Volver a disfrutar

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Tras más de 5 años entrenando al filial del conjunto vasco, José Ángel “Kuko” Ziganda no está logrando plasmar lo que se le propuso al principio de la temporada, o al menos no está consiguiendo los resultados que se esperaban del Athletic Club. Ocupando la decimotercera posición en la competición doméstica habiendo ganado la friolera cifra de 8 partidos de los 29 disputados y a casi 10 puntos de Europa, podríamos calificar la temporada del Athletic Club como un fracaso. Además, los números en otras competiciones no ayudan. Eliminados jugando a un fútbol muy pobre y viéndose claramente arrollados por el Olympique de Marsella en Europa League y poniéndole las cosas muy fáciles al Formentera que logró un resultado histórico en San Mamés, que está dejando de ser aquel estadio al que cualquier equipo visitante llegaba con miedo, sabiendo que los 3 puntos serían muy difíciles de lograr.

En la última jornada de Liga previa al parón de selecciones, pudimos ver un rayo de esperanza en el juego del conjunto de Ziganda. Sin tener en cuenta la primera parte, donde el equipo solo estuvo presente sobre el terreno de juego durante 8 minutos, el Athletic Club supo reaccionar tras el descanso dejando una muy buena imagen. Sin miedo, con valentía y por fin con las ideas muy claras, logró anular al Barcelona de Valverde y pudo incluso convertir alguna ocasión que les hubiera metido de lleno en el encuentro. La presión a la salida de balón de los azulgrana fue excelente. Presionando hombre a hombre a los de Valverde dejando como a hombre libre a Ter Stegen, que no tuvo especialmente su mejor día a la hora de jugar en largo y ahí los visitantes recuperaron muchos balones. Con balón, probablemente faltó calma, como en casi todos los partidos de la temporada, y eso tiene un nombre. Mejor dicho, una ausencia de nombre. El Athletic Club “post-Bielsa” baila al ritmo de Iker Muniain, y sin el de Pamplona repartiendo magia, jugar al fútbol le resulta imposible, mientras arriba la llama de Aduriz va apagándose pese a que sigue con buenos registros goleadores. Sin Muniain y con Beñat obteniendo un rol equivalente al del “sexto hombre” en baloncesto, ver fútbol combinativo en San Mamés cada vez se paga más caro. Se puede jugar al fútbol con otras variantes más enfocadas al fútbol directo o vertical, y ese era otro registro que dominaba el Athletic Club de Valverde temporadas atrás, pero el bajón físico de jugadores como Iturraspe, San José, Susaeta o incluso Iñaki Williams, aleja día tras día al conjunto vasco de las posiciones europeas, su verdadero objetivo.

El Athletic no tiene definido un estilo de juego dentro de las posibilidades que su plantilla le ofrece.

Si algo podíamos imaginar del modus operandi de Ziganda era el protagonismo de jugadores de la casa, la nueva hornada de jugadores procedentes del filial, y parece que esa es otra llama que se apaga. ¿Qué sabemos de Íñigo Córdoba? El bilbaíno apuntaba maneras a principios de temporada y todo cuadraba para que fuera el relevo natural de Muniaín durante la lesión, sin embargo su balance de minutos ha disminuido exponencialmente. Un jugador hábil con el balón, útil para el fútbol asociativo que podría desarrollar el equipo del Kuko y con mucho desparpajo a la hora de tener el esférico controlado, no está contando con los minutos que parecía que iba a tener.

Sin embargo, hay que mirar y desarrollar un equipo de futuro. Hay que explotar la cantera de Lezama y para eso contaron con los servicios de Ziganda en el mes de julio. El equipo necesita un cambio generacional para los Mikel Rico, Susaeta, Balenziaga, Raúl García, Aduriz y cía. Hay que confeccionar una plantilla que sea capaz de mantenerse estable y regular durante varios años, recuperar a ese temible Athletic Club de antaño. De momento, parece que está saliendo una base de jugadores jóvenes de muchísima calidad y que podrían asentar las bases de un conjunto vasco preparado para volver a luchar y creer en sus posibilidades. La renovación de Kepa, la vuelta de Yeray, el desarrollo de Saborit, la sorpresa de Lekue, el fichaje estrella de Íñigo Martínez, la consolidación de Unai Núñez como un central de categoría, el retorno de Muniain o la destacada proyección de los Íñigo Córdoba e Iñaki Williams. Las bases están más que asentadas y solo falta un entrenador que trabaje sobre ellos y su desarrollo. Se esperaban otras cosas del “Kuko”, quien tenía toda la confianza depositada por parte de la cúpula de la entidad, pero ni los resultados ni el modelo de proyecto parece que estén acercando al Athletic a sus objetivos. Debido a su marcada filosofía, el club debe confiar en los jóvenes, explotar Lezama. Hay que desarrollar una idea de juego más sólida de la que hay hoy en día. Hay que recuperar esa segunda parte que dejó el equipo en el Camp Nou. Hay que volver a ser un equipo temible capaz de asaltar Old Trafford con jugadores internacionalmente desconocidos. Hay que creer, pues hay materia prima de calidad y con mucho potencial.

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