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Zidane necesita de sus laterales

En las temporadas recientes, y especialmente en la última, el papel de los laterales del Real Madrid siempre ha sido objeto de análisis y, con merecimiento, de alabanza por parte de todos los medios y analistas. Algo lógico dado el rendimiento que tanto Marcelo como Carvajal daban sobre el tapete verde. Tanto por la seguridad atrás que dotaban al club merengue como, sobre todo, por la cantidad de caudal ofensivo que generaban por los costados de Chamartín. En un sistema que les beneficiaba a ello, el 4-3-3 de la clásica ‘BBC’, tenían libertad para incorporarse al ataque por las constantes diagonales que tanto Cristiano como Bale realizaban hacia el interior, con más enfoque en buscar la meta rival y el remate que el desborde y centro. Entonces tanto el español como el brasileño firmaron las mejores cifras ofensivas de sus carreras, sin además quedar demasiado resguardados atrás, pues el Madrid tenía la capacidad de correr hacia atrás, cosa que este año está siendo de sus mayores flaquezas.

Kroos y Modric escoltaban a diferentes alturas a un Casemiro con recorrido en la zona clásica del ‘5’, sin embargo, con el alemán y el croata dirigiendo el juego, el Real Madrid gozaba de una amplitud que en caso de pérdida facilitaba la ocupación de espacios y su posterior presión. Esta temporada Zidane se ha visto envuelto en un mar de dudas respecto a su esquema tipo, aunque una de sus apuestas más continuadas ha sido el famoso rombo en un 4-3-1-2. Con Cristiano Ronaldo definitivamente echado al área, donde su rendimiento sigue estando sobre el resto de los mortales, Benzema principalmente y Bale, han ido acompañando al capitán luso en la punta de ataque, mientras Isco generalmente es el encargado de aportar esa magia justo por detrás. Puede que el plan de juego no haya variado en demasía, pero el Madrid lo ha notado sobremanera.

Con el rombo por dentro, el protagonismo de los carriles exteriores se ha visto reducido.

Aunque Carvajal y Marcelo se sigan proyectando en ataque, sus internadas ya no son tan dañinas como antes, pues apenas cuentan con apoyos en banda. Ahora la parcela central del Real Madrid lo tiene más complicado para asociarse con sus laterales, pues necesita la aproximación del interior o la caída a banda de uno de sus dos puntas, algo menos mecánico que con el 4-3-3. A pesar de ello, su contribución sigue estando ahí, pero con una reducción importante en cuanto a cifras absolutas. Comparado con la temporada pasada, el número de asistencias de ambos se ha reducido a la mitad, Carvajal ha pasado de 12 a 6 y Marcelo de 14 a 7. Bien es cierto que aún quedan partidos por delante, pero la temporada llega a su recta final, con apenas 7 partidos de Liga por disputarse y 2 -como mínimo- de Champions League, lo que hace considerar altamente improbable que logren alcanzar dichas marcas.

Si ampliamos la comparativa, Marcelo fue el 4º máximo asistente la temporada pasada en Liga con 10 pases de gol, siendo su asociación con Ronaldo la sexta más frecuente del campeonato, con 4 asistencias del brasileño al portugués. Esta temporada Marcelo lleva hasta la fecha 5 asistencias, siendo el sexto mejor únicamente del Real Madrid en este registro, ampliamente superado en la lista de mejores asistentes de La Liga. En el caso de Carvajal la situación es similar. El madrileño fue el tercer máximo asistente de la Champions League con 5 pases de gol, repartiendo dos a Cristiano y otras tantas a Benzema, siendo superados únicamente por la asociación entre Neymar y Messi. Esta temporada tan solo lleva dos asistencias en dicha competición, lo que le sitúa como tercer máximo asistente del Real Madrid, superando a Gareth Bale únicamente por el número de minutos disputados. (Datos vía Whoscored)

Y no todo son números. El momento de forma de Carvajal y, en especial, de Marcelo esta temporada, se ha visto muy mermado.

Es cierto que su generación final en el juego ofensivo de su equipo ha disminuido por el cambio en el principal canal de juego merengue, que ahora se ha desplazado hacia el carril central y no tanto por los costados, pero su apartado defensivo no ha compensado esta pérdida. En la vuelta de los cuartos de final, en la visita de la Juventus al Santiago Bernabéu, pudimos comprobar una vez más las carencias del rombo que plantea Zidane. De nuevo volvieron a sufrir en transición defensiva y el conjunto bianconero disfrutó de espacios para que un excelso Pjanic dirigiera el juego, Khedira lo lanzara y la bailarina Douglas Costa volviese loca a la zaga madridista. Fue ese carril zurdo del Real Madrid el que más acusó la sangría. La falta de apoyo a Marcelo permitió las constantes subidas de De Sciglio primero y Lichtsteiner después, obligando al Madrid a bascular e inclinando el costado hacia ese carril con una clara intención; atacar el segundo palo con el juego aéreo. Y es que ahí residía una de las ventajas más diferenciales del encuentro para la Vechia Signora; la diferencia de estatura entre Carvajal y Mandzukic. Como ya aprovechara Massimiliano Allegri en la final de la pasada edición en Cardiff, el croata se emparejó al español para tener una superioridad manifiesta para su equipo, y así logro poner la eliminatoria 3-2 en solo 45 minutos.

A pesar de todo y con la eliminatoria ya igualada, el Real Madrid firmó una última media hora espectacular. Aprovechó esos metros que le cedió la Juve y la arrinconó en torno al área de Buffon y, aunque era el plan que buscaban los turineses, el Madrid acabó asediando la portería del mito italiano a través de centros laterales con Carvajal y Marcelo muy activos. ¿A partir de qué este cambio radical? ¿Solo por el mayor repliegue juventino? No. El Madrid cambió el dibujo al 4-4-2, dando entrada a Lucas Vázquez y Asensio, que se han erigido sin ninguna duda como los mejores socios de Carvajal y Marcelo esta temporada, porque con ellos la disposición sobre el campo es diferente y los laterales vuelven a ganar en protagonismo. Zidane tendrá que decidir ahora que está en la fase más importante de la Champions League qué esquema le viene mejor para su equipo y para la parcela que más rédito le estaba dando la pasada campaña; sus laterales.

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