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El factor Koke Resurrección

El Atlético de Madrid de esta temporada ha mostrado una versión actualizada, aunque no precisamente al 2.0. Los del Cholo no convencían con su fútbol y, aunque la posición en la tabla dictaba otra cosa, en la Champions League el reflejo era completamente diferente. Eliminados en la fase de grupos tras dos inesperados tropiezos ante el Qarabag y mostrándose inferior en sendos encuentros frente al Chelsea, se postró en Europa League con la posibilidad real -y la intención- de ganar una competición que supuso el inicio de la última época gloriosa colchonera.

El Sporting CP ha sido su último escollo en esta andadura. Los lisboetas llegaron a Madrid liberados de complejos, dispuestos a desplegar el buen fútbol que Jorge Jesus induce en los suyos, y así fue durante todo el partido. Durante el tiempo que William Carvalho estuvo sobre el césped, fue una auténtica apisonadora. Un despliegue físico en el centro del campo que garantizaba la presencia lusa en la mitad de campo rojiblanca, a lo que acompañaría una auténtica bala: Gelson Martins. El de origen caboverdiano fue lo más desequilibrante del partido gracias a su aceleración y velocidad punta y su buen manejo del balón tanto en conducción como en estático.

El Atlético sufrió especialmente al intentar frenar a Gelson Martins, que fue un auténtico puñal por la banda izquierda rojiblanca.

Lo cierto es que el conjunto lisboeta estuvo claramente partido en dos. Por un lado era capaz de mover el balón con criterio y acierto en campo rival, sacudiendo los cimientos de un Atlético que por momentos disponía una colocación errática en el campo, generando espacios aprovechables por la ofensiva lusa. Solo Godín, o en última instancia, el siempre constante y sobresaliente Oblak, salvaban a un Atlético que sufría al dejar correr el balón en los pies de los de Jorge Jesus. Mientras que en defensa, los goles vinieron precedidos de dos errores garrafales de los centrales lusos, Coates primero y Mathieu después. Lo cierto es que el Atlético mostró una cara positiva en sus acciones de ataque. Partiendo desde sus transiciones defensa-ataque especialmente.

La ya más que citada conexión entre Costa y Griezmann se vio considerablemente aumentada gracias, en especial, a un hombre extra: Koke Resurrección. El madrileño cuajó una actuación excepcional. Con desparpajo para unirse a los ataques colchoneros y apareciendo por todos los lados del campo, fue el encargado de llevar la manija de las ofensivas rojiblancas. A veces incluso ocupando espacios que de forma natural le pertenecen a un Saúl que también volvió a dejar muestras de su gran clase con el balón, Koke ofreció soluciones en todo momento a su equipo, conectando con los laterales y desahogando el juego con precisos cambios de juego, así como conectando con el hombre que más peligro destilaba en área rival; Diego Costa.

Koke permitió a Costa ser más decisivo en el juego.

La capacidad con la que Diego y Koke se entendieron ante el Sporting supuso una dimensión más para su equipo, recordando a la etapa anterior del hispanobrasileño en El Calderón. Con el madrileño inspirado, el de Lagarto pudo optimizar el uso de los espacios que dejaban los lusos entre central y lateral y hacer lo que más le gusta y donde es predominante: guerrear en la lucha cuerpo a cuerpo. En estas tesituras tener a Diego Costa siempre te genera ventajas, y eso lo aprovechaba constantemente un inquieto Griezmann, aunque en múltiples ocasiones, los apoyos eran limitados, echando en falta quizás una participación mayor de un Correa que no termina de encontrar su momento de forma ideal. No sabemos si con Vitolo la canción hubiese sido otra, pero para el Cholo está claro que contar con el factor Koke en su máxima expresión sobre el campo, es una de las noticias más positivas que el técnico argentino podría tener.

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