Aspas y su buena mala pata

Al Mundial de Rusia 2018 le quedan alrededor de dos meses para dar comienzo y eso lo saben los jugadores. Estas fechas son el último escalafón que les permitirá disputar una competición soñada por todos desde pequeños. Y jugadores como Iago Aspas no quieren desaprovechar esta oportunidad.

Sus 20 tantos hasta el momento le hacen convertirse en el jugador español que más goles ha anotado en esta temporada, unidos a las 5 asistencias que demuestran que no es un nueve al uso. El jugador nacido en Moaña aporta un registro ofensivo amplio y apetitoso para cualquier entrenador que disponga de sus servicios, convirtiéndose hasta el momento en el ‘Zarra’ de la Liga Santander con una ventaja de 4 goles sobre Rodrigo Moreno, el siguiente goleador nacional en la lista de máximos anotadores. A su incesante olfato goleador se une una nómina de movimientos envidiable.

El ‘10’ celeste no solo está en un momento dulce de cara a portería. Su presencia es indispensable en el planteamiento de Unzué y su desconexión provoca partidos grises para los vigueses. Sus desmarques a espaldas de los defensas provoca que los centrales siempre tengan que estar atentos a su marca, provocando dudas aprovechadas por su estilo de juego.

Además, si por el centro existe bloqueo defensivo, Aspas no tiene problemas en partir desde la banda. El espacio hace de él un jugador temible por sus inesperadas decisiones propias de un mago con varita. Al desequilibrio en el regate se le suma una gran capacidad de asistencia. En el fútbol de la calle, de los pillos, Iago es el rey.

Esta capacidad asociativa le permite también posicionarse como un mediapunta llegador y desatascador de situaciones incómodas. Por eso, cuando Lobotka y los mediocentros célticos están presionados en su campo, no tiene problema en bajar, recibir y abrir el juego, sirviendo como un balón de oxígeno para sus compañeros.

Un jugador que juega con el alma y con el espíritu, de esos que lo hacen mejor con sentimiento y amor por sus colores, teniendo el celeste como bandera.

El partido ante el Sevilla da buena cuenta de sus capacidades. Siempre atento, con olfato goleador y sabiendo estar en el momento oportuno. Un killer del área con un registro amplio  de movimientos

El partido ante el Sevilla resume a la perfección lo letal que significa el fútbol practicado por el delantero moañés. En la victoria por 4-0 del equipo vigués ante el conjunto hispalense, Iago terminó el encuentro con tres goles en su bolsillo pero además de este dato, existe una peculiaridad. El poder de Aspas y su calidad se resumen en que todos los goles anotados frente al Sevilla se produjeron con su pierna mala, la derecha. Algo al alcance de muy pocos y que supone una ventaja diferencial.

Ser ambidiestro puede ser una de las mejores armas para un delantero. Y es que, a la hora de encarar a un rival, el defensor siempre conoce y analiza el lado bueno de salida del delantero, es decir, su posición más cómoda en el regate. Pero esta situación se hace imposible si un jugador es bueno con las dos piernas y genera dudas constantes a la hora de tomar decisiones en la entrada.

Los futbolistas que sólo emplean una pierna para concluir o dar continuidad a una jugada pierden mucho tiempo en la toma de decisiones, en el timming, algo que no les ocurre a quienes apuestan por actuar al instante independientemente de la pierna en la que les caiga el esférico. Esto te aporta un menor tiempo de reacción y generalmente una mejor toma de decisión.

Es un hecho crucial y determinante sobre todo en los contragolpes. Estos lances en los que se debe decidir qué hacer en escasos segundos, es de gran importancia reaccionar rápido y bien, tanto en el pase de continuación a la jugada como en el último remate que implique una ocasión manifiesta de gol. Los jugadores que prefieren el uso de su pierna buena sea cual sea la posición corporal en la que se encuentren, suelen encontrarse con mayores probabilidades de fallo, puesto que el tiempo que tardan en pensar cómo situar el cuerpo para un mejor remate o un pase más seguro, es excesivo. Y más en el deporte profesional en el que en décimas de segundo se deben tomar decisiones trascendentales y en el que físicamente los defensores contrarios tardan muy poco tiempo en realizar las transiciones defensivas.

