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Marcos Alonso en el sistema de España

Dentro de múltiples quinielas y listas particulares de cada aficionado hay nombres que se repiten más allá de los habituales dentro de la Selección. Sin duda uno de esos nombres es el de Marcos Alonso. Sobre todo desde el último año y medio en juego. El madrileño había cuajado temporadas a muy alto nivel actuando con la zamarra de la Fiorentina en una etapa donde principalmente destacó como lateral zurdo, aunque, casi como ocurre a día de hoy, su polivalencia le permitía ser relevante en diferentes fases del encuentro y posiciones. Esto bajo la batuta de Conte ha crecido exponencialmente.

Desde el carril zurdo de Stamford Bridge, Marcos Alonso ha evolucionado su fútbol. La temporada pasada el madrileño actuaba como carrilero en una línea de cinco atrás que revolucionó el fútbol inglés. Varios equipos cambiaron sus dibujos bajo la influencia del técnico italiano, incluido un clásico como Arsène Wenger modificó su habitual esquema en pos de buscar nuevas vías para tratar de alcanzar el éxito al que Conte había llevado al conjunto blue consiguiendo la Premier League con solvencia. En esa temporada Marcos Alonso solía finalizar sus jugadas en la línea de fondo, jugando principalmente por fuera y estando más orientado a generar que a finalizar, pero aun así su capacidad para llegar desde segunda línea por la zona del segundo palo le permitió firmar la nada desdeñable cifra -sobre todo tratándose de un defensa- de seis goles.

De ser más peligroso llegando por fuera a serlo apareciendo por dentro.

En la presente temporada su perfil ha cambiado levemente. Sigue ocupando la misma posición teórica, como carrilero zurdo, pero está mucho más lejos de serlo que la pasada campaña. El Marcos Alonso de la 2017/2018 es un jugador más orientado a finalizar las jugadas por dentro y no tanto en ganar línea de fondo. La continua movilidad de Hazard permite al madrileño tener los metros suficientes para aparecer desde atrás y sorprender, pero a este Marcos le está gustando más estar que llegar. Muchos lo consideran esta temporada una especie de segundo punta por sus posiciones medias a lo largo del encuentro, y es que aunque sobre el papel no sea así, lo cierto es que el esquema le está empujando a ello, y le está beneficiando. Sus 7 goles le permiten ya superar la marca del año pasado y ser el quinto máximo goleador del Chelsea, sobre todo a raíz de su mayor cercanía al área. Su poderoso disparo con la zurda y su capacidad para ganar duelos aéreos, además de su impresionante golpeo a balón parado, que ha supuesto más de una alegría al aficionado blue, le convierten en un jugador muy peligroso en área contraria, sin dejar de ser determinante en la propia.

Su perfil es perfecto para el Chelsea de Conte, pero no tanto para la actual Selección Española.

Todas estas características sin embargo le han parecido cerrar las puertas de la selección en los años recientes. En una posición que Jordi Alba hiciera fija desde aquella Eurocopa de 2012 en la que fue también protagonista en la final anotando el segundo gol frente a los italianos, es difícil encontrar un jugador que le pueda hacer sombra en clave Selección Española. Pero Marcos Alonso lo ha tenido aún más difícil que cualquier otro que opositase a ese rol. Su perfil como carrilero no tenía sitio dentro del modelo de juego que se venía practicando en España. Marcos es un jugador que disfruta cuando tiene los espacios necesarios por delante. Ese contexto lo tiene en el fútbol de la Premier y en el Chelsea en concreto todavía más. Sin embargo, en contraposición con Jordi Alba, su juego posicional no está tan desarrollado entre sus características. En alguna ocasión se le ha visto sufrir cuando el Chelsea tenía un rival cerrado delante y optaba por mover el balón, algo a lo que España está muy habituada. En ese juego, Jordi Alba parte con mucha ventaja, pues el estilo de la Selección es muy similar al que desarrolla en el FC Barcelona. Esta aparente incompatibilidad es lo que le había cerrado las puertas de la convocatoria, pero ahora, con un sistema más flexible de la mano de Lopetegui y su desempeño actual, no han dado más opción al técnico vasco de llamar al carrilero de 27 años para los dos próximos compromisos nacionales.

Un debut que de producirse sería histórico al ser la tercera generación de una familia de futbolistas en jugar con la selección absoluta de nuestro país. Nieto e hijo de dos jugadores del máximo nivel de nuestro fútbol, su camino estaba marcado hacia la convocatoria, pero ahora el cómo encajará con el estilo tan marcado que tiene actualmente el juego de España será lo que determinará que Marcos Alonso pueda volver a ser convocado con asiduidad y, quién sabe, si  también para sellar su pasaporte hacia Rusia.

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