El Sánchez Pizjuán no fue suficiente

Los pupilos de Vincenzo Montella saltaron al tapiz sevillano como jabatos a por el Manchester United. La imagen que presentó el estadio era la que se suponía, la de una noche grande. El equipo, que dejó en muy poco a los de Mourinho durante largos tramos, se quedó a la orilla de lograr una victoria con sabor a algo mucho mayor por la entidad del rival. Pero De Gea y el desacierto de los locales dejaron el partido en un casi. El Sánchez Pizjuán no fue suficiente.

Saltaron sobre el verde los 22 jugadores con las miradas puestas en el banquillo de Mourinho, en donde el jugador más caro de la historia del Manchester United yacía en el banquillo dando paso al joven McCtominay. Sin bandas claras, los Red Devils priorizaron poblar la medular con las presencias de Mata y Ander Herrera en detrimento de jugadores veloces que pudieran atacar la espalda de la defensa sevillista. Sin amenazas enfrente, Escudero y Jesús Navas -éste con mención especial- dejaron de ser laterales por un día para ser delanteros y martillear a la pírrica defensa visitante, sustentada por un reverencial David De Gea. Además, el Sevilla sí ataco por los costados con Sarabia y sobretodo Correa, que encaró siempre con superioridad a Antonio Valencia en el pico del área, desatando el pánico en la endeble defensa de los ingleses. Pero volvió a ser un casi. Llegaban pero no materializaban, y en Correa encontraban a su figura más peligrosa, aunque su veneno no terminase de matar.

El centro del campo mucho más poblado por jugadores red provocó que las ofensivas sevillistas más peligrosas llegaran por los costados.

De nuevo Mourinho volvió a dejar claro cual era su prioridad. Que Banega no participase. Excluirlo de la circulación de balón para cortocircuitar el ataque sevillano y facilitar así las recuperaciones de balón. Pero frenar al argentino no es tarea fácil y tras robar, la poca mordiente de sus hombres ofensivos provocó que viéramos a un equipo estéril y por momentos inofensivo. El Sevilla atizó al Manchester por los costados, y es que éste es el Sevila de Sarabia y Correa generando superioridades y aprovechando el momento de forma de sus hombres de banda. Algo que Montella ha potenciado desde su llegada a la capital hispalense. En la otra área, la batalla librada por el todopoderoso Lukaku, Lenglet y Mercado fue de esas que dignifican la Champions. Aquellas que no saldrán en las mejores jugadas pero que contienen la esencia de dicha competición, con el delantero belga, totalmente anulado, a pesar de contener una batalla con el mejor de sus atributos, el físico diferencial.

El Sevilla, como comentó Muriel tras el choque, se va tocado por no haber podido marcar, pero con la sensación de que hace dos meses imaginar este partido era imposible. Montella le ha ganado la batalla a José Mourinho pero, de momento, el Sánchez Pizjuán no ha sido suficiente. El Teatro de los Sueños puede redimir a un United necesitado de grandes noches europeas, aunque los andaluces ya han presentado su candidatura. Y qué candidatura.

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