Paco López se aferra a Primera

Este año el plato amargo del descenso parecía servido únicamente para cuatro comensales, uno de ellos, el Málaga, con el cuchillo ya muy afilado. Esta poca “emoción” en la parte más baja de la tabla, ahora que se aproxima a su recta final, se explica por el bajo ritmo de puntuación que los más irregulares de nuestra Liga han mostrado durante la presente campaña. Con poco que alguno de ellos cambiase su dinámica de resultados sería más que suficiente para alejarse o meter tierra de por medio con sus rivales directos. Algo que hizo por ejemplo el Alavés con la llegada de Abelardo, que pasó de estar desahuciado y prácticamente en las quinielas de todos para descender, a ser una revelación constante desde el aterrizaje del asturiano en el banquillo vitoriano.

Es otro asturiano, y desde el banquillo, el que ha propiciado el otro gran cambio que deja el descenso casi cerrado, aunque a la inversa. La salida de Juan Ramón López Muñiz de un Levante que acumulaba 15 jornadas sin conocer la victoria supuso el paso al frente de Paco López, hasta entonces entrenador del filial, cuya llegada ha significado todo un balón de oxígeno para su vestuario. Con el técnico valenciano al mando, el conjunto granota ha dado un cambio radical, tanto en juego como en resultados. En tan solo cuatro partidos ha conseguido sumar tres puntos más que en los últimos 15 de Muñiz, gracias, sobre todo, a quitarse la espina de la victoria, ya desde su primer partido en Getafe.

Lo primordial para acercar a su equipo hacia el objetivo era devolverle la fe a sus jugadores.

Paco López tenía claro, y así lo sentenciaba en rueda de prensa nada más hacerse cargo, que una parte importante de la recuperación del equipo pasaba por recobrar la confianza. Saberse incapaz de conseguir una victoria en nada menos que 15 jornadas, desde su visita al campo de Las Palmas, era algo que pesaba como una losa sobre la moral de sus jugadores. Si conseguían dejar eso atrás y dar cuenta de estar capacitados para conseguir derrotar a cualquiera en 90 minutos, habría conseguido dar un paso de gigante. Para ello argumentos no le faltaban, pues por ejemplo el Real Madrid no fue capaz de derrotarles esta temporada en los dos encuentros que han disputado; pero había que creérselo.

El triunfo en Getafe con el gol de una de las incorporaciones del mercado de invierno, el ex capitán sevillista Coke, fue la primera piedra en el muro que Paco quería construir. Y recuperando anímicamente al equipo para la causa, el siguiente paso era potenciar a sus mejores piezas desde el juego y el sistema. Exceptuando ese primer partido, el técnico valenciano apostó en todos sus encuentros por alinear un 4-4-2 muy claro, siguiendo el ejemplo de muchos compañeros en La Liga. Con el dibujo establecido, la idea también fue transmitida con éxito. Morales comanda los ataques por los costados que tan buen inicio le dieron a Muñiz allá por agosto, mientras dos puntas, uno más móvil y otro más fijo -generalmente Roger acompañado bien por Boateng bien por Pazzini- encargados de poblar el área y tener la capacidad para rematar los múltiples centros que envían los carriles levantinistas, y es que ahí está otra novedad, con los hombres de banda unos metros más retrasados de lo que lo estaban con Muñiz, ahora los laterales cobran un protagonismo mayor en la ofensiva, y en eso Coke se ha vuelto imprescindible.

Coke le ha dado un salto de calidad al Levante tanto en ataque como en defensa.

El ex del Sevilla entre otros, se ha adaptado a las maravillas a las dos bandas granotas, y tanto acompañado por Ivi o Jason como por Morales, sus incursiones por el lateral del campo contrario han dotado de un plus ofensivo a los despliegues levantinistas, suponiendo además un arma de gran calibre en el balón parado, algo que Paco López no habrá tenido tiempo suficiente aún para trabajar, pero que ya le ha dado rédito en tan solo cuatro jornadas. Un Levante que además no renuncia a salir con el balón, aunque sea consciente de sus características técnicas, la vía del balón largo ya no la explota tanto como antes, aunque siga siendo un recurso recurrente, pero ya se empieza a apreciar ese matiz por tratar de elaborar desde campo propio. Para ello se ha establecido un doble pivote de garantías en la medular; Lerma – Campaña.

Paco López era consciente que recuperar la mejor versión que pudimos ver del colombiano ayudaría a su centro del campo a ganar en presencia y físico, acompañado por el buen pie de Campaña, forman un doble pivote de mucho recorrido y que tiene la capacidad de sostener al equipo tanto en ataque como en defensa. Cierto es que con este esquema el que probablemente sea el jugador con más calidad técnica en sus botas, Enis Bardhi, no encuentra su sitio, pues el juego entre líneas o la conexión a través de la media punta se pierde en pos de favorecer las virtudes del resto del colectivo, aunque también podrá tener su oportunidad para brillar. Y por ahora los resultados le están dando la razón a Paco. El Levante ha conseguido lavar su imagen, y ya, con tan solo tres partidos por disputarse, la permanencia la tienen prácticamente sellada.

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