Aspas nunca ha sido un ateo de su pierna menos buena y no tiene problema en usarla ya sea para controlar, asistir o ejecutar. Se une a una nómina de futbolistas aventajados y de apellidos ilustres como Forlán, Nedved, Cristiano Ronaldo, Hazard, Sneijder… futbolistas que no disponen o disponían de una pierna buena y otra de madera sino que emplean su pierna mala para definir jugadas. Una magnífica muestra de la suma entre talento y esfuerzo, ya que es un trabajo que requiere de ambos elementos casi por igual.

Ignorante a esta teoría de grises es Quaresma, el mejor contraejemplo del ‘ambidiestrismo’. Un jugador que ha perfeccionado tanto su técnica con su pierna favorable (la derecha) que se ha caracterizado por dotarse con un golpeo perfecto con el exterior de su pie diestro. Hasta tal punto que dispara, pasa y si le dejan hasta cocinaría con él, dejando jugadas de gran belleza artística. Apostador de blancos o negros, del todo o nada. Todo al 7 diría el bueno de Ricardo.

Definir jugadas con la pierna menos buena es una muestra de talento y esfuerzo. Algo que a Aspas no se le puede poner en duda.

De ahí que el partido del delantero internacional con España haya sido una buena muestra de su capacidad como ambidiestro. El ‘Príncipe de las Bateas’ participó activamente en los tres últimos goles que encajó el Sevilla, aunque también estuvo presente en el primer tanto. Si bien es cierto que lo anotó Arana en propia puerta, detrás del lateral sevillista se encontraba un atento Iago Aspas, siempre rápido ante el posible fallo rival.

Entonces comenzó a despertar el Celta y Aspas. El gallego tuvo una clarísima ocasión que desbarató con gran acierto David Soria. Un disparo a bocajarro con su pierna buena, la zurda, que se encontró con una intervención prodigiosa del meta andaluz. Curiosamente de los pocos disparos con su pierna buena en todo el partido.

Pero el registro de Iago es tan amplio que sorprende en cada jornada. El primer gol llegó en la segunda parte. Buena presión del ‘Tucu’ Hernández que roba y encuentra rápido a Aspas en posición ventajosa frente a Carriço. Tres toques fueron necesarios para dejar atrás al defensor sevillista, los necesarios para controlar, acomodar en velocidad y golpear con la derecha un gran tiro cruzado a la portería de Soria, que nada pudo hacer.

Los mismos protagonistas tuvo el segundo de los goles del gallego. El ‘Tucu’ pone un buen centro desde la izquierda que hace dudar en la salida a Soria, fallando en esta y dejando solo a Aspas frente a la portería y Lenglet. Sería demasiado fácil para Aspas si la hubiese rematado sin más. Por eso controló, amagó dejando en el suelo al defensor y disparó a placer. Otra vez en tres toques. Otra vez con su pierna menos buena.

Y el momento de éxtasis estaba por llegar. En una gran combinación ‘made in A Madroa’ Brais Méndez y Aspas se entendieron a la perfección para dejar atrás los defensas que les salían al paso. Y esta vez, en su versión más pilla, en su versión de killer de área, de cazagoles que sabe estar en su terreno, Iago aprovechó en el segundo palo el rechace de Soria tras el disparo de Méndez. Y otra vez, con la derecha, conseguía batir al Sevilla.

Un ‘hat trick’ con su pierna menos buena, la derecha. Al alcance de muy pocos. Esto demuestra una confianza ciega en sus capacidades

Un delantero con la artillería preparada y con la pólvora necesaria para sorprender a cualquiera que se le ponga por delante. Es el triunfo del fútbol callejero, ese que no se aprende en las pizarras sino en las primeras pachangas con los amigos. Ese del que tanto se nutrió el ‘tiki-taka’. Si hay un delantero con características similares a David Villa ese es Iago Aspas. Nunca sabes por dónde puede aparecer pero que al final siempre lo consigue.

Esta vez se lució con su pierna mala y menuda buena mala pata. Iago va directo hacia el mundial de Rusia y deja las opciones para llegar a Europa del Celta todavía vivas. Quiere sacarse el billete en clase business y a este ritmo no debería existir una mínima duda. Como se canta por Balaídos ‘Aspas is on fire’ y hace asustar a sus rivales. El triunfo de lo humilde se representa en sus botas, tanto en la izquierda como en la derecha.

 

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