Un pilar para Simeone

el

El Atlético de Madrid del ‘Cholo’ Simeone se ha caracterizado por una metodología, un estilo de juego y una ejecución del mismo muy particular, que ha catapultado -más que al equipo- al club, a un plano europeo. A todos los jugadores les unen unos puntos en común, unas mimbres que indican que pertenecen al Atlético del Cholo. Pudiéndose explicar de forma un tanto controversial, Thomas Partey ha sido una de las últimas incorporaciones al grupo de elegidos por el entrenador argentino. El ghanés está siendo el encargado de resolver algunos interrogantes que se han ido dibujando en el centro del campo rojiblanco.

Actuando como pivote en solitario, sin desmembrar el 4-4-2 característico, Thomas es una de las piezas que permite a Griezmann soltarse, así como lo hace, en un contexto distinto, Diego Costa. Simeone intuyó que Zinedine Zidane se presentaría con el 4-4-2 que en los últimos partidos, a raíz de la ida de Copa de Europa ante el Paris Saint-Germain, tan buenos resultados le ha dado. Así pues, el técnico rellenó con músculo el centro del campo. Thomas, como único pivote, fue el sostén del equipo en todos los momentos del encuentro. Por delante de él, las figuras de Saúl y Koke percutían con un fin diferente. De esta manera, se generaba una superioridad de un hombre adicional, aunque el resultado no se evidenció a partir de ésta. Un tercero, Antoine Griezmann, fue el principal beneficiado. Con Mateo Kovacic y Toni Kroos encimando a los interiores, con un extraordinario trabajo defensivo del croata en la primera mitad, el hombre libre a la espalda del doble pivote blanco fue el francés. La figura de Casemiro prende relevancia ante la ausencia del mismo, el mejor jugador del Real Madrid para cumplir en el rol posicional.

Thomas ejerció un papel muy destacado dirigiendo el centro del campo del Atlético en el Bernabéu.

Thomas es un factor que influye de forma positiva en la salida de limpia de balón. Es capaz de mantener el balón, atraer la presión rival y soltar para generar una ventaja al compañero. Sin embargo, donde más repercusión tiene, es donde menos se le ve. Siendo más notorio enfrentándose ante un máster del contragolpe como lo es el Madrid, el ‘5’ posicionalmente y sin balón, actuó a la perfección. Cuando el Atlético se establecía en campo rival, él era el que menos altura alcanzaba. No obstante, su objetivo era el de mantener al equipo arriba e impedir una salida fácil de balón por parte rival. Dio continuidad a las jugadas partir de las anticipaciones en campo contrario. Además, permitió que Saúl y Koke emergieran como interiores, cerca de Griezmann. Los centrocampistas -obviando la figura del pivote- siguen desarrollando los mismos mecanismos en salida de balón, cayendo ligeramente a sendos costados. De esta manera, Thomas inmiscuye un pase interior directo hacia Griezmann, en el carril central. La capacidad de juego interior, y sobretodo el francés, han necesitado una figura de desequilibrio exterior, prevista sobre Vitolo, que no se ha dado. El ex del Sevilla parecía estar desconectado de sus compañeros. Algo similar a lo que ocurriese con Correa en el último partido frente al Sporting CP.

Thomas se presenta -y ya es- una opción para dar variedad a las posesiones rojiblancas, de forma directa e indirecta. Juntarlo con dos teóricos interiores, permite que Griezmann actúe por el centro con libertad, teniendo conectores por detrás y a un fijador en momentos concretos, como lo es Diego Costa. La capacidad técnica de Antoine es absolutamente diferencial para cambiar el rumbo de los ataques. Pero es Thomas quien, desde la sombra, permite al equipo realizar movimientos que difícilmente podrían cumplirse sin él sobre el terreno de juego.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *