durmisi o anclándose a la línea de cal -similar al rol de Leroy Sané en el Manchester City- para permitir las incursiones por el centro de los interiores.

El Betis tiende a defender en bloque medio intentando robar en las bandas

En fase defensiva, el Betis ha cambiado su formación en distintos partidos y dependiendo del rival, pero normalmente se establece en un bloque medio con un 4-3-2-1. Fabián y Guardado juegan en los flancos de la línea de tres y su objetivo es el de estar compactos en el centro para invitar al rival a jugar por fuera y que caiga en la trampa, ya que es la zona donde menos riesgo ofensivo hay y donde el equipo presiona y crea superioridades en bloque. Si Setién prefiere ser más agresivo en presión, manteniendo la formación y la altura de la defensa, permuta la posición de los extremos con los interiores para salir al contragolpe con mucha más velocidad en caso de robo y, a su vez, ‘morder’ más arriba.

El Real Betis se ha adaptado a un nuevo estilo de juego, independientemente de las variantes formacionales en las que se pueda desarrollar. Sin embargo, el proceso es laborioso y hasta ahora solo se ha visto una versión reducida de lo que puede ser potencialmente el equipo de Quique Setién. Imprime distintas velocidades, controla los partidos y también tiene desequilibrio, pero aún tiene un largo recorrido para mejorar defensivamente. Andrés Guardado y Fabián Ruiz han sido la sombra prolongada de Setién sobre el terreno de juego, algo que constata que el proyecto bético va por buen camino.

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