Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Casemiro ante el vacío

La trayectoria de Carlos Henrique Casemiro durante estas últimas temporadas ha sido claramente ascendente, pasando de ser un prometedor centrocampista brasileño a todo un mediocentro posicional dominante en dos finales de la Champions League. Casi nada. Ha conseguido mantener y potenciar su impacto físico y rendimiento defensivo tanto en un fútbol de posesión y ataque como en un planteamiento de repliegue y, a la vez, alcanzar una mejoría muy significativa en el manejo de balón, tanto en el control, como en los giros, conducción y en el pase. Tanto, que llegó a verse como una pieza más en el entramado ultracontolador técnicamente que conformó Zinedine Zidane el año pasado con su rombo completado por Toni Kroos, Luka Modric e Isco Alarcón. Su desarrollo individual se ha visto potenciado y magnificado por el excepcional desempeño competitivo del Real transformado además en un puñado de títulos nacionales y continentales. En definitiva, se convirtió en un jugador capital en todo un Real Madrid, algo que te asciende a la élite más absoluta.

Durante el verano de 2017 vimos al Casemiro más gigante.

De esta forma, el carioca alcanzó durante el pasado verano un nivel de confianza brutal, llegando a combinar su arrollador físico con una influencia palpable en la circulación de balón y el ataque de su equipo. Como reseña, su genial rendimiento en las Supercopas estivales que disputó en agosto contra Manchester United y FC Barcelona. Pero durante la primera mitad de la temporada, se ha visto arrastrado por el equipo a un nivel inferior, muy lejos del mejor Real Madrid y del mejor Casemiro. Zidane ha seguido apostando por su estrecho sistema compuesto por el rombo y dos delanteros, y no está funcionando. Las lesiones de Carvajal, Ramos o Bale, el bajo nivel de forma de Marcelo, Kroos o Isco y la falta de autosuficiencia de Ronaldo y Benzema, unidas a una falta de oportunismo a la hora de constar en el marcador de los partidos, han ido desequilibrando el sistema y erosionando el fantástico control emocional que paseaba por Europa el conjunto blanco. Casemiro, por su parte, ha visto cómo sus labores se multiplicaban en cantidad y complejidad a lo largo de los partidos y de la temporada, hasta el punto que recientemente viene ausentándose en cuanto impacto tanto en ataque como en defensa. Siendo incapaz de aportar soluciones al compendio de problemas que está siendo el Madrid esta campaña.

El excepcional nivel al que hemos podido disfrutar a Casemiro durante la temporada pasada debe ser suficiente para evitar el pensamiento de que no tiene nivel para esa plantilla o que va a suponer más un déficit añadido que un valor a exprimir. Y eso que en los últimos meses tenemos dos puntos sobre los que podríamos apoyar esta teoría: los dos mejores partidos del Real en esta Liga 2017/2018. Ambos en el Santiago Bernabeu, ante Sevilla FC y Real Sociedad, saldados por goleadas y anotando 5 tantos en cada uno. Y en ambos, con Casemiro fuera del once titular y con un equipo ágil, rápido, equilibrado y eficiente. El esquema elegido para estos encuentros fue diferente, optando por un simétrico 4-4-2 clásico con el que el equipo logró orden y equilibrio a la vez que consiguió potenciar a sus piezas más desequilibrantes, personificadas en Cristiano Ronaldo y los laterales. Unos laterales que pudieron proyectarse estando más protegidos por los extremos con los que compartían banda -Lucas y Asensio- y por los sencillos automatismos que este sistema permite. En definitiva, un reparto de espacios más coherente y reproducible, con ayudas y coberturas, permitiendo dominar la segunda jugada y atacar continuidad. Un escenario que no ha podido disfrutar Carlos Henrique y con el cual podría volver a rendir al nivel del mejor mediocentro de Europa.

3 COMENTARIOS

¿Algo que añadir?