Las alas de Nervión

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En el Sánchez Pizjuán sobrevolaba el sueño de lograr dar el primer paso hacia una clasificación histórica. Estar por primera vez en unas semifinales de Champions League. Sin embargo el rival que tendría enfrente era uno de esos escollos que te intimidan solo con el peso de su escudo. Un Bayern de Múnich experimentado en estas lides comandado por un hombre aún más conocedor de dicha competición de la que salió victorioso en dos ocasiones; Jupp Heynckes. Pero como bien apuntaba Montella, el Sevilla no se iba a amilanar. Y no lo hizo. La infortuna y James Rodríguez fueron los únicos capaces de cambiar un partido que el conjunto hispalense puso de cara en el minuto 31 de la eliminatoria con un tanto de Pablo Sarabia.

No es casual que el madrileño haya tenido peso en el apartado goleador de su equipo, ya que el Sevilla de Montella crece desde las bandas. Con Berizzo la idea de juego era clara, pero quedaba solo en el interior de la cabeza del argentino, pues a los jugadores sobre el campo les costaba mantener una regularidad en ella. El Sevilla no conseguía dar con la tecla y, aunque los resultados no eran los peores, el equipo carecía de identidad, siendo vulnerable ante cualquier planteamiento rival. Con la llegada del napolitano al banquillo, el primer paso fue confeccionar un once de garantías, en el que confiase, y a partir de ahí ir dotando de mecanismos al equipo para que el juego fluyese a orillas del Guadalquivir.

Montella ha elevado el papel de sus extremos al siguiente nivel en el Sevilla.

Con el once tipo en la mente de Montella, un once con muy pocas variaciones a lo largo de las semanas, el conjunto sevillista ha sido capaz de competirle a todo el que se le ha puesto delante. Un Manchester United que llegaba con la vitola de favorito incluido. Aún faltan muchas cosas por pulir, pero algo que el napolitano ha dejado claro en sus intenciones es que gran parte de su caudal ofensivo se genere a través de las bandas. Los extremos, ocupados principalmente por Sarabia y Correa, cogieron protagonismo con el italiano, aprovechándose de la estructura interior que les habían diseñado. Banega se ha situado definitivamente en el origen de la jugada respaldado por N’Zonzi, mientras el Mudo Vázquez parte en una posición más adelantada buscando hacer daño entre líneas.

Y vaya si lo hace. El italoargentino está en un momento de forma excepcional. Se le solía achacar una irregularidad como punto flaco en su juego, pero en las últimas semanas ha ido encadenando actuaciones de auténtico mérito, y la de anoche, en sus primeros cuartos de final de Champions League de su vida, fue una más a esta lista. Moviéndose en el entorno de Javi Martínez, volvió loco al pivote vasco, incapaz de atar en corto a un Mudo que servía de primer nexo de unión con los carriles sevillistas. Una operativa que durante los primeros cuarenta y cinco minutos le funcionó a las mil maravillas a los de Montella. A pesar de echar en falta la presencia de Banega en el mediocentro, el Mudo tuvo una alta participación y fue muy dañino entre las líneas enemigas.

La primera parte del Mudo Vázquez fue excepcional, y permitió a su equipo desarrollarse con solvencia en la mitad de cancha rival.

Escudero y Navas llegaban con facilidad a campo contrario y aprovechaban la pasividad en defensa de los extremos bávaros, Müller y Ribéry, para así ofrecer continuas alternativas en el pase a los Correa y Sarabia. Ambos podían recibir cerca del área, generando peligro al conjunto de Heynckes. Sin embargo cuando tenían todo para despegar, no eran capaces de concretar sus acciones. Correa erró en multitud de ocasiones a la hora de desbordar o de encontrar a su compañero mejor colocado. Mientras el madrileño estaba más fino en esas labores, se vio muy reducido en el uno contra uno cuando más se necesitaba.

El Sevilla desaprovechó la oportunidad de viajar a Múnich en una situación ventajosa, pero se vieron mimbres, sobre todo en la primera mitad, de que no hay  rival invencible. Sus carriles exteriores pueden ser la puerta de entrada a la oportunidad de hacer daño en el Allianz y de acercarle a los dos goles que necesita de primera mano para tratar de alcanzar una clasificación histórica. Montella está dispuesto a que las alas de Nervión se desplieguen, alzando el vuelo de un Sevilla con sueña con llegar a lo más alto.

 

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