Un nuevo comienzo

El Betis disputaba en Balaídos un partido que ya hemos presenciado muchas veces esta temporada. El conjunto de Quique Setién parece vivir en conflicto con unas ideas tan bonitas y atractivas como atrevidas, que exigen a todos los componentes del equipo un grado de precisión y concentración muy alto. Y, como muchos otros días, el conjunto verdiblanco naufragó. Preso de su propio plan y las carencias que desnuda en jugadores como Javi García, Mandi o Adán, el Betis no logró plasmar su idea de juego sobre el verde, quedando el equipo a medias entre lo que pide el técnico y lo que entienden los jugadores.

Menos de un día después, Marc Bartra llega al Betis para dar ese salto cualitativo al equipo a nivel defensivo pero, sobretodo, a nivel conceptual. Y es que Bartra es hijo de Guardiola, y de lo que de él se deriva. Viene, en cierta forma, “setienizado”, y posee todas las virtudes y cualidades que potencien la primera línea de los béticos. Es un traspaso en que ambos se necesitaban. El perfecto punto de reunión. Setién logra atraer  a un central joven, con un molde acorde a lo que él quiere y con condiciones para liderar una zaga que adolece de jerarquía -muy a pesar del temporadón de Feddal-. Y Marc Bartra, tras su paso por el Borussia Dortmund, regresa a España para buscar una plaza en el Mundial de Rusia y erigirse como uno de los defensas importantes de esta Liga.

El estilo del jugador es perfecto para el plan de Setién, mientras el proyecto bético puede ayudar a Bartra a volver con la Selección.

Pero, ¿Qué buscaba Setién? ¿Qué encuentra en Marc Bartra? Cuesta no sonreír al imaginarse al central en el Benito Villamarín. La idiosincrasia del entrenador casa a la perfección con el ex blaugrana, que llega en el momento justo. Y es que para el técnico del Betis, la figura de Marc significa la de un jugador capaz de progresar con el balón controlado, de dividir con su conducción y atreverse a filtrar pases. Un jugador con carácter que sabe lo que es jugar la Champions y levantar títulos. Sus mayores virtudes son, a veces, sus mayores defectos. Y es que el jugador apenas ha progresado a nivel técnico y futbolístico en aquellos aspectos que lo señalaban en 2014, cuando prometía dominar la zaga durante una década. Sus errores de posicionamiento son, a veces, más de los que tocarían, y carece de una capacidad de reacción adecuada que lo aleja de la élite.

Bartra confía mucho en sus capacidades, y eso, que es una virtud, le lleva a errores de bulto. Errores fruto de la confianza. El contexto que le ofrecerá el Betis es el de un equipo que tendrá como premisa la de sacar el balón jugado, y puede que Setién prefiera que sea Bartra el que de el primer paso en la circulación, evitando que Javi García la ralentice demasiado. Feddal, con un excelente desplazamiento, será otra de las armas en la retaguardia. Uno cambia, el otro divide. Además, su velocidad para ir al quite y su anticipación, serán claves ante un equipo que pretende jugar la mayor parte del tiempo en campo contrario. Bartra es un central muy al estilo Barça; crece en campo contrario y se empequeñece en área propia.

Marc Bartra tiene ahora una nueva oportunidad para demostrar que puede ser todo lo que prometía ser. Ese será el reto de Quique Setién. Y ya sabemos cómo le gustan los retos al técnico bético.

 

 

